Diez años de enseñanza laboral     
 
 ABC.    10/05/1961.  Páginas: 2. Párrafos: 10. 

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DIEZ AÑOS DE ENSEÑANZA LABORAL

DESDE hace varios meses tenían «pensado acercarse al Instituto Laboral, Es un ´matrimonio cincuentón, sin excesivos problemas económicos. Su comercio, en un pueblo castellano de pequeño y saneado erario, da para vivir con Cierta holgura. Tienen un hijo d* nueve años y oreen «jue ha llegado el momento de "darle estadios". Pero, ¿a dónde enviarle? Un sobrino estudia el bachillerato en Valladolid, y el hijo de un amigo sigue los cursos en un colegio de religiosos de Madrid, Hay otras soluciones: "Ett .Instituto Laboral de Arévalo no esta nada mal", íes ¡ha dicho el propietario del bar de enfrente. "Adema», creo que apenas hay que pagar y los chicos aprenden que es un primor."

Allí loa tenemos. En la secretaría del Instituto. Han penetrado en el recinto con cierto recelo. Eso de la "enseñanza laboral" no acaba de convencerles. Incluso les parece un poco nial llevar a su hijo a un centra prácticamente gratuito, cuando la realidad es que pueden costear sus estudios sin mucho sacrificio.

—Somos comerciantes, ¿sabe? ¿Usted cree que podra estudiar aquí nuestro hijo?

—Naturalmente —1es contestan—-. Los institutos Laborales no son centros de caridad. Aqui tenemos hijos á« obreros, de empleados, de propietarios, de labradores. Unos tienen dinero y otros no. Es Jo mismo.

, —Y la enseñanza, ¿es exclusivamente .profesional?

—Mío. ®n estos Institutos se proporciona una enseñanza cultural proyectada hacia lo profesional. Puede ver estos cuestionarios. Comprobará que su hijo puede salir´ de aquí con la misma preparación que cualquier muchacho Que baga el bachillerato clásico, con la ventaja de que nada de lo profesional le será ajeno. Dentro de unos años no (habrá en España un solo hombre de estudios Que ignore el valor de los trabajos manuales, ni un solo trabajador que desprecie, por Ignorancia, al estudioso.

•Dejamos al ¡matrimonio castellano. Ha sido nuestro primer encuentro al entrar en el Instituto Laboral de Arévalo. Empezamos por este centro en la visita, que estamos (haciendo a varios Institutos ¡Laborales cercanos a Madrid. Diez años acato de cumplir este tipo de enseñanza jen España. Una década de labor en silencio, sin algaradas propagandísticas, fortaleciendo cada etapa cubierta. El Ministerio de Educación Nacional ha preferido este camino oscuro, pero eficaz. En cuestiones docentes es necesario trabajar sin pausa, pero también sin prisa. Cada cosa tiene su medida, y forzar ésta sería echar por tierra un esfuerzo en el que se han invertido muchas energías y muchos millones.

´¿Qué tienen los Institutos de Arévalo, Medina del Campo y Coca,, recorridos recientemente por un grupo de periodistas madrileños, que no- tengan el centenar que •hay distribuidos a lo largo de la nación? Por sus fines y por sus medios son exactamente iguales. La proximidad geográfica nos ha llevado hasta aquéllos. El de Arévalo, construido con arreglo a la arquitectura funcional, lleva dos años en servicio y en él cursan los estudios del bachillerato laboral alumnos .de toda la comarca. A la puerta pueden verse todos los .días docenas de bicicletas, que los chicos utilizan para trasladarse desde los ¡pueblos donde residen. A veces, los recorridos son superiores a los 15 kilómetros. Algo tendrá el sistema cuand^ estos muchachos desafían la distancia y los rigores del clima en el invierno. El de Medina, montado en el viejo y reconstruido Palació de Dueñas, tiene ya tantos años de vida como la Enseñanza Laboral. Está a pleno rendimiento, por tanto. Como el de Arévalo, pertenece a la modalidad agrícola-ganadera. En cuanto al de Coca (Segovía), es de modalidad industrial-minera.

En el resto de las provincias hay más de 90 Institutos que abarcan, además de las modalidades ya citadas, la marítimo-pesquera, la administrativa y una exclusivamente femenina. Junto a las aulas donde, se siguen lasJ disciplinas normales del bachillerato, están los tálleres donde los muchachos aprenden a manejar él torno, la fresadora, la probeta o cualquier complicado mecanismo electrónico. No es que se especialicen en tal o cual oficio, no. Es que son instruidos en el conocimiento de las modernas técnicas para que tomen conciencia de ´la -realidad contemporánea. Os esta forma, dentro de poco, contará" España´ ya con una generación educada y formada en los temas y en los problemas de nuestro tiempo. No podemos resistirnos a, transcribir una frase del interesante trabajo de José Miarla Mohedano Hernández acerca de los valores fundamentales de este tipo de enseñanza: "No se olvide —dice—que el problema fundamental de nuestro país es un problema de cultura, de educación. Y quizá en este orden de cosas la innovación de la enseñanza laboral consista en la sustitución de una ordenación docente puramente academicista, retórica y memorística (qué viene siendo nuestro bachillerato clásico a través de sus distintos planes), por uña ordenación docente, tecnificada, pero con la base humana y cultural suficiente y necesaria para orientar a los alumnos en la vida con criterios sólidos y rectos."

Este .gran edificio docente, que cumple ahora los diez años, no sería posible sin. un profesorado apto. Para ello se oreó, en la avenida de Puerca de Hierro, de la Ciudad universitaria de Madrid, una institución en la que se desarrollan cursos de perfecciona* miento para profesores. Allí reciben, tras una selección rigurosa, el espíritu dé (responsabilidad colectiva necesario para su tarea; intercambian ideas y métodos: elaboran los cuestionarios .de las diversas disciplinas y aprenden la realidad de los ambientes agrícolas, industriales, mineros y marítimos de España. Asi, al abordar su tarea en ios Institutos, los padres pueden dejar en manos de ellos a sus, hijos, con la seguridad plena de que su confianza no se verá defraudada. En las aulas y en los talleres—jamás ha contado España^ por cierto, con unos centros docentes mejor equipados de material técnico—de los Institutos Laborales se está cumpliendo el "slogan" de que "no basta saber, sino que es preciso saber enseñar".

 

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