España y la O.E.A. Rinden homenaje a la memoria de Francisco de Vitoria     
 
 ABC.    09/10/1963.  Página: 49-50. Páginas: 2. Párrafos: 26. 

A B C. MIÉRCOLES 9 DE OCTUBRE DE 1063. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 49.

ESPAÑA Y LA O.E.A. RINDEN HOMENAJE A LA MEMORIA DE FRANCISCO DE VITORIA

Casliella entregó a la Organización de Estados Americanos una estatua del insigne teólogo, ofrendada por

el Instituto de Cultura Hispánica

EL MINISTRO ESPAÑOL PIDIÓ, EN SU DISCURSO, UNA COLABORACIÓN MAS ESTRECHA

ENTRE ESPAÑA Y LAS REPÚBLICAS HISPANOAMERICANAS

Washington 8. El ministro de Asuntos Exteriores de España, don Fernando María Castiella, ha pedido una

colaboración más estrecha entre España y las Repúblicas hispanoamericanas.

Castiella ofreció "la máxima colaboración española" a la Organización de Estados Americanos (O.E.A.)

al entregar a dicha Organización un busto de Francisco de Vitoria, teólogo español y fundador del

Derecho Internacional.

Hace treinta anos la VII Conferencia Panamericana que tuvo lugar en Montevideo tomó el acuerdo de

erigir una estatua a fray Francisco de Vitoria en el edificio de la Unión Panamericana de Washington. El

busto, obra del escultor Victorio Macho, ofrecido por España en esta ocasión, ha sido donado a la O.E.A.

por el Instituto de Cultura Hispánica, y ha sido entregado por el doctor Antonio de Lima, catedrático de

Derecho Internacional y actual embajador de España en Colombia, en el curso de un acto solemne

celebrado en el edificio social de la Unión Panamericana. Ha recibido el busto el secretario general de la

O.E.A., José A. Mora.

Discurso del señor Castiella

En el acto de la entrega del busto de fray Francisco de Vitoria a la Organización de Estados Americanos

(O.E.A.), el señor Castiella pronunció un discurso que comenzó diciendo: "Nos congrega aquí un gran

símbolo, el nombre de Francisco de Vitoria, aquel español que, en un momento en que el mundo se

desdoblaba y una nueva Era nacía, abriendo inmensas posibilidades a la Humanidad, fue capaz de

encauzar todo el ímpetu vital de una sociedad que se precipitaba sobre los nuevos horizontes americanos

y sujetarla a un eje de marcha de profunda esencia moral."

Después de señalar que este recuerdo a Francisco de Vitoria tenía lugar en un instante de nuestro mundo

en que también parece que una nueva época se inicia, el ministro español evocó a Salamanca.

"Poniendo límite a su propio poder incontestado, España, por boca de Salamanca, se señaló a sí misma la

frontera de la legitimidad."

El señor Castiella señaló que esa impresionante actitud de una España casi recién salida de la Edad

Media, se encarnó en un hombre de Castilla: Francisco de Vitoria. Castilla siempre da la norma de la

fortaleza de alma y la rectitud moral.

Después de recordar al Emperador Carlos V, discípulo del dominico castellano, el señor Castiella dijo que

Vitoria nos ofrece así la prueba de la fuerza del espíritu, explicándose de esta manera como un sencillo

fraile dominico condiciona la futura historia de veinte países.

"Si el 12 de octubre es para todos ustedes importante, para nosotros es trascendental, porque conmemora

algo que acaso sea la mejor justificación y el mejor mérito de nuestra propia historia: el descubrimiento

mismo de la tierra americana."

Después de expresar su complacencia por que la relación entre los países del continente americano se ha

clocado al nivel superior, de la igualdad y la cooperación, dijo que sólo en el mutuo entendimiento está la

clave resolutiva de cualquier cuestión y que es asi cómo los españoles ven la esencia misma de la

Organización de Estados Americanos, en cuyo origen está evidentemente la gran idea bolivariana de la

unidad continental. Recordó que ´´España no ve en el movimiento interamericano un instrumento de

competición frente a los comunes ideales hispánicos y no puede sino felicitarse por la cooperación y el

entendimiento entre todos los países del doble continente americano". En consecuencia, España, sigue

con acentuado interés cuanto la O.E.A. está llevando a cabo para impulsar lo que su director, el doctor

Mora, ha llamado "La dinámica del sistema", adecuando éste —aunque haya de ser "a través de un

proceso lento de adaptación"— a las necesidades del momento. Por ello no es de extrañar "que formule

ahora el ofrecimiento de toda la posible colaboración española a los elevados fines de esta organización",

dijo el ministro.

