Madrid y toda España aclaman con vibrante entusiasmo a Eisenhower     
 
 ABC.    22/12/1959.  Página: 47-48. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

MADRID Y TODA ESPAÑA ACLAMAN CON VIBRANTE ENTUSIASMO A EISENHWER

SE CALCULA EN CERCA DE MILLÓN Y MEDIO EL NUMERO DE ESPAÑOLES QUE AYER

VITOREARON AL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS POR LAS CALLES MADRILEÑAS

"LOS PRINCIPIOS IMPERECEDEROS DE LA VIDA DE JESUCRISTO GUIAN NUESTROS

PEMSAMIENTOS", DICEN LOS DOS JEFES DE ESTADO, EN VÍSPERAS DE LA NATIVIDAD

LA PAZ, LA BUENA VOLUNTAD, LA JUSTICIA Y LA LIBERTAD SON LOS MAS SOLIDOS

CIMIENTOS DEL MUNDO

Nunca como en la tarde de ayer ha sido Madrid más intensamente capital de España. El pueblo madrileño,

arracimado en las calles, invadiendo las grandes avenidas, expectante y enardecido, representaba a los

españoles de toda la geografía nacional en esa común avalancha de admiración y entusiasmo que ha

despertado la figura, del Presidente Eisenhower.

El recibimiento hecho por el Pueblo de Madrid al gran hombre de Estado no tiene precedentes. Un millón

y medio de personas cubrían hasta rebosar el largo recorrido de la comitiva. Los gritos, los vítores, las

ovaciones interminables, el fervor desbordado, quemaban en el ambiente y ponían una nota de emoción

sincera en el rostro sonriente y cordial de este hombre admirable. La población madrileña y miles y miles

de forasteros de toda España, deseaban brindar su homenaje al artífice de la paz. Pero fueron ellos los

cautivados por la presencia de Dwight Eisenhower. El Presidente ganaba a todos en simpatía, en

efusividad, en espontáneo ademán de amigo del pueblo. Surgió de súbito una infensa compenetración del

hombre—Mr. President—con el pueblo de spaniards", a quien Eisenhower había rendido tributo a su

llegada a Torrejón. Cuando estallaban en el aire los nombres de "Ike"´ y de Franco, el pueblo de España

tanto agradecía a Franco la, visita de Eisenhower a Madrid como a Eisenhower el honor que a Madrid

ofrecía con su presencia. Y todo ello por la paz, por la justicia; por la libertad de los pueblos: ideales

arraigados en el alma de España y de los Estados Unidos. Ideales de Cristo, como Franco e Eisenhower

recordaron luego, en estas vísperas de la Natividad del Señor.

Ha quedado demostrado, con indescriptible espectacularidad, que España, como Europa, está con

Eisenhower. Este hombre que, a punto ya de terminar su gestión presidencial, y apenas repuesto de una

grave enfermedad, emprende un viaje de 32.000 kilómetros sin otro propósito que garantizar la pas del

mundo no puede suscitar otra cosa que admiración y entusiasma.

"Cuando Eisenhower visite Moscú, no irá solo. Llevará con él la representación de Europa y de todo el

mundo occidental. He aquí la gran lección para Kruschef. El dictador rojo puede organizarse

manifestaciones artificiales en Varsovia o Bucarest. Lo que no puede hacer es despertar la adhesión

espontánea de los hombres de medio mundo sin distinción de razas, desde Nueva Delhi a París, desde

Kabul a Túnez. Es innegable que, en su contacto directo con Kruschef, Eisenhower ha vencido ya, por lo

pronto, al dictador soviético, en la batalla por la opinión pública Mundial.

Esa sensibilidad acusadísima del pueblo de Madrid para todo lo que signifique generosidad y

desprendimiento, labor honrada en favor de la paz del mundo, se demostró arrolladoramente en la tarde

de ayer cuando la multitud enardecida cerraba el periplo europeo del Presidente de los Estados Unidos

con el recibimiento más fervoroso y brillante de cuantos han acogido las sucesivas etapas del gran viaie

presidencial. España entera estuo ayer representada en las calles de Madrid. Y el Presidente Eisenhower

acusó visiblemente la emoción de recibir las ovacioncs y el entusiasmo del pueblo que descubrió

América.

EN LA BASE DE TORREJÓN

Dos horas antes de la anunciada para la llegada del Presidente Eisenhower el aspecto que ofrecía la Base

conjunta hispaño-americana de Torrejón era sorprendente. Cerca de quinientos periodistas extranjeros y

nacionales llegaron en diez autobuses poco después de las dos y media de la tarde para dar fe de la escena

histórica del encuentro del mensajero de la paz con el Jefe del Estado español. Las cámaras

cinematográficas y de la televisión de todo el mundo se disponían a recoger hasta los menores detalles de

esta jornada excepcional.

