Autor: Massip Izábal, José María. 
   Murphy habla del viaje de Eisenhower a once países, entre ellos a nuestra amiga España  :   
 Es una importante aportación a la diplomacia efectiva. 
 ABC.    02/12/1959.  Página: 31-32. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

MADRID, MIÉRCOLES 2 DE DICIEMBRE DE 1959 - EJEMPLAR 1,50 PE SETAS

ABC

DEPOSITO LEGAL - M. 13 - 1958

DIARIO ILUSTRADO AÑO QUINCUAGÉSIMO SEGUNDO. NUM. 16.762 72 P A G I ÑAS

MURPHY HABLA DEL VIAJE DE EISENHOWER A ONCE PAÍSES, ENTRE ELLOS A «NUESTRA

AMIGA ESPAÑA»

ES UNA IMPORTANTE APORTACIÓN A LA DIPLOMACIA EFECTIVA

WASHINGTON ESPERA MUCHO DE LA VISITA A MADRID

Washington 1. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) Mr. Robert Murphy, la única personalidad

del Departamento de Estado—del que ha sido hasta ahora primer subsecretario de Política— que

acompañará al presidente Eisenhower en su viaje a tres continentes, ha defendido hoy, ante los miembros

del Club Nacional de Prensa, que le han ofrecido un almuerzo, la política de viajes y contactos personales

entre el presidente y los jefes de Estado de los pueblos amigos de Estados Unidos.

Mr. Murphy contesta con ello a las críticas lanzadas contra Eisenhower por el ex secretario de Estado

Dean AcLeson —"el presidente ha sustituido una política de acción por una política de locomoción"—y

explicaba, al mismo tiempo, a la opinión americana los motivos del presidente.

"No podemos formular una política de amplitud sobre una base estática—dijo Murphy--. Los contactos

personales son inapreciables. No hay fórmulas fijas para el desarrollo de una política. El intercambio de

ideas en ciudades diferentes la estimula. El conocimiento directo del país y sus circunstancias es con

frecuencia una fuente de inspiración para el que tiene que formular una política. Nuestros amigos no nos

van a querer más si damos por supuesto que son ellos quienes tienen que venir siempre a vernos en

Washington."

Mr. Murphy ha cualificado la visita de Eisenhower a once países—entre ellos, "nuestros amigos de

España y Marruecos"—como una eminente aportación al interés de las relaciones amistosas y a la

diplomacia efectiva. Las conversaciones que el presidente celebrará con los gobernantes de los países de

su itinerario "contribuirán a comprender problemas, clarificar posiciones, acercarnos a nuestros amigos y

promover nuestros mutuos intereses".

Refiriéndose concretamente a la visita del presidente a Madrid, Mr. Murphy, que fue preguntado sobre la

misma, se refirió de nuevo "a nuestros amigos españoles"; subrayó los intereses estratégicos y prácticos

que unen a Estados Unidos con España, y añadió que no sólo desde un punto de vista práctico, sino

también moral, Washington espera mucho de la visita a Madrid. "Para nuestros amigos de España—

repitió—será una cortesía de nosotros hacia ellos, que ellos estimarán."

Ño sólo por lo que se refiere a España, sino en todo el conjunto del itinerario presidencial, «e1 próximo

viaje de Eisenhower sigue siendo el factor número uno del mómento internacional americano y, en

opinión de muchos observadores diplomáticos, algo que marcará, quizá para mucho tiempo, la naturaleza

de las relaciones exteriores de Estados Unidos. Hoy se habla aquí de otro viaje similar a Iberoamérica en

los primeros meses de 1960, antes del viaje presidencial a Moscú y de la eventual superconferencia entre

las naciones occidentales y la Unión Soviética.

Evidentemente, en ello entra un factor de resistencia física y de posibilidades de tiempo que no se puede

olvidar, pero el presidente parece dispuesto a sostener hasta el máximo posible su nuevo tipo de

diplomacia personal. El tiempo dirá, a la larga, si es realmente practicable y si será efectiva, pero

Eisenhower insiste en que si los presidentes norteamericanos desean mantener auténticas relaciones de

confianza con las naciones amigas hasta con las neutrales, no tendrán más remedio que seguir su

precedente de viajes al extranjero. Como vino a decir Robert Murphy —traduciendo indirectamente el

criterio de Eisenhower—no se puede esperar siempre que sean los demás los que vengan a Washington.

En esta última etapa, de su mandato, el presidente aparece más dispuesto que nunca a batirse por una

política exterior —no sólo de contactos, sino de cooperación económica—más vigorosa que nunca.

Contra lo que podía esperar después de las últimas sesiones del Congpeso, las peticiones del presidente

para ayuda exterior —en su momento de preparación presupuestaria—serán más altas que en el actual

ejercicio económico. Informes semioficiales la sitúan por encima de los 4.000 millones de dólares, de los

cuales sólo la mitad serían aplicados a ayuda estrictamente militar. El resto, en diversas formas, iría a

proyectos, de ayuda civil. Los datos preparados por el Departamento de listado ascendían a casi 5.000

millones de dólares, cifra que, según informes, el presidente ha rebajado a 4.000 y un poco más, ya muy

alta si se piensa que los fondos aprobados este año por el Congreso han sido sólo de 3.200 millones.

Con toda probabilidad, si estas cantidades se consolidan en el proyecto de Ley de Presupuesto, que se

presentará a las Cámaras a primeros de enero, los planes presidenciales encontrarán una gran oposición.

Pero, por el momento, lo que importa subrayar es el vigor con que Eisenhower insiste en mantener la

ayuda exterior a su máximo nivel, aun condicionándola, como se sabe, a ciertas especificaciones en

cuanto a su empleo. Por otra parte, la Administración—y este es otro de los aspectos de las

conversaciones de Eisenhower en Europa—está firmemente decidida a conseguir de las naciones

industriales y prósperas una mayor contribución en los planes internacionales de ayuda.

Es temprano aun para detallar con precisión las características y el volumen de los presupuestos de ayuda

exterior para, el próximo ejercicio, pero, como digo, lo importante es la actitud de la Casa Blanca ante las

que considera realidades internacionales.

Dicha actitud se base en el convencimeinto de que la guerra fría que hemos conocido hasta el presente se

desplazará progresivamente hacia el terreno económico.

A este respecto, una de las aspiraciones de Eisenhower en su viaje es recibir impresiones directas de los

Gobiernos que visitará sobre las posiciones económicas del mundo occidental en la perspectiva de la

década que se inicia en 1960, que sus consejeros y asesores consideran crucial, en relación con la

penetración económica del imperio soviético.

Esta tarde se sabe aquí que la complicada logística aérea y naval a que obliga el viaje del presidente está

ya a punto. Cuatro aciones formarán la flotilla presidencial: dos "Boeign-707" cuatrirreactores, idénticos

uno para uso del presidente y otro fletado en reserva, y dos turboreactores de carga que irán en la

expedición como talleres volantes, con un equipo de doce mecánicos especializados y toda clase de

recambios; otro "707" de la Pan American, fletado por la Prensa—a más dé 5.000 dólares por cabeza—irá

asimismo en el viaje, algo adelantado al convoy presidencial. A intervalos de menos de 500 kilómetros, el

Atlántico será patrullado por buques de la Flota americana.—José María MASSIP.

 

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