Autor: Massip Izábal, José María. 
 ABC en Washington. 
 Acogida cálida y excepcional a Eisenhower  :   
 Los corresponsales norteamericanos subrayan en sus crónicas las aclamaciones de la multitud. 
 ABC.    22/12/1959.  Página: 59. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ACOGIDA CALIDA Y EXCEPCIONAL A EISENHOWER

LOS CORRESPONSALES NORTEAMERICANOS SUBRAYAN EN SUS CRÓNICAS LAS

ACLAMACIONES DE LA MULTITUD

MADRID SE HA PUESTO SU MEJOR MANTILLA PARA RECIBIR AL PRESIDENTE", ESCRIBE

"NEW YORK TIMES"

Washington. 21. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) En los boletines de noticias de las emisoras

de radio y en la Prensa de la tarde, esta capital ha seguido con especial expectación la llegada del

presidente Eisenhower a Torrejón y las aclamaciones con que le ha acogido el pueblo de Madrid.

El paso de Eisenhower por España era algo especial, diferente, en el curso del itinerario que le ha llevado

a tres continentes y que culminará pasado mañana por la noche con una gran manifestación popular

delante de la Casa Blanca. Y era la primera vez que un presidente de Estados Unidos visitaba a España.

Pero tan importante como esto eran las características de la evolución de relaciones entre Madrid y

Washington. Desde que el "Maine" fue hundido en los muelles de La Habana hasta que Stalin, Traman y

Attlee decidieron en Potsdam silenciar a España, estas relaciones han pasado por largas etapas de

hostilidad, indiferencia, alejamiento e ignorancia mutua. Yo conozco a viejos emigrantes españoles a

Estados Unidos que durante muchos años, a la vuelta del siglo, vivieron perseguidos por la pesadilla del

"Remember the Maine!", clavada como un cartelón propagandístico, injusto y cruel, en el corazón de la

vida americana.

Todo esto, por fortuna, pertenece al pasado. En el curso del último quinquenio se ha producido en el

mundo occidental —incluyendo, naturalmente, a España— un gran reajuste de actitudes, posiciones y

conceptos, una de cuyas culminaciones ha sido el viaje de Eisenhower a tres continentes, y en el caso

particular español, su escala de Madrid.

Vista desde Washington, la visita del presidente a Madrid es la culminación de ana etapa de relaciones

cada vez más estrechas entre España, y Estados Unidos, que conducirá a una nueva era de consolidación,

más allá, en realidad, de las instituciones políticas dé Washington y de Madrid. En el futuro previsible, ni

Madrid ni Washington pueden retroceder en el camino emprendido, y ello es fundamentalmente bueno,

económicamente benéfico, estratégicamente conveniente para ambos países, la vieja España, madre de

América, y los jóvenes Estados Unidos, caudillo de una gran comunidad de naciones.

En un momento de dificultades dentro del O. T. A. N.—el conflicto entre la "integración" americana y la

"coalición" francesa, no se resolvió ayer en Rambouillet, y Washington tiene hoy perfecta conciencia de

ello—y de largas y difíciles negociaciones con la Unión Soviética, no pasa inadvertida aquí, ni en muchas

capitales occidentales, la significación de la visita de Eisenhower a Madrid y la acogida cálida y

excepcional de que ha sido objeto en la capital de España.

Corresponsales americanos e internacionales en Madrid subrayan hoy el magnifico aspecto de la capital a

la llegada del presidente, las aclamaciones de las muchedumbres, la apelación de Eisenhower al pueblo

español en la batalla por la paz y la cooperación internacional, su referencia a los pioneros españoles en

Norteamérica y, en general, a las diferentes modalidades de la significación de su paso por España antes

de regresar a Washington.

Después de notar que en el último cuarto de siglo España no había vivido una temporada de Navidad más

libre de presiones internas o exteriores que la presente, el corresponsal del "New York Times" telegrafía

hoy a su periódico que Madrid "se ha puesto su mejor mantilla para recibir al Presidente". El mismo

corresponsal reproduce párrafos del editorial de ayer de A B C, estudiando las relaciones entre España y

Estados Unidos, y cuenta a los lectores del periódico cómo es el Palacete de la Moncloa donde el

presidente pernocta hoy.La actualidad de Washington se llama hoy Madrid.— José María MASSIP.

 

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