Media hora antes de la llegrada del avión presidencial aterrizaron en la Base, en un avión fletado por ellos

mismos, ochenta redactores de los periódico y emisoras de los Estados Unidos; que han seguido la ruta de

Eisenhower en este largo viaje henchido de buenos propósitos y deseos y cargados de peripecias y

emociones. Ellos han sido los notarios del acontecer diario, minuto a minuto.

En la Oficina de Prensa instalada fueron informándose los periodistas del momento en que habían de

situarse en las tribunas para presenciar la llegada del Presidente. También había tribunas metálicas

adornadas con banderas y grandes retratos de Franco y Eisenhower para los invitados, Cuerpo

Diplomático y autoridades.

Para realizar la información desde aquel lugar, fueron instaladas 15 cabinas, 110 aparatos telefónicos y

siete líneas para fototelegrafiar con cuatro cuadros telefónicos

LLEGA EL JEFE DEL ESTADO

Unos minutos antes de aterrizar el avión presidencial llegaba a la Base el Jefe del Estado español, que

vestía uniforme de capitán general, de diario, y lucía la Cruz Laureada, de San Fernando. Acompañaban a

S.E. los marqueses de Villaverde, el jefe de la Casa Militar, teniente general Asensio; el segundo jefe,

general Laviña y el jefe de la Casa Civil, conde de Casa de Loja.

Al descender el automóvil fue cumplimentado por el capitán general de la Región, teniente qeneral D.

Miguel Rodrigo; ministro del Aire, teniente general Sr. Rodríguez y Díaz de Lecea; embajador de los

Estados Unidos, Mr. Lodge, que iba acompañado por su esposa e hija y el de España en Washington con

la condesa de Motrico. En unión del capitán general y el ministro el Generalísimo pasó revista a las

fuerzas pertenecientes a la Región Aérea Central española y a las Aéreas de los Estados Unidos, que

formaban a ambos lados da la gran tribuna principal instalada para el recibimiento. La presencia del

Caudillo fué acogida con grandes aplausos por cuantos ocupaban las tribunas. Después de la revista

saludó a los miembros del Gobierno, Cuerpo Diplomático y Diputación que ya se hallaban allí desde

bastante tiempo antes.

ATERRIZA EL AVIÓN PRESIDENCIAL

A las cuatro y veintitrés minutos en punto aparece en el firmamento, encapotado por una densa masa de

nubes, el avión "Boeing 77´´, que rápidamente aierriza en la pista central de la Base. El Jefe del Estado

español se encamina al lugar en donde ha de descender el Presidente Eisenhower, acompañado por el

ministro del Aire, teniente general Rodríguez y Díaz de Lecea y los embajadores de los Estados Unidos y

de España en Washington, así como los marqueses de Villaverde.

Al aparecer en la escalinata el presidente Eisenhower estallan los primeros aplausos. Se detiene,

sonriente, y con los brazos en alto saluda. Pone el pie en tierra el Presidente, que vestía traje gris y abrigo

oscuro, con sombrero flexible y corbata del mismo tono, y estrecha efusivamente la mano del Jefe del

Estado español, mientras los circunstantes aplauden cálidamente y las bandas de música interpretan el

Himno americano y a continuación el español. Seguidamente los dos Jefes de Estado pasan revista a las

fuerzas hispano-americanas que les rindieron honores.

Al pasar el ilustre estadista ante las enseñas de los dos países hacía una respetuosa inclinación de cabeza,

descubierto, al mismo tiempo que llevaba la mano derecha al lado izquierdo del pecho. Terminada esta

ceremonia se dirigen al lugar donde se hallaban los miembros del Gobierno, el Consejo del Reino,

componentes de la Mesa de las Cortes y una representación de este organismo, Cuerpo Diplomático,

general jefe de la Reqión Aérea, presidentes del Consejo de Estado, Tribunal Supremo de Justicia Militar,

capitán general Muños Grandes, jefe del Alto Estado Mayor; generales jefes de los Estados Mayores de

los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire; rector de la Universidad; gobernadores civil y militar: fiscales del

Tribunal Supremo de Justicia y del Consejo Supremo de Justicia Militar; director general de Seguridad y

la Diputación Provincial en corporación bajo mazas, con su presidente.

El general Eiscnhower saluda al nuncio de Su Santidad y al Cuerpo Diplomático, al que es presentado por

el barón de las Torres, como igualmente a las demás autoridades allí presentes, y siempre en unión del

Generalísimo Franco, pasa a ocupar una pequeña plataforma recubierta de una alfombra roja, desde la

cual dio la bienvenida al Presidente, quien contestó al Jefe del Estado.

 

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