Después de expresar su gratitud por el recibimiento de que era objeto por parte de la O.E.A., señaló que

éste tenía un motivo tan honroso como el de ofrecer a la Organización la efigie de Francisco de Vitoria

"que ha esculpido el pincel de Victorio Macho, heredero de la gloria y del arte del gran Alonso

Berruguete".

Señaló el ministro que se cumple así el Acuerdo de la VII Conferencia Internacional Americana,

celebrada en Montevideo en 1933.

LA HUELLA DE VITORIA EN AMERICA

Seguidamente, el señor Castiella citó la frase de Hubert Bcuve-Mery: "El gran mérito de Vitoria es el de

haber expresado con mucha claridad y vigor los grandes principios políticos que debían guiar a los

hombres, sin prejuzgar los medios empíricos destinados a hacerlos realidad. Así en el derecho público

interno, formulando la teoría del poder dentro del orden institucional en una época en la que el derecho

feudal no había sido aún enteramente abolido, trazaba por adelantado el plan de la nación moderna que

comenzaba a organizarse. Igualmente en el campo internacional, Vitoria ha sentado el principio de

una sociedad universal englobando todas las comunidades nacionales, y ha perfilado los diversos

elementos que debían entrar después en la formación de los presentes intentos de organización mundial."

Estas frases —añadió el señor Castiella— si consagran a Vitoria como jurista y aún como teórico de la

política, también lo caracterizan como un teólogo constantemente renovado y como un filósofo abierto a

las mejores corrientes de su tiempo, lo que equivale a decir que representa uno de los grandes humanistas

europeos en el momento en que surge en la línea del horizonte histórico la aurora del nuevo mundo

americano.

América —dijo el ministro— ha sido cl principal incentivo que llevó el pensamiento de Vitoria a

ocuparse de cuestiones internacionales. De esta preocupación nacen las "Relecciones" vitorianas. Y con

ellas el derecho de gentes. Por ello "se puede asegurar que Vitoria es tanto más vuestro que nuestro,

porque América alumbró sus intuiciones internacionales y provocó la gran arquitectura de su sistema

teológico-jurídico".

Recordó a continuación el ministro español la pléyade de juristas, moralistas y teólogos que en España

precedieron y continuaron a Vitoria. Vitoria y sus servidores han definido el derecho de gentes universal

teniendo ante la vista primero e inmediatamente el fenómeno americano.

"La deuda de Vitoria y de su escuela con los pueblos de América se hace así recíproca y, por tanto, no

resulta injustificado, aunque no por ello menos digno de agradecimiento y encomio el homenaje que hoy

rendís al maestro de Salamanca."

Palabras del secretario general de la O. E. A.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos, doctor José A. Mora, agradeció al

ministro español sus palabras con un extenso discurso en el que hizo, entre otras manifestaciones, las

siguientes:

"Esta cita de América con Francisco de Vitoria, que hoy nos reúne, es también cita con España y con la

raigambre de nuestros origines, que nos mantienen permanentemente vinculados a las naciones que

incorporaron estas tierras a la civilización occidental y muy particularmente, a la Universidad de

Salamanca, cuna de enseñanzas morales y jurídicas que, al propio tiempo que atendieron a los profundos

problemas de conciencia y de conducta suscitados por el descubrimiento del Nuevo Mundo, echaron, con

Francisco de Vitoria, las bases del Derecho internacional moderno, para usar los términos de la

resolución, aprobada en la Séptima Conferencia Internacional de 1933 en Montevideo, que recomendó la

colocación del busto del maestro en la sede de la Unión Panamericana.

