Hacia un entendimiento íntimo y real entre España y la Argentina  :   
 Discurso del embajador, D. Héctor D´Andreá a los directores de periódicos madrileños. 
 ABC.    19/11/1959.  Página: 41-42. Páginas: 2. Párrafos: 9. 

ABC. JUEVES 19 DE NOVIEMBRE DE 1959. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 41

HACIA UN ENTENDIMIENTO INTIMO Y REAL ENTRE ESPAÑA Y LA ARGENTINA

Discurso del embajador, D. Hedor P´Andreá a los directores de periódicos madrileños

E1 embajador de la Argentina en España, general D. Héctor D´Andrea, invitó anoche a comer a los

directores de los periódicos y agencias madrileños, y también a los directores de agencias extranjeras y a

algunos corresponsales de diarios de América del Norte y del Sur. La cultura, el tacto y la llaneza del

general D´Andrea entonaron la comida en una atmósfera grata y cordial, que a los postres se hizo aún más

evidente en el discurso que con sencillo acento pronunció el nuevo embajador.

"Mi deseo—dijo—hubiera sido visitar a cada uno de ustedes en las importantes empresas que con tanta

inteligencia dirigen. Pero, .temiendo que ello pudiera robarles un tiempo cuyo valor suele ser precioso en

el oficio de informar al público, me pareció más oportuno pedirles que me hicieran el honor de

congregarse en torno a esta mesa cordial. Les agradezco de veras que hayan tenido la gentileza de aceptar

mi invitación, y de compartir el pan y el vino de la buena amistad en una reunión cuyo sentido aspiro a

que sea interpretado como profundamente fraternal, según corresponde a cualquier acto en que

intervengan españoles y argentinos.

Y, ahora que estamos juntos, empezaré por decirles que en mí han de tener siempre un amigo leal, y en la

Embajada que dirijo una casa de puertas abiertas, donde siempre encontrarán no solamente los datos de

toda índole que sobre la República Argentina necesiten, sino también la mayor buena voluntad para todo

lo que signifique ampliar los cauces de comunicación existentes desde hace tantos años entre nuestros

países. Estoy seguro de que me corresponderán haciendo lo posible en el sentido de qué el público

español esté objetivamente informado de lo que sucede en mi Patria, gesto por el cual les quedo desde ya

profundamente agradecido.

Creo firmemente que para promover un entendimiento cada vez más íntimo y real entre nuestras naciones

será conveniente que empecemos por conocer a ciencia cierta la verdadera naturaleza de sus posiciones

actuales, la de España no es un secreto para nosotros. Percibimos sus anhelos y valoramos adecuadamente

sus esfuerzos. Estamos cabalmente persuadidos de todo lo que hay de resuelto y de valeroso en la

empresa de reconstrucción nacional que este noble país viene realizando con tanto empeño y decisión, El

conocimiento de ello nos dicta el más alto respeto por este pueblo "admirable, así como también por el

Gobierno que lo conduce.

Espero ahora que en España se comprenda, a través de la autorizada palabra de su Prensa cultísima, la

naturaleza real de nuestra situación y los alcances de nuestra actitud. Estoy en condiciones de asegurar

que los aspectos negativos de la primera empiezan a ser cosa del pasado. Con su potencialidad

prácticamente ilimitada, Argentina va ahogando, uno tras otro, los focos de malestar social. Al aumentar

la afluencia de capitales foráneos, con la consiguiente radicación de bienes de capital, al incrementarse la

explotación de los diferentes Sectores de la productividad (petróleo, electricidad, siderurgia,

agropecuarios, etc.); al estabilizarse poco a poco nuestra moneda, las huelgas han fracasado

rotundamente, el descontento social ha disminuido, y la confianza general empieza a renacer. La nación

ha recobrado su equilibrio tradicional y se dispone ahora a reanudar el avance que muchos años de ciega

demagogia y de subversión institucional interrumpieron de la trágica manera que sabemos.

Sobre los alcances de la actitud argentina me parece casi innecesario hablar. Ella será lo que fue siempre:

una actitud de franco respeto a todos los derechos legítimos y de adhesión incondicional a todas las

causas justas. El país que por boca de Luis María Drago se opuso un día al pagó compulsivo de las deudas

internacionales y que por boca de Boque Sáenz Peña habló otro día de una América abierta a toda la

humanidad, el país que en una ocasión proclamó que la victoria no da derechos y que en mil

oportunidades defendió contra viento y marea la doctrina del derecho de asilo político, ese país está hoy

en cuerpo y alma junto a los que defienden la única concepción vital y social, compatible con los

principios en que se funda la civilización de que somos parte. Fiel a su inmaculada historia, la República

Argentina prosigue con su marcha por el ancho camino del respeto a todas las naciones y de la buena

voluntad hacia todos los pueblos dispuestos a colaborar sin reticencias en la construcción de un orden

internacional claro y equitativo, de un orden internacional en el que la justicia sea el comienzo y el fin de

todos los pensamientos y de todos los actos.

Señores; Antes de terminar estas simples palabras de salutación, me permito pedirles que, cuando les sea

preciso escribir o informar acerca de Argentina, tengan presente lo que acabo de decirles, recordando, de

paso, que la lucha en que los argentinos estamos empeñados no es precisamente una lucha política, una

lucha emprendida en favor del triunfo de determinada ideología ni del medro personal de unos cuantos

ciudadanos, sino sobre todo una lucha moral, una lucha empeñada en pro de la justicia y del derecho, una

lucha animada por los ideales que España nos inspiró al engendrarnos, que España nos insufló al darnos

ser histórico. Seguro de que no me negarán lo que les solicito, les renuevo mi ofrecimiento amistoso y

levanto mi copa por la ventura personal de cada uno de ustedes y por la felicidad general del glorioso

pueblo a que pertenecen."

En nombre de todos los presentes habló el delegado nacional de Prensa, Propaganda y Radio del

Movimiento, D. Jesús Fueyo, el cual agradeció las efusivas palabras del embajador de la Argentina y

tradujo fielmente el afán de todos, los periodistas en colaborar con los nobles propósitos que había

expresado D. Héctor D´Andrea.

La comida terminó con brindis cordiales, sobremesa agradable, amena e ingeniosa en que

desenfadadamente se abordaron casi todos los temas políticos e intelectuales del momento, y se exaltó,

con sincera efusividad, la amistad perdurable entre España y la Argentina. "Amistad biológica", como

dijo un comensal.

 

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