Declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores. 
 Las relaciones de España con la U.R.S.S. exigen un tratamiento realista     
 
 Madrid.    16/03/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores

Las relaciones de España con la U.R.S.S. exigen un tratamiento realista

"Estoy dispuesto a visitar cualquier país, y Cuba no está excluida"

BARCELONA.-EI ministro de Asuntos Exteriores, don Gregorio López Bravo, ha hecho al subdirector

de "La Vanguardia", don Santiago Nadal, unas declaraciones que publicó ayer dicho periódico.

A la pregunta del periodista sobre la aproximación de España al Mercado Común, el señor López Bravo

responde:

—El Tratado comercial preferencial que se está negociando con la, Comunidad Económica Europea

prevé unos plazos para la aplicación escalonada de sus cláusulas. Se trata, pues, de un proceso de

vinculación progresiva. A su vez, el Convenio deja abierta la posibilidad de su revisión o renovación y no

excluye la eventualidad de su sustitución, al término de su vigencia, por otro Convenio que cree lazos aún

más estrechos con la Comunidad. Hay, pues, que considerar la integración como la meta final del

Convenio.

Ante la posibilidad de que la década de los años 70 pueda crear en Europa una moneda común y la

elección del Parlamento Europeo por sufragio universal, y la posibilidad de hacer compatibles esas even-

tualidades con la doctrina nacionalista que se encuentra en la base de nuestro Estado, que rechazan el

principio del sufragio universal inorgánico, el ministro de Asuntos Exteriores responde:

—La doctrina de la Hispanidad formulada por Ramiro de Maeztu, y que es una de las bases doctrinales de

nuestro Estado, no es nacionalista, sino ecuménica. Pero, en cualquier caso, creo que el respeto a las

nacionalidades no es incompatible con las integraciones políticas en unidades regionales

continentales. El federalismo responde a este principio.

"Por lo que se refiere al sufragio universal, es una de las diferencias técnicas que se han arbitrado para

instrumentar la representación política. Creyeron en ella algunas ciudades griegas, dejaron de creer los

medievales, los renacentistas y los modernos. Y han vuelto a creer ahora algunas sociedades

contemporáneas. ¿Qué pasará cuando estemos en vísperas de la integración? Entonces reconsideraremos

la coyuntura. De momento, son muchas las Asociaciones interestatales que no suponen identidad de

Constituciones políticas. Por ejemplo, las Naciones Unidas.

Relaciones con Israel

Respecto a las declaraciones que hizo recientemente el diario madrileño "A B C" sobre un eventual

reconocimiento de Israel por parte de España, el señor López Bravo afirma que "España es un país

soberano que se reserva el derecho de pronunciarse sobre cualquier cuestión que afecte a la política in-

ternacional. Nuestro pueblo no alberga ningún resentimiento antijudío, pero no hemos reconocido al

Estado de Israel. Desde luego, si los Estados árabes 1o reconocieran desaparecería uno de los obstáculos

que hoy nos desaconsejan hacerlo. Al afirmar que no somos antijudíos quiero decir que no somos anti-

semitas y que nuestra política exterior no está fundada en ningún criterio racial.

En derecho internacional el enemigo es aquel Estado que se declara en guerra. Evidentemente, éste no es

el caso de España respecto a Israel. España vive en paz con todos los países y desea fervientemente seguir

viviendo en buena armonía."

Los países del Este

Al referirse al que el periodista considera "irregular contacto con la U. R. S. S. del señor López Bravo en

su viaje a Moscú", el ministro dice que "resulta muy difícil determinar dentro de esa disciplina que es la

teoría de las relaciones internacionales lo que es "regular" o "irregular". Cara al futuro, mi deseo es que

nuestros contactos con Europa no estén sólo limitados a la occidental. Es natural que las opiniones

españolas sobre el reconocimiento de lo que usted llama "el hecho soviético" no sean coincidentes. Pero,

a mi juicio, los principales obstáculos que, en el plano diplomático, separan hoy a España de la U. R. S. S.

no son los ideológicos sino de otro orden, y la superación de los mismos exige un tratamiento bilateral y

realista." En relación con la invitación hecha a España para que asista a la Conferencia de Helsinki, y del

país que la formuló, el señor López Bravo contesta diciendo: "Lo que se refiere a la actitud española ante

la Conferencia de Seguridad Europea cuya sede, en principio, esta fijada en Helsinki, ya es del

conocimiento público. La invitación surgió del llamamiento de Budapest, y fue cursada inmediatamente.

