Comida en el Palacio de Oriente  :   
 Brindis de Franco y del presidente. 
 ABC.    22/12/1959.  Página: 50-52. Páginas: 3. Párrafos: 21. 

COMIDA EN EL PALACIO DE ORIENTE

BRINDIS DE FRANCO Y DEL PRESIDENTE

Anoche se celebró en el Palaciode Oriente, la comida que el Jefe del Estado, y señora ofrecieron en honor

del Presidente de los Estados Unidos, Mr. Eisenhower, con arreglo al siguiente menú:

Caldo de ave

Lubina del Cantábrico.

Patatas al vapor.

Salsa Bearnesa.

Silla de ternera de Castilla.

Verduras de la. Granja.

Helado de café.

Tarta de crema al limón.

Dulces.

Vinos:

Jerez Fino La Ina.

Viña Sole. Bodegas Franco-españolas.

Reserva Marqués de Riscal. 1933.

Champán Perelada.

Brandy Carlos I.

Gran Reserva Terry.

A la cena asistieron, con el Jefe del Estado y señora, y con el Presidente norteamericano, los marqueses

de Villaverde, embajador de los Estados Unidos y señora de Lodge; honorable Robert Murphy,

subsecretario de Estado;mayor John S. D.Eisenhower y señora, Sr. Thomas E. Stepehens, secretario

del Presidente; Sr. James C. Hagerty, secretario de Prensa del Presidente ; ministro consejero para

Asuntos Económicos, Sr. Richard S. Aldrich, y señora; consejero William.N. Fraleigh y señora, mayor

general Howard McSnyder, médico del Presidente; jefe de la Misión Militar Asesora, general Stanley

J. Dono-van, y señora; mayor general Henry K. Mooney y señora, Sr. Frank H. Oran, consejero, y

señora; consejero Sr. Ralph J.Blake y señora, general de bridada,Andrew J. Goodpaster, secretario;

Sr.Malcoln Moos, Sr. Kevin McCaw, coronel Vernon Walters, ayudante del Presidente; señor Robert

Dohhauser ayudante del señor Murphy; Sr. Thomas W. McElbiey, subdirector de la Secretaría

Ejecutiva; coronel Robert L. S.chulz, ayudante militar del señor Presidente; capitán E. P. Aurand,

ayudante naval; coronel; William. C.Draper. ayu-dante aéreo;Mrs.Whitman,. Sr. Max Klein,

presidente de la Cámara de Comercio Americana, y señora.

Ministros de Asuntos Exteriores y señora, de Justicia y señora, del Ejército y señora, de Marina y señora,

de Hacienda y señora,de la Gobernación y señora, de Obras Públicas y señora, de Educación Nacional y

señora, de Trabajo y señora, de industria y señora, de Agricultura y señora, secretario general del

Movimiento y señora, del Aire, de Comercio, de Información y Turismo y señora, subsecretario de la

Presidencia del Gobierno y señora, de la Vivienda y señora, sin cartera, don Pedro Gual Villalbí.

También concurrieron el presidente de las Cortes Españolas y del Consejo del Reino y señora; patriarca

de las Indias, obispo cíe Madrid-Alcalá; capitán general don Agustín Muñoz Grandes y señora, presidente

del Consejo de Estado y señora, presidente del Tribunal Supremo y señora, marqués de Castell-Florite y

señora, rector magnífico de la Universidad Central y señora; don Antonio Crespo, Alvarez y señora,

almirante don Francisco Bastarreche y señora y marqués de Dávila.

Del Cuerpo Diplomático estuvieron presentes el nuncio apostólico de Su Santidad, embajador de España

en Washington, y señora; primer introductor de embajadores, y señora.

