Clausura en Barcelona del ciclo sobre integración. 
 Los españoles pueden prestar a Hispanoámerica: conferencia en la cámara de comercio Don Manuel Aznar     
 
 Madrid.    07/03/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Los españoles pueden prestar a Hispanoamérica

CONFERENCIA EN LA CÁMARA DE COMERCIO DE DON MANUEL AZNAR

BARCELONA. — "España puede prestar a Iberoamérica una técnica estimable, ciertas líneas de

financiación, unos bienes de equipo y nuestra experiencia. Pero todo debe ser ofrecido con amor, porque

las técnicas adecuadas para la relación económica general no sirven para la negociación entre España y

nuestra América", manifestó el embajador de España don Manuel Aznar Zubigaray en la conferencia que

pronunció anoche en el acto de clausura del ciclo organizado sobre economía e integración hispánica. El

acto, celebrado en la Cámara de Comercio, fue presidido por don Gregorio Marañón Moya, director del

instituto Español de Cultura Hispánica.

El doctor Delgado pronunció unas palabras preliminares, poniendo de manifiesto que con esta

conferencia se clausuraba el curso dedicado a economía e integración hispánica, iniciado hace diez

semanas, y que nadie mejor que el embajador de España don Manuel Aznar, que tanto conoce los países

hispanoamericanos, para cerrarlo con su intervención.

• Técnicas modernas

• Financiación

• Experiencia

• Bienes de equipo

Manifestó el señor Aznar que iba a servirle de guía en su conferencia el que llamó "esquema del profesor

Alienes", con sus diez puntos. El primero de ellos es el relativo al crecimiento demográfico y a los

problemas que plantea, y dijo que la América que habla español o portugués cuenta actualmente con una

población aproximada de 270 millones de habitantes, con una cifra de crecimiento anual de ocho millones

de nuevos iberoamericanos. El año 2000, por lo tanto, la América de estirpe ibérica estará poblada por

unos 500 millones de habitantes. Este crecimiento de ocho millones por año crea problemas en los tres

capítulos cardinales de toda economía, como son la comida, el vestido y la habitación, y aunque en

anchas zonas tropicales de América las condiciones de tierra y clima reducen mucho esas necesidades,

cada día resulta más difícil, por no decir imposible, conseguir que las poblaciones de la América tropical

se resignen a tolerar la miseria bajo el sol ardiente, y tienen razón ante los hombres y ante Dios,

Bajo nivel de renta

Se refirió luego al segundo punto del esquema, el bajo nivel de renta, diciendo que si exceptuamos

algunas ciudades y distritos que han escalado últimamente planos de visible riqueza, el panorama no es

muy estimulante ni tranquilizador, pues aun cuando se ha logrado llegar en el conjunto de los países de

Hispano-América a un promedio de renta de 300 dólares por habitante, estas cifras no deben inducirnos a

engaño o fantasía, puesto que hay zonas extensísimas donde tal promedio no pasa de 100 dólares. Explicó

la difícil situación de muchas familias que apenas tienen para subsistir, y dijo que no puede durar

indefinidamente esa situación, que deshonra a quien da lugar a ella y degrada a quienes la sufren.

Carencia de recursos

De ahí viene el tercer punto: la débil capitalización como consecuencia de la ausencia del ahorro, y la

dificultad, muchas veces la imposibilidad, de disponer de recursos para las inversiones indispensables. La

solución suele ser tan lamentable como peligrosa: solicitar como se pueda la ayuda económica del

Extranjero, con las consecuencias de gran hipoteca sobre el suelo y el subsuelo, o la almoneda o remate

de los bienes básicos de un país. La insuficiencia del mercado de capitales acaba irremediablemente en la

inflación sistemática, tema que es el cuarto punto de la exposición.

Anacronismo económico

Paralelamente—y es el quinto punto—se observa una eficiente estructura del empleo, pues los pueblos

americanos se recogen rutinariamente en el ámbito de las actividades primarias, especialmente en el

campo, con lo que se liega al punto sexto: el anacronismo de las estructuras agrarias y la imperiosa

exigencia de acometer reformas profundas, siempre difíciles y comprometidas pero mucho más cuando

no se cuenta con mecanismos, mercados y técnicas correspondientes. El desarrollo industrial—punto

séptimo—es el gran desafío de nuestro tiempo, y en el coraje y el acierto con que sepan reaccionar y

responder está el secreto del futuro de las naciones iberoamericanas.

La primera de las preocupaciones ha de consistir en la creación de una capacidad de consumo interior,

que aun no existe, sino en unos pocos países privilegiados, siguió diciendo el señor Aznar. Señaló que

trabajar con ardor y sacrificarse hasta donde el bien común exija no ha sido hasta ahora mandamientos

muy vigentes en la América española, como tampoco lo fueron, durante mucho tiempo, en España. Pero

han venido tiempos más duros y exigentes, y han comprobado que mientras ellos reposaban y cantaban,

otros, con más ímpetu y mayores aspiraciones, invadían sus tierras, se hacían dueños de sus bosques y

recogían sus cosechas.

Las limitaciones con que tropieza el comercio de exportación —he aquí el punto octavo—y la ineludible

necesidad de importar bienes de equipo, junto con los productos y materias primas malvendidos,

engendran una expansión crediticia de carácter inflacionario, y, finalmente, una política de devaluaciones

de la moneda—punió noveno—inquietantemente crónicas.

La aportación española

Al llegar al apartado final de su comentario, el de la integración de las economías iberoamericanas, y de

cómo ha de ayudar a esta posibilidad la sincera colaboración de España, dijo el señor Aznar que debemos

soñar despiertos, con los cinco sentidos muy vigilantes y el alma entera entregada para no equivocarse en

el propósito ni en los métodos. La integración económica iberoamericana pertenece a la categoría de los

problemas extraordinarios y espinosos, y nadie se sorprenda de que el avance, sea forzosamente lento.

Que nadie se descorazone y se sienta estimulado para lograr la solución de cada momento, porque a

fuerza de entenderse en lo secundario se irán creando las condiciones propias para el concierto en lo

importante y decisivo (Resumen de Cifra.)

 

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