Discurso del padre Aristonico Ursa     
 
 ABC.    23/01/1960.  Página: 25. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

ABC. SABADO 23 DE EN ERO DE 1960. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 25

DISCURSO DEL PADRE ARISTONICO URSA

"Excelentísimo señor embajador de España en Cuba. Muy reverendos padres superiores mayores de las

Ordenes y Congregaciones religiosas aquí presentes.

Señoras y señores:

Los religiosos españoles en Cuba, con sus superiores mayores al frente, hemos acudido hoy, en apretada

hermandad, a la casa de todos los españoles (que esto es la casa de nuestra Embajada en Cuba), para

derramar, del vaso de nuestros corazones y ante la persona del excelentísimo señor embajador de España,

nuestros más puros y nobles sentimientos españolistas.

No creemos osadía par nuestra parte si pedimos a V. E. quiera ser intérprete de nuestros mejores votos y

oraciones ante el Generalísimo Francisco Franco a favor de su Gobierno y de la propia persona del Jefe

del Estado español.

En todos los tiempos, y más en los últimos veinte años del venturoso Gobierno del General Franco, por

unos inolivos o por otros, se han formulado declaraciones escritas, radiadas y televisadas «contra el actual

resurgir de España, su manera ordenada y dignísima de vida y contra su Gobierno, tan humano y tan

moral como el que más puede serlo, y el más católico del mundo.

Afirmar, como recientemente se ha hecho, que en España no se respetan los derechos humanos por parte

del Gobierno español es desconocer la realidad o desvirtuarla mendazmente con escarnio de cuantos nos

sentimos españoles.

Creemos sinceramente que la legislación actual española, en lo social y en lo penitencial, es una de las

mejores y más avanzadas del mundo.

No se nos oculta que las relaciones de la Iglesia y el Estado, merced al hermoso Concordato suscrito con

la Santa Sede por España, y cumplido a perfección por las partes, son únicas entre todas las naciones de la

Tierra.

Afirmamos rotundamente, conscientes de la verdad estadística que acalora, nuestra afirmación, que de

muchos años de la historia de España a la fecha jamás florecieron los Seminarios seculares y religiosos de

España con tantas vocaciones de aspirantes al sacerdocio y a la vida religiosa como en la actualidad.

Porque es archisabido por el mundo sincero que humazos del infierno abrasaron iglesias y convenios por

centenares, reduciendo a pavesas refugios sacresantos, de arte, ciencia y virtud. Y es igualmente público

que aquel Gobierno republicano comunista, en divorcio inconcebible de las tradiciones y de la cultura

española, suprimió uno de los institutos religiosos de más profunda solera nacional y de más amplio y

concienzudo saber en España y en la Iglesia católica: la Compañía de Jesús.

Y no es menos evidente que el católico se vió de continuo cohibido en el ejercicio de su religión, ya por la

interferencia de las autoridades civiles en las funciones religiosas, ya por el cierre arbitrario de las

iglesias, ya por la persecución sistemática y la burla del clero. Aquí estamos representantes de Ordenes y

Congregaciones religiosas que podríamos atestiguar con estadísticas y hechos espeluznantes la triste, la

tristísima realidad afirmada.

Y para sarcasmo y confusión de algunas declaraciones que se han producido recientemente en Cuba,

sería bueno recordarme que dominación erpublicano-comunista fueron asesinados doce obispos: en

nueve diócesis sufrieron el martirio el 80 por 100 de los sacerdotes y religiosos; en la diócesis de Málaga

el porcentaje alcanzó el 90 por 100. Los cementerios y las religiosas fueron villanamente profanados en

muchos lugares.

Quizá no sea descortesía recordar a los desmemoriados que en 1948 se publicó un libro con el título

´´Saqueo del tesoro religioso de España", no inferior en importancia, y mucho mayor en significación, al

gran latrocinio del oro español perpetrado contra España por el Gobierno republicanocomutnista.

Excelentísimo señor embajador: Lamentamos los religiosos españoles, recordar tanta cosa triste de la

Patria en fecha tan venturosa del inicio del nuevo año, lleno de promesas y realidades para nuestra

hermosa España.

Porque la gloria espiritual de España es tanta, en la actualidad que se necesitan inteligencias y corasones

tan serenos, tan nobles y tan grandes como los de Su Excelencia al fraile de esta Embajada española en

Cuba, y los del Generalísimo Francisco Franco al frente del Gobierno español en la lejana Patria, sin

desmerecer de las exigencias ineludibles de nuestra propia hisioria, y del torrente de sangre martirial que

corrió purificador por todos los cauces del suelo español." (Largos y emocionados aplausos premiaron el

final del discurso del P. Ursa.)

 

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