La representación de las autoridades estaba formada por el cardenal primado de España, capitán general

de la Primera Región Militar, almirante jefe de la Jurisdicción Central de Marina y señora; teniente

general jefe de la Región Aérea Central, y señora; teniente general jefe del Estado Mayor. Central del

Ejército y señora, almirante jefe del Estado Mayor de la Armada y señora, teniente general jefe del Estado

Mayor del Aire y señora, director general de Seguridad, gobernador civil y jefe provincial del

Movimiento y señora, general gobernador militar y señora, alcalde presidente del Ayuntamiento y señora

y presidente de la Diputación Provincial.

Don Cristóbal González Aller, ayudante a las órdenes del señor Presidente; y de las Casas del Jefe del

Estado el teniente general jefe de la Casa Militar de Su Excelencia, y señora; jefe de la Casa Civil de Su

Excelencia, y señora; general segundo jefe de la Casa Militar; segundo jefe e intendente de la Casa Civil,

ayudante de campo de su Excelencia, de servicio; coronel jefe del Regimiento de la Guardia de Su

Excelencia.

Brindis del Generalísimo Franco

A los postres, el Jefe del Estado español pronunció las siguientes palabras:

"Señor Presidente:

De nuevo quiero expresaros nuestra gratitud por la prueba de estimación que nos habéis dadlo al

deteneros en nuestra nación en este importantísimo y trascendental viaje de buena voluntad con que

queréis acrecentar el clima de paz que todos deseamos.

Es la primera vez en la Historia que el Presidente de los Estados Unidos viene a España y la Providencia

ha querido que ello ocurra en un momento en que nuestras relaciones alcanzan un punto de madurez y de

comprensión y en el instante en que nuestros dos países están alineados en el mismo frente de defensa de

la paz y. de la libertad. Esto es un motivo de satisfacción para nosotros, que vemos en los acuerdos de

1953 no solamente un instrumento circunstancial de cooperación política limitada, sino un paso más en el

camino de la amistad de dos países que, por razones históricas evidentes, estaban llamados a juntarse, por

encima de los avatares de la vida, en un encuentro de solidaridad. Las figuras heroicas de Ponce de León,

de Hernando de Soto y de Coronado; la santa figura de fray Junípero Sorra, el Apóstol de California; los

nombres españoles de tantas ciudades vuestras; de montañas, de ríos y de llanuras de vuestro país, son los

testimonios de que nuestras historias se unen en el pasado de manera imborrable. Pues el destino de

España es, en parte, americano y ha quedado sellado no solamente en esos nombres antiguos que son una

prenda de futuro entendimiento, sino en todos 1os amados países de la América hispana que han heredado

nuestra cultura y nuestra lengua. Nosotros nos alegraríamos sinceramente si un día próximo pudiera

Vuestra Excelencia visitar esas maravillosas tierras en donde viven los pueblos americanos hermanos de

España.

España tiene grandes esperanzas puestas en vuestra noble misión. Sabemos que a vuestra energía y

generosidad y a las de vuestro pueblo debemos la paz que disfrutamos y que el Occidente de Europa haya

permanecido libre, sin caer bajo el yugo comunista. Nuestro país conoce por experiencia dolorosa las

durezas de la guerra y por eso está dedicido firmemente a guardar su actual orden y su paz. Así como está

convencido de la necesidad de perseverar unidos, fuertes y alerta, en defensa de nuestra común

civilización. Por ello se identifica a vuestra tarea y ofrece a la misma su adhesión más sincera.

Vuestro viaje se acaba, señor Presidente, bajo un signo cercano y alegre de paz, bajo el signo, tierno y

poderoso al mismo tiempo, de la Natividad de Cristo, cuyos Angeles prometieron hace veinte siglos Paz

en la tierra a los hombres de buena voluntad. Vos sois uno de ellos y estoy seguro de que este augurio

feliz ha de premiar vuestro esfuerzo, y os ha de dar una larga y fecunda vida, como todos deseamos

ardientemente.

