Eisenhower, emocionado por la acogida madrileña  :   
 Las conversaciones políticas se desarrollarán en la mañana de hoy en el Pardo. 
 ABC.    22/12/1959.  Página: 53-54. Páginas: 2. Párrafos: 17. 

EISENHOWER, EMOCIONADO POR LA ACOGIDA MADRILEÑA

LAS CONVERSACIONES POLÍTICAS SE DESARROLLARAN EN LA MAÑANA DE HOY EN EL

PARDO

HABRÁ UN COMUNICADO CONJUNTO

El Castellana Hilton se ha transformado por un día en verdadero hormiguero, donde se apiñaban

centenares de periodistas de todo el mundo: Canadá, China, Filipinas..., por no hablar de los enviados

especiales que desde el primer momento acompañan al Presidente norteamericano. Periodistas nacionales

y extranjeros, que pocas veces tienen ocasión de verse, se encuentran y se saludan con esa euforia a que

incitaba la jornada memorable que habíamos presenciado.

Con bastante puntualidad aparece en el estrado Mr. James C. Hagerty, hijo de periodista y él también

periodista activo. Ambos pertenecían al "New York Times". Hagerty (padre) está jubilado, pero se

conserva bien, pese a sus ochenta y cuatro años. Hagerty (hijo), a su vez, se retiró hace nueve años,

cuando, a la edad de cuarenta y uno, llegó a ser el brazo derecho de Thomas E. Dewey para asuntos de

Prensa. Nuestro simpático huésped ejerció el periodismo en sus años estudiantiles, cuando desde la

Columbia University informaba al gran diario neoyorkino de cuestiones relacionadas con el "campus" de

aquella famosa Universidad, situada en la parte norte de Manhattan. Más tarde pasó a ser uno de los

corresponsales del "Times" en Albany, que es la capital del Estado de Nueva York.

James Hagerty (hijo) es un cincuentón robusto y vigoroso. Sus facciones reflejan fuerza y energía; da la

impresión de una capacidad de trabajo poco común. Sube al estrado acompañado por Martín Gamero,

enciende un pitillo y expresa la satisfacción del Presidente; Eisenhower y la suya propia por encontrarse

en Madrid, cuyo pueblo ha dispensado al Jefe del Estado un recibimiento realmente asombroso. Se

advertía que tenía prisa: lo mismo que el Presidente, iba a la cena de gala en Palacio, y tenia que cambiar

de traje. Sin embargo, contestó con paciencia a las inevitables preguntas:

—¿Qué nos dice de la acogida apoteótica?

—Que el Presidente ha quedado impresionado, lo mismo por el número que por el calor (size and

warmth).

—¿Es verdad que el de Madrid ha sido uno de los mejores recibimientos de todo el viaje?

—Ciertamente, uno de los más calurosos.

Nos da una segunda cita hacia las once y media de la noche. Comprendemos que no le sería posible

prolongar la parte de "ruegos, preguntas y contestaciones". Se aleja su silueta, menos esbelta que la de su

jefe. "¿Cuándo va a descansar?", nos preguntamos involuntariamente. Sabemos que trabaja de diez a doce

horas al día, y algunas más en jornadas extraordinarias como las actuales. Los reporteros, de su país no

vacilan en llamarle por teléfono cuando tienen que preguntarle algo, sin hacer gran caso del reloj ni de la

discreción. El Presidente difícilmente hubiera podido encontrar otro colaborador más diligente y hábil e

inteligente.

Hacia medianoche volvimos a escuchar a Mr. Hagerty. Venía de la "wonderful", cena de gala, en que el

Presidente Eisenhower dejó de un lado el discurso, previamente preparado, e improvisó otro; síntoma

halagador de afectuosidad. La improvisación indica que el Presidente norteamericano, se sentía un poco

"at home". El caluroso recibimiento le emocionó—dijo el secretario de Prensa de la Casa Blanca—.

Y cuando se le preguntó por el motivo del cambio en el brindis de su jefe, contestó que no había que

atribuirlo a razones especiales. El Presidente Eisenhower suele renunciar, cuando habla cordialmente, a

los discursos que lleva escritos.

Dijo también que ayer los dos ilustres estadistas no tuvieron tiempo para tratar temas políticos de

importancia. Apenas les quedaba media .hora, en el coche, de palacio a palacio. Las conversaciones de

verdad se desarrollarán esta mañana. Habrá, comunicado conjunto, que se distribuirá después de que el

Presidente norteamericano tome el avión que le .llevará a Casablanca. Los dos Jefes de Estado hablarán

con, suma franqueza, sin previo orden del día.

Un periodista preguntó a Hagerty acerca de la cordialidad del recibimiento tributado en Madrid al

Presidente, y contestó:

—Lo mismo durante el camino por las calles de Madrid que en el brindis, el Presidente no dejó de insistir

en el calor de la acogida; le ha emocionado de verdad.

También se preguntó al secretario de Prensa si las conversaciones en El Pardo y el comunicado van a

tener repercusiones en la América hispana. Hagerty no quiso contestar.

—Habrá que esperar el comunicado —dijo—, que reflejará fielmente el alcance de unos "pourparlers"

libres y sinceros.

Justo es elogiar la traducción rápida y precisa de las preguntas y las respuestas, del español al inglés, y

viceversa, por nuestro querido compañero Luis López-Ballesteros, jefe del Centro Español de Prensa en

el Castellana-Hilton.

Y para terminar, James Hagerty nos preguntó, con una sonrisa amable:

—¿Me permiten que termine y que tome un "whisky" con soda?

—Concedido—fué la contestación unánime.

Y se levantó la sesión.

 

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