Un nuevo escándalo de Fidel Castro     
 
 ABC.    23/01/1960.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

23 DE ENERO DE 1960 EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 26

UN NUEVO ESCÁNDALO DE FIDEL CASTRO

Con este misino título "Le Monde" publicó ayer el siguiente edit orial:

"Los excesos verbales de Castro acaban de envenenar nuevamente las relaciones entre Estados Unidos y

Cuba, muy tensas desde que el revolucionario de Sierra Maestra entró, hace un año, en La Habana.

Después del discurso televisado del miércoles, en el cual Fidel Castro atacaba con más violencia que

nunca al Gobierno americano, el embajador de los Estados Unidos ha sido llamado a Washington para

consulta, después de larga reunión del Comité de Asuntos Exteriores y del Senado. Esta vez el incidente

parece particularmente grave, teniendo en cuenta, además, que esa misma tarde el primer ministro cubano

no vacilaba en expulsar inmediatamente al embajador de España en La Habana, que se había personado

para protestar públicamente, en medio de la emisión televisada, contra las acusaciones "calumniosas"

hacia su país, y su persona. Deliberadas o no, las provocaciones de Fidel Castro se explican;

indudablemente, por dificultades interiores con las cuales tiene que enfrentarse el régimen desde hace

algunos meses. La situación económica de Cuba se ha deteriorado poco a poco; la huida de capitales, la

abstención del turismo extranjero, la rebaja del azúcar en los mercados mundiales, han acentuado el

déficit de la balanza de pagos. El peso, que antaño estaba a la par del dólar, se ha resentido de todo esto.

Además, las medidas revolucionarias decretadas desde hale seis meses aproximadamente—numerosas

expropiaciones de tierras por la aplicación de la reforma agraria, nuevos impuestos, nuevos gravámenes a

la importación—provocan en el exterior críticas violentas e incitan a la oposición interna—esencialmente

la de los intereses ganados—a levantar la cabeza. Esto es sin duda, lo que mueve a la revolución cubana a

endurecerse continuamente. Los elementos "moderados" del Gobierno han sido progresivamente

eliminados, y una de las últimas promociones efectuadas por Fidel Castro basta para dar el tono del

ambiente oficial en La Habana; la del comandante Ernesto "Che" Guevara, combatiente intrépido

probablemente poco preparado para resolver los problemas económicos en el cargo de presidente del

Banco Nacional de Cuba. En fin, la actitud de las autoridades del Movimiento del 26 de julio respecto a

los escasos órganos independientes de Prensa justifica serias inquietudes. Ello es que el director de

Avance acaba de verse obligado a emigrar después de negarse a someterse a las exigencias oficiales que

obligan a añadir a ciertos artículos "noticia explicativa" de carácter obligatorio, desde hace poco, por

decisión de los Sindicatos cuando se considera que un comentario encierra crítica del Gobierno. También

el estilo de los ataques contra el Diario de la Marina recuerda el que empleaba Perón contra La Prensa. En

el plano internacional parece que se alejan de la normalización de las relaciones entre los Estados Unidos

y Cuba, que permitía esperar la visita de Castro a Norteamérica. Al mismo tiempo que la política exterior

de La Habana acentúa continuamente su orientación neutralista —como, lo ha manifestado la visita del

ministro cubano de Asuntos Exteriores a Belgrado—, el nuevo incidente con Washington se produce en

circunstancias particularmente delicadas. El presidente Eisenhower se dispone, en efecto, a iniciar en

febrero una gran gira de amistad en cuatro países de América del Sur, entretanto que el Congreso

americano habrá de aprobar próximamente o de revisar la cuota de azúcar cubano comprada anualmente

por los Estados Unidos a un precio superior al mundial."

 

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