En el caso concreto de España, la invitación la transmitió la Embajada de Hungría en Francia a nuestra

representación diplomática en París. La aceptación por España de la Conferencia de Seguridad Europea se

efectuó sin consultas previas a otros países. Como es lógico, hemos informado a determinados países ami-

gos de nuestro punto de vista sobre este relevante proyecto."

Gibraltar

Al contestar a la pregunta que le formula el subdirector de "La Vanguardia" en relación

con la postura española respecto a Gibraltar y a las relaciones con el Reino Unido, el ministro contesta:

"La prioridad europea de la política actual del Gobierno español requiere, entre otras cosas, unas

relaciones digamos "más que normales" con la Gran Bretaña. En este punto, el nombre de Gibraltar surge

inmediatamente. España no puede renunciar a sus derechos sobre Gibraltar, pero debe quizá tomar nota

de que el procedimiento seguido hasta ahora no ha dado resultado para la consecución de este objetivo

histórico.

La Europa continental es distinta a la insular. Europeísmo no es exactamente lo mismo que britanismo.

Desde luego, me he propuesto crear un clima de distensión con el Reino Unido, y creo que ello ya se ha

conseguido en gran parte respecto a Gibraltar; nuestra reivindicación es imprescindible, y el Gobierno

actual la comparte con todos los que le han precedido desde la firma del Tratado de Utrecht. No daremos

un solo paso que pueda interpretarse como una renuncia a nuestra reivindicación, y tomaremos todas

aquellas medidas que, siendo pacíficas, razonables y justas, puedan contribuir a la restauración de la

integridad territorial de España."

Las bases y el Concordato

A continuación, el ministro español de Asuntos Exteriores se refiere a las relaciones con los Estados

Unidos, en lo que respecta a las bases, al plano económico y a la actualización de la Alianza

hispanonorteamericana en el terreno político.

" España —-dice—-está inserta por motivos doctrinales y geopolíticos en el mundo libre. Ahora bien: no

puede desconocerse el importante papel que Juegan los Estados Unidos en Occidente. Nuestra estrecha

relación con esta gran nación es beneficiosa para los dos países. Pero los términos: de nuestras mutuas

contraprestaciones deben ser actualizados a la luz de las circunstancias. Estoy seguro de que, sea cual

fuere el resultado de las negociaciones, la cordialidad de las relaciones hispanoestadounidenses saldrá

inerme."

Las relaciones con la Santa Sede, en lo que se refiere a una reforma eventual del Concordato y a la forma

de designación de los obispos, son puntualizadas por el señor López Bravo en los siguientes términos:

"El derecho de presentación es, en efecto, uno de los puntos importantes del Concordato, que se ha

ejercido siempre en forma compatible con la libertad de la Iglesia y con el máximo respeto a los derechos

y deseos de la sede apostólica. Dadas nuestras excelentes relaciones con la Santa Sede—con la que es mi

propósito mantener contactos personales frecuentes—, no preveo la menor dificultad para proceder a una

puesta al día del vigente Concordato, revisando todos los privilegios de ambas potestades."

La escala en La Habana

Aborda a continuación el periodista las relaciones de España con Hispanoamérica en general y a las

futuras relaciones con México y su posible visita a La Habana, a lo que el señor López Bravo contesta:

"Yo no creo que la política de España respecto a Hispanoamérica haya sido siempre verbalista. En los

últimos años se ha realizado una labor magnífica. Mis palabras pronunciadas en Oviedo han sido mal

interpretadas. Dije, tan sólo, que estoy dispuesto a visitar cualquier país si ello es conveniente para el bien

de España, y que, naturalmente, Cuba no está excluida de esa buena voluntad. Ello no significa que esté

en curso cualquier proyecto de viaje a La Habana. Y respecto a México también han sido mal interpre-

tadas mis palabras. Hay el propósito de eliminar la absurda situación existente entre dos países hermanos

cuyas relaciones son no sólo correctas, sino cordiales y amplias en todos los terrenos, excepto en el

diplomático. Pero subsisten muchas dificultades, indudablemente."

Más adelante, el señor López Bravo, al referirse a las relaciones con Portugal, afirma que "dentro de la

prioridad de nuestra política europea es certísimo que el fraterno Portugal ocupa un lugar de privilegio".

Finalmente, a la pregunta del señor Nadal sobre las Naciones Unidas y España, el señor López Bravo

contesta que "España ha tenido intervenciones muy relevantes en las Naciones Unidas, como lo

demuestra nuestro prestigio de la Organización y nuestra incorporación al Consejo de Seguridad.—

(Resumen de Cifra.)

 

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