Os damos la bienvenida por la contribución de España a la tarea de conservar la libertad de Occidente     
 
 ABC.    24/03/1960.  Página: 34. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

«OS DAMOS LA BIENVENIDA POR LA CONTRIBUCIÓN DE ESPAÑA A LA TAREA DE

CONSERVAR LA LIBERTAD DE OCCIDENTE»

"LA SENSACIÓN DE SER COMPRENDIDOS POR UN GRAN PAÍS ES MAS RECONFORTANTE

QUE CUALQUIER AYUDA MATERIAL"

Palabras de los señores Herter y Castiella en la cena de gala ofrecida por el secretario de Estado

Washington 23. El ministro señor Castiella, que a su llegada a Blair House dispuso el envío de ramos de

flores—traídos desde Canarias—a las señoras de Eisenhower y Herter, asistió anoche a una cena ofrecida

en Anderson House por el secretario de Estado.

Figuraban entre los invitados el subsecretario de Estado Douglas Dillon; el subsecretario adjunto, Andrew

Berdin; e1 secretario adjunto Lincoln White; el secretario adjunto de Estado para Asuntos Europeos, Foy

D. Kohler: el magistrado del Tribunal Supremo, William J. Brennan; el secretario adjunto de Defensa,

James Douglas; el jefe del Estado Mayor del Aire, Thomas D. White; el presidente del Banco de

Exportación e Importación, Samuel C. Waugh; el director de la I. C. A., James Riddleberger; los

senadores Alexander Wiley, John Sparkman, y los diputados William P. Bolton, James Fulton y Edna

Kelly; el rector de la Universidad de Georgetown; el presidente de la Cámara de Comercio

Hispanoamericana y del Instituto Español y otras personalidades, asi como el embajador de los Estadas

Unidos en Madrid, Mr. John Davies Lodge; el embajador de España en Washington, conde de Motrico, y

el ministro consejero de nuestra Embajada y el jefe de Protocolo del Departamento de Estado,

acompañados todos ellos de sus respectivas señoras. Estaban presentes también los miembros del séquito

del señor Castiella.

PALABRAS DEL SECRETARIO DE ESTADO

Al final de la cena, el secretario de Estado norteamericano pronunció unas palabras muy expresivas y de

gran cordialidad para España y para el Sr. Castiella. Comenzó el Sr. Herter proponiendo un brindis en

honor del Generalísimo Franco y su esposa y continuó diciendo entre otras cosas: ´´Con el mayor placer

tengo el honor de recibir esta noche al ministro español de Asuntos Exteriores. Hace ya algún tiempo que

habíamos convenido esta visita, puesto que fue el pasado agosto, durante nuestra entrevista en Londres,

cuando le pedí que nos visitara oficialmente en Estados Unidos. Ha sido lo suficientemente amable para

robar algún tiempo a sus múltiples ocupaciones con el fin de poder llevar a cabo esta visita."

"Conoce los Estados Unidos, pero no creo que sepa que como fruto de ciertas investigaciones realizadas,

hemos descubierto que su abuela materna procedía de Texas. Es este un Estado tan orgulloso que algunas

veces cree que los restantes Estados de la Confederación Norteamericana le ayudaron a ganar las dos

guerras mundiales.En Texas la cultura española ha ejercido la mayor influencia. Debemos mucho a los

espanoles que vinieron a Texas, Florida, California y otros Estados. Por todo esto os damos la bienvenida,

pero también, y en forma particular, por la gran contribución que realizó España para conservar la libertad

de Occidente." Herter terminó diciendo: "Como os admiramos, deseamos trabajar con vosotros y

hacernos vuestros amigos".

AGRADECIMIENTO DEL SEÑOR CASTIELLA

A continuación, el ministro español de Asuntos Exteriores se levantó para agradecer el, homenaje de que

era objeto; diciendo, que, en dos palabras deseaba resumir sus sentimientos en aquel instante: amistad y

gratitud. ´´Al emplear estas palabras de amistad y gratitud—dijo a continuación— no es necesario

referirme a los lazos que se forjaron durante aquellos gloriosos días de "vuestra independencia—que

acabáis de evocar tan noblemente—, cuando España se puso decididamente a vuestro lado. Quisiera

hablarles ahora, con palabras sencillas y auténticas, de la gratitud que siente el pueblo español por la

ayuda que tan generosamente nos habéis prestado. En 1953, los Estados Unidos, en un acto de plena

conciencia del momento histórico que vivían y de la misión que les correspondía, tendieron una mano

amiga a España, a un país que era una pieza clave en la defensa de Occidente frente al peligro común.

Con análoga conciencia e idéntico sentido histórico, mi patria os brindó en aquel momento su lealtad para

siempre, abandonando más de siglo y medio de neutralidad para alinearse a vuestro lado.La gran nación

americana, al ofrecernos su apoyo realizó un gesto libre de prejuicios y lleno de clarividencia. No

estábamos, los españoles, acostumbrados a este espíritu de comprensión; más bien, al contrario, teníamos

la experiencia de la hostilidad y el sectarismo contra nosotros. Por eso apreciamos grandemente el

que vosotros os dierais cuenta de la necesidad de superar esos prejuicios y de promover el entendimiento

y unidad de los países de Occidente, guardando el respeto a las formas políticas internas de cada país.

Pero lo que más hemos apreciado de la ayuda que los Estados Unidos nos han dado en los últimos años—

y ésta, en el terreno económico ha sido considerable y ningún español la olvida—ha sido el sostén moral

que nos habéis ofrecido. La sensación de ser comprendidos y acompañados por un gran país que veía

claramente la situación mundial, era más reconfortante para nosotros que la ayuda material que podían

traernos cientos de millones de dólares. Pues España había sido sometida a un cerco injusto de

incomprensión y hostilidad que los Estados Unidos, con su poder e influencia en el mundo, venían a

romper.

Pero España no había estado sola. El día 13 de abril de 1956, en una cena ofrecida en Washington a mi

predecesor, don Alberto Martín Artajo, aquel gran americano que fue el secretario de Estado, John Foster

Dulles, dijo estas palabras, aludiendo a la época en que España luchaba aislada: "Esta España, pese al

aislamiento en que la dejamos, nunca estuvo sola; estuvo sola con sus principios, aquellos principios

hacia los cuales nosotros tuvimos un día que volver."

Creo que, en fin de cuentas, estos principios son los que nos" han mantenido y han hecho posible el que

resistiéramos aquel cerco de hostilidad. Son unos principios de alto valor espiritual a los que España ha

sido siempre fiel y que ha defendido a lo largo de su historia. Si la amistad con España vate algo es

porque está enriquecida por ese depósito de valores morales, que no es ninguna, entelequia, sino que está

corporeizado en una obra civilizadora llevada a cabo aquí,_en América, el Continente que fué descubierto

y, en parte, conquistado y colonizado por España. Por ello consciente de que ofrezco algo y no solamente

palabras, os quiero renovar aquí, junto a nuestra gratitud, la amistad leal de España. Señoras y señores:

brindo por el presidente de los Estados Unidos."

La banda de la Marina de los Estados Unidos interpretó durante la cena música española.

 

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