Permitidme, señor Presidenta, que alce mi copa por Vuestra Excelencia y por la egregia dama que

comparte vuestra vida y esperanzas y que lejos de aquí os espera en el hogar. En un hogar en donde en

este momento se celebrará alegremente el cumpleaños de vuestra nieta más pequeña, a quien desde aquí

felicita en la persona, de sus padres. Son los niños, por ser nuestro futuro, la razón de todos nuestros

esfuerzos y nuestras preocupaciones, y para que ellos vivan en un mundo mejor luchamos nosotros. Y

brindo también con toda cordialidad por el gran pueblo norteamericano. Nosotros no podemos olvidar la

grandeza con que ese pueblo acepta los sacrificios que le impone la misión histórica que el Destino le ha

señalado. Tampoco podemos olvidar la generosidad amistosa y sincera con que ha ayudado a España en

el cumplimiento de esa misión. Al expresar aquí en nombre de mi Patria, nuestra profunda gratitud, hago

votos, de todo corazón, por el bienestar y la felicidad de los Estados Unidos."

Contestación del Presidente Eisenhower

El Presidente de los Estados Unidos contestó al brindis del Jefe del Estado español en los siguientes

términos:

"Excelencia, Eminencia, señoras y señores:

Sería muy natural que me resultara completamente imposible expresar los profundos sentimientos

suscitados en mi corazón por vuestras generosas palabras y por el extraordinario recibimiento que mis

acompañantes y yo hemos tenido esta noche en vuestra gran ciudad. Os habéis referido, con elocuentes

palabras, a la amistad que ha existido durante tanto tiempo entre vuestro país y el mío. No solamente se

deben a vuestros antepasados, muchos y, por supuesto, el primero de los grandes descubrimientos que

condujeron a mi nación a la escena internacional, sino que en los mismos instantes dolorosos del

nacimiento de nuestro país, la amistad española; la ayuda española, fueron de la mayor Importancia para

hacernos una nación. No lo olvidamos. Pero mejor que insistir en los antiguos lazos de amistad que hay

entre nosotros, quisiera referirme de nuevo a los pensamientos que habéis expresado acerca de nuestros

vínculos culturales. Nuestro común deseo de paz y de amistad, nuestro reconocimiento de que a menos

que consigamos éstas dentro de la libertad, no habrá ñafia que valga la pena de legar a nuestros hijos. Y

estoy seguro de que vos y yo, al menos, comprendemos la importancia de dejar ambas en herencia a

nuestros nietos.

Si esto lo hacemos hoy; si podemos avanzar hacia una mutua comprensión, hacia un reconocimiento de

los problemas de cada uno y podemos estar preparados a cooperar a su solución; si podemos extender ese

espíritu y esa actitud a otras naciones, no sólo entre aquellas que ahora creen, como nosotros, en la

dignidad del hombre; si podemos extenderlos poco a poco por todo el mundo, entonces es cuando nuestra

generación habrá hecho más que ninguna otra anterior haya hecho en este mundo. Este es, sin duda, un

grande y posiblemente inalcanzable objetivo.

Pero digo esto: el verdadero valor de los hombres y mujeres de hoy no consiste en su lucha por conseguir

este objetivo, pues, como habéis señalado y como nos ha sido enseñado hace dos mil años, a menos que la

paz pueda ser traída a los hombres de buena voluntad y a menos que los hombres puedan tener esa buena

voluntad para que la paz sea permanente, habremos fracasado ciertamente.

Ni por un momento creo que tensamos que fracasar o que vayamos a fracasar. El hecho mismo del

fortalecimiento de las relaciones en los últimos años, especial-mente desde 1953, entre vuestro país y el

mío, es uno de los ejemplos de lo que puede lograrse. Y os aseguro que en lo que respecta a América, en

lo que a los Estados Unidos de América concierne, estos lazos se fortalecerán más aún y serán

mutuamente beneficiosos.

Así, señor, al rogar a los que nos acompañan que se levanten y beban conmigo a vuestra salud y a la salud

de la señora de Franco, lo hago pensando en el espíritu que nos llegó tace dos mil años: que haya paz y

buena voluntad, Generalísimo..."

 

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