Madrid, alegre y luminoso, empezó anoche a bullir por las calles     
 
 ABC.    20/12/1959.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

MADRID, ALEGRE Y LUMINOSO, EMPEZÓ ANOCHE A BULLIR POR LAS CALLES

Anoche el pueblo de Madrid hizo por su cuenta un ensayo general del recibimiento que mañana va, a

hacer al Presidente Eisenhower. Refulgía la villa puesta de mil alfileres por su Corregidor. Las calles

empavesadas con más de cuarenta mil banderas, flamantes y flameantes, de España y de los Estados

Unidos; emperifollada, con centenares de blancos mástiles coronados por franjas rojas y gualdas, franjas

blancas y rojas y estrellas sobre fondo azul, recitaban con telégrafo de banderas un alegre mensaje de

bienvenida. Más de mil proyectores enormes, docenas de miles de bombillas dibujaban ya con paralelos

ríos de luz el itinerario de amistad que dos Jefes de Estado, el español y su huésped el norteamericano,

recorrerán mañana entre vítores y aclamaciones.

Han movido ligeros los "dátiles" las brigadillas municipales. Electricistas, jardineros, adoquinadores,

alarifes, peones han hecho maravillas. Cuatro arcos triunfales se han levantado esbeltos, frondosos, en la

avenida de María de Molina, y en la Castellana. En esa proa de galeón con que el edificio de la Unión y el

Fénix pone tajamar a las oleadas de automóviles de Alcalá y la Gran Vía, un enorme rótulo luminoso

encendía ya su cordial saludo: "España saluda a "Ike". Banderas norteamericanas flanqueadas por retratos

con la sonrisa universal de "Ike" y la sonrisa españolísima de Franco anticipan la jornada de amistad, de

confianza mutua, de dos pueblos que hace tiempo han iniciado el mismo paso de lampas.

Cuarenta y cinco edificios y monumentos de la, urbe asoman sus rostros de piedra, maquillados por luces

y sombras, a las calles superiluninadas del largo trayecto que une el aeropuerto con el Palacete de la

Moncloa. El Palacio de Oriente con sus aristas neoclásicas; la Almudena, con sus piedras nuevas

apuntándose hacia el aterciopelado cielo nocturno; el Banco de España y el Palacio de Comunicaciones,

los monumentos de la Castellana, escoltados par altos árboles fosforescentes; los edificios de la Ciudad

Universitaria, centelleantes entre los pinos, al borde ya de los encinares que enseñan el camino de El

Pardo. Y los jardines, con los setos verdeantes de luz escondida, con los planos de césped convertidos en

estanques de luz con el boscaje poblado por pájaros eléctricos. Mil kilovatios recién nacidos; mil

proyectores, recién llegados muchos de ellos; miles y miles de bombillas.

Y ante ese alegre, cordialísimo derroche de una urbe que quiere expresar de golpe su hospitalidad, su

acogedora bienvenida, el gentío se echó ayer a la calle, despabilado por tanta luz, a caminar por la

Castellana, por la calle de la Princesa, pensando tal ves, sin saber que era volver a vivir frases históricas:

"Esto parece la nueva Babilonia."

Como en los tiempos de Don Felipe IV, cuando las elegantes paseaban por la calle Mayor y se

murmuraba en las gradas de San Felipe; como cuando subió al trono Don Carlos IV y Villanueva

construía los ornatos para el duque de Alba y los palacios aristocráticos; contó cuan-do, recién instaurada

la capital, Madrid, que todavía era campamento de nobles guerreros, sentía ya nacer vocación de urbe y

de Corte, la villa se había puesto ayer disfraz sutilísimo de luz y de banderas. Si nos atreviéramos a

corregir al viejo refranero formularíamos; "Dime de qué te disfrazas y te diré qué eres." Madrid, gran

escenario de España, como muy bien le llamó hace poco un ilustre arquitecto, se abría de noche como una

enorme rosa. de luz. Así la verá en la primera hora del atardecer el Presidente Eisenhower, asombrado de

ver repetirse su ancha sonrisa de jugador de golf, de hombre pacífico y pacificador, en miles de caras

bonitas, de varoniles rostros alegres y acogedores.

El pueblo ensayó ayer por su cuenta. Aquí sí que no hay trampa ni cartón. En el ornato de la villa lo mejor

es lo espontáneo de ese gentío que cuarenta y ocho horas antes ya estaba en la calle. "Ike" será de verdad

el bien venido.

Mañana, a las cuatro y media de la tarde, llegará el Presidente Eisenhower a la base aérea

hispanonorteamericana de Torre]ón de Ardoz. Será recibido por el Jefe del Estado, Gobierno, autoridades

y Cuerpo Diplomático. Después, tras de la recepción por las autoridades locales en la plaza de Castelar,

desfilará el cortejo por las calles de Madrid. A las seis, aproximadamente, llegará e1 Presidente de los

Estados Unidos al palacio de la Moncloa," allí descansará hasta la hora de trasladarse al Palatio de

Oriente para asistir a la comida ofrecida en su honor por el Jefe del Estado español.

 

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