Autor: Garriga Marqués, Ramón. 
 Helsinki. 
 Rumores sobre las relaciones hispano-rusas     
 
 ABC.    15/01/1964.  Página: 33. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

HELSINKI

RUMORES SOBRE LAS RELACIONES HISPANO-RUSAS

Helsinki 14. (Crónica de nuestra corresponsal, por "telex".) Hasta estas latitudes han llegado también,

como es natural, los rumores que por el mundo entero circulan sobre una posible aproximación hispano-

soviética, acogidos más bien con-simpatía en las esferas periodísticas y políticas.

No creo pecar de inmodesto ni de sensacionalista si digo que ya hace algún tiempo tuve ocasión de

sostener una conversación al respecto con el señor Andrei Gromyko (durante una de sus estancias en

Helsinki), en el curso de la cual le pregunté cuál era su opinión sobre la posibilidad de la devolución a

España del oro enviado a Rusia por el Gobierno republicano durante la guerra civil española.

La respuesta—muy diplomática—del señor Gromyko fue que para la eventual devolución de aquel oro (o

su equivalencia en mercancías) sería antes necesaria la reanudación de relaciones, diplomáticas entre los

dos países.

La conversación giró sobre colaboración entre distintas naciones y, ya antes, hablando precisamente de

España y de Rusia, me había manifestado el Sr. Gromyko que su país estaría siempre dispuesto a

establecer una colaboración "sobre la base de una estricta reciprocidad". Un tanto sorprendido por estas

declaraciones cambié impresiones a propósito de las mismas con una destacada personalidad que estaba

presente, especialista en cuestiones soviéticas, quien disipó mi extrañeza con las siguientes palabras: "Es

evidente que Rusia no tendría inconveniente en devolver la cantidad reclamada, si ello diese ocasión a dar

una prueba ante el mundo de su espíritu de coexistencia, teniendo en cuenta que España ha sido en estos

últimos tiempos el portaestandarte del anticomunismo".

Aunque el razonamiento parecía plausible, la noticia tuvo entonces que dejarse archivada, pero la verdad

es que nunca dejé de pensar en la posibilidad apuntada que entre otras ventajas de orden práctico, nos

permitiría asomarnos a un mercado comercial gigantesco, con una inconmensurable capacidad de

consumo potencial de los productos de nuestra exportación.

No se le oculta a nadie que la ejecución de este propósito podría entrañar determinados cuidados, pero el

principal de ellos podría soslayarse limitando el número de funcionarios de la representación diplomática

soviética y las actividades de los mismos, como han hecho multitud de otros países occidentales.

Por lo que a Helsinki respecta, me ha sido dado observar que, designado decano del Cuerpo diplomático

el embajador de Polonia, señor Pietkiewícz, sus relaciones con nuestro embajador don Federico Olivan

han entrado también en una fase de cordialidad, hasta el punto de que, recientemente, el representante

polaco, dirigiéndose al Sr. Olivan en presencia de varios colegas suyos, entre ellos el soviético Sr.

Zaharoff —muy sonriente, por cierto—, levantó su copa de champán brindando "por la amistad hispano-

polaca". La complacencia del embajador soviético ante esta cordialidad hacia España no deja de ser

también significativa,.—Ramón GARRIGA MARQUES.

 

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