Autor: Barra, Alfonso. 
 ABC en Londres. 
 Stalin propuso en Postdam derribar el régimen de Franco  :   
 Churchill se opuso según revelan documentos británicos considerados secretos hasta ahora. 
 ABC.    18/03/1975.  Página: 31. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

AB C. MARTES 18 DE MARZO DE 1975

A B C EN LONDRES

STALIN PROPUSO EN POSTDAM DERRIBAR EL REGIMEN DE FRANCO

Churchill se opuso, según revelan documentos británicos considerados secretos hasta ahora

Londres, 17. (De nuestro corresponsal.) Los documentos secretos británicos relativos a la Conferencia de

Potsdam están, desde ahora, a la disposición del publico. Entre la historia que aflora hoy, al cabo de

treinta años, conservada en los archivos oficiales, de acuerdo con las leyes del Reino, destaca la ofensiva

de Stalin para derribar al régimen español.

Los documentos demuestran que la disyuntiva «Franco o el comunismo», vigente en aquellos tiempos de

la posguerra, no era una creación febril de los «inmovilistas> de la época, acurrucados en el poder.

Las embestidas stalinistas en Potsdam fueron acogidas con «cautelosa simpatía» por Truman y rechazadas

enérgicamente por Churchill. Cuando el «premier» conservador perdió las elecciones y dejó el puesto a

Clement Attlee, el secretario del Foreign Office, el socialista Ernest Bevin condenó, con parecida

determinación, las pretensiones soviéticas.

La «operación derribo» fue planteada en la tercera sesión plenaria de la conferencia de Potsdam por el

«padrecito Joe», que es el título afectuoso que los norteamericanos dedicaban al dictador marxista. Exac-

tamente, el 19 de julio revelaron los rusos sus propósitos. Estribillo: «El régimen de Franco es un peligro

grave para las naciones amantes de la libertad en Europa y América.» La U. R. S. S. se incluía en ese club

de países.

La dinámica de la ofensiva stalinista sería iniciada con el aislamiento diplomático de España. Las

potencias habrían de comprometerse a ayudar a las «fuerzas democráticas» para establecer el régimen que

deseara el pueblo español.

CHURCHILL CONOCIA «EL ORGULLO ESPAÑOL

Según las minutas oficiales de Postdam, Churchill advirtió que no era precisamente un enamorado del

régimen español. Adelantaría, sin embargo, que no veía posible el rompimiento de las relaciones diplomá-

ticas acordado por la O.N.U. A su juicio, una medida de ese tipo agruparía a «los orgullosos españoles»

en torno a Francisco Franco. No apoyaba, en todo caso, la injerencia en los asuntos internos de otros

países.

Truman ofreció el reconocimiento de otro régimen, siempre que los españoles fueran los encargados de

establecerlo. Stalin empezó a impacientarse y preguntó si no sería posible adoptar medidas determinadas.

Truman agregaría que no era ése su propósito. Stalin propuso, a continuación, una condena más suave y

el norteamericano aprobó esa línea.

Quien frenó el «fervor democratizador del autócrata de Rusia y la visión simplista de Truman fue

Winston Churchill. Por cuestión de principio se opuso a intervenir en los asuntos de otros países. El

dictador marxista no renunció a su propósito y destacó el «carácter internacional» del peligro español.

El «premier replicó que ese criterio podría ser aplicado a cualquier país. Churchill zanjó la polémica con

esta intervención: «No estoy dispuesto a proponer en la Cámara de los Comunes que el Gobierno de Su

Majestad respalde la acción propuesta.»

Mientras Stalin era zarandeado por aquella fiebre democrática, la delegación británica en Potsdam recibía

informes del asesinato por los comunistas de 40.000 a 50.000 búlgaros. A pesar de la matanza, Bulgaria,

ingresaría en la O. N. U., mientras a España le cerraban las puertas de la organización internacional.

Diplomáticos occidentales deseaban todavía aplacar a sus hermanos de armas, los rusos, que habían

luchado con tanto denuedo por el triunfo de la democracia, redactaron el borrador de la condena contra

España. El 28 de julio, una de esas propuestas fue sometida al Gobierno británico.

Bevin adelantó esta histórica aclaración: «Hemos de ser sinceros con el pueblo británico. No

encubriremos tras esa palabrería los efectos reales de lo que se pretende.» Stalin admitió el fracaso de sus

planes y renunciaría a formar el frente aliado para liquidar al régimen español.

Mientras esto ocurría en Potsdam, Madrid advertía que Stalin alentaba el propósito de sustituir al régimen

vigente por el régimen comunista. Churchill y Bevin lo comprendieron así y los documentos oficiales de

la Delegación británica lo certifican.—

Alfonso BARRA.

 

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