El 12 de octubre de 1492 1e da a nuestra América el privilegio de tener en la era cristiana fecha cierta de

nacimiento, que es como ostentar titulo de hijodalgo. En 1492, según los más recientes estudios del padre

Beltrán de Heredia, sería también el año del nacimiento de fray Francisco, año de asombrosas

coincidencias. Culmina la obra de la Reconquista de la Península Ibérica con la caída de Granada. España

se encamina con el pleno vigor de su obra política, de su fe religiosa y de su impulso vital hacia el apogeo

del Siglo de Oro, abriendo horizontes al servicio de la Humanidad.

No olvidamos que a Salamanca acudió Cristóbal Colón y consultó allí a los profesores y a los hombres de

ciencia en busca de apoyo para su gran aventura. En el convento dominico de San Esteban, donde

habitaría años más tarde Francisco de Vitoria, se alojó Colón. Se tejía así, en Salamanca, la tela de nuestra

historia engarzando a Colón, a Vitoria y a toda la América en una ecuación que aseguraría los cimientos de

nuestro destino y los principios medulares del sistema interamericano. Dentro del panorama deslumbrante del

siglo XVI español, Francisco de Vitoria es una de sus más nobles figuras.

EL LEGADO DOCTRINAL DEL PADRE VITORIA

Estudió seguidamente, a grandes rasgos, la labor docente del P. Vitoria y la contribución decisiva de sus

alumnos a la difusión de sus enseñanzas. ´´Se sirvió de la Teología —dijo— para llegar a una ciencia de la

ley de la norma internacional."

"Como consecuencia de la comunidad universal —añadió— surgiría, para Vitoria, el derecho de natural

comunicación. La libertad de navegación y de comercio, la igualdad en el trato y reciprocidad, la opción

de ciudadanía y vecindad, la colonización como tutela, la intervención por razón de humanidad, el

protectorado libremente aceptado y la solidaridad en la defensa del derecho fueron todos temas tratados

prolijamente por el maestro. Al mismo tiempo que estableció el derecho de predicar el Evangelio, agregó

una norma admirable: "La guerra no es argumento en favor de la verdad de la fe cristiana."

Por supuesto que al poner en duda y haber tratado de buscar la verdadera fuente jurídica de los títulos de

España para administrar los territorios y poblaciones descubiertos, provocó la alarma y aun la ira de los

poderosos.

Del aula salmantina habrían de salir cientos de discípulos entusiastas que trajeron a las tierras americanas

el mensaje, y las doctrinas de Vitoria. La semilla del egregio maestro contribuyó así a formar la

conciencia y la imagen legítimas de América. Las resoluciones de Chapultepec, en 1945: los principios

cardinales del Tratado de Asistencia Recíproca, de Río, en 1947, y la Carta de Bogotá, en 1948 traducen y

sintetizan un largo proceso para concretar, finalmente, el actual sistema interamericano y son exponentes

de la penetración que en el alma del nuevo mundo tuvo Francisco de Vitoria. El orden moral y la justicia,

elementos sobre los que se asientan la Organización de Estados Americanos; el principio de no

intervención; el concepto americano de la igualdad jurídica de los Estados, que no está comprendido en la

Carta de las Naciones Unidas, donde sólo se admite la igualdad soberana; los principios de una moral

universal que debe respetarse en el libre desenvolvimiento del Estado; las ideas de solidaridad y

cooperación internacionales y ese postulado, cumbre de América, que al condenar la guerra de egresión

proclama que la victoria no da derechos, son elementos de nuestra organización que han recogido, en una

u otra forma, la inspiración del maestro de Salamanca. La obra de Vitoria ha tenido, además, una virtud

aglutinante para estrechar íntimamente las vertientes jurídicas de origen latino y anglosajón, en la

confluencia actual de nuestro sistema interamericano.

En tal virtud no debemos juzgar a Vitoria y a los demás teólogos que le siguieron como simples

precursores que han cumplido definitivamente con su contribución, a la Historia. Por el contrario, ellos

poseen una vigencia siempre activa y sus doctrinas están bien entiladas al futuro.

Estoy seguro de interpretar el sentimiento hondamente arraigado en todos los hijos de América al

expresar nuestra fe en el futuro venturoso de esa España que ha vivido y repartido tantas hazañas y tantas

glorias, con la reciedumbre de su raza, como el bronce que hoy deja en esta casa la Universidad de

Salamanca.—Efe.

 

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