Autor: Marín Rodríguez, Antonio. 
 Día de la Hispanidad. 
 Brillante recepción en la embajada española ante las Naciones Unidas  :   
 Asistieron los representantes iberoamericanos, luso y filipino en la organización mundial. 
 ABC.    13/10/1972.  Página: 33. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

DIA DE LA HISPANIDAD

BRILLANTE RECEPCION EN LA EMBAJADA ESPAÑOLA ANTE LAS NACIONES UNIDAS

Asistieron los representantes iberoamericanos, luso y filipino en la Organización mundial

EL EMBAJADOR ALBA PRONUNCIO UN DISCURSO, EN EL QUE REIVINDICO LOS

VERDADEROS OBJETIVOS DE LA COLONIZACIÓN HISPANA

Nueva York 12. (Recibida por télex.) España abrió de par en par las puertas de su nueva residencia

diplomática en Nueva York para recibir a los representantes iberoamericanos, luso y filipino ante la Orga-

nización Mundial y celebrar conjuntamente «el aniversario de la fecha en que Colón y sus españoles

abrían genialmente un nuevo periodo en la historia de la Humanidad... y se iniciaba al propio tiempo la

formación de una comunidad espiritual de pueblos libres, unidos por una cultura y enfoque de vidas

comunes-», como dijera el embajador de España ante las Naciones Unidas, don Jaime Alba.

Asistió también al almuerzo el embajador adjunto de Estados Unidos en la Organización Mundial, W.

Tapley Bennett.

En la mesa central, junto al embajador Alba, tomaron asiento el ministro de Relaciones Exteriores de

Filipinas v cofundador de las Naciones Unidas, Carlos Rómulo, y los representantes de la Argentina y Pa-

namá, embajadores Carlos Ortiz de Rozas y Aquilino E. Boyd, países que actualmente forman parte del

Consejo de Seguridad.

El embajador Alba recordó que la empresa española en América, «completada por una paralela acción

lusa, cubrió desde dentro de Norteamérica hasta la Tierra del fuego».

"La Historia —dijo en otro punto de su discurso— va poco a poco haciendo justicia, si no a los métodos

de las llamados conquistadores, sí a sus objetivos, porqué paralelamente a ellos actuó una pléyade de

hombres y nombres eminentes y de buena voluntad que se esforzaron —en la Península y en América—

en predicar y hacer respetar la igualdad de todos los hombres sin distinción de razas."

Y añadió: «¿Es que la ignaciana obra de los siete pueblos, la casi utópica república musical de las

Misiones en los confines del Paraná, no se creó para establecer un diálogo, para luchar contra las

estructuras sociales de entonces, para defender a los débiles contra los poderosos?»

Citó también la labor del «hispánico Anchieta», del jurista Vitoria y agregó: «¿Es que el empecinado y

discutido padre Las Casas -a sueldo de la Monarquía hispánica— en los cerca de noventa años que vivió

no luchó por los débiles de acuerdo con los cargos oficiales que se le atribuyeron hasta el final de sus

gloriosos días?»

El embajador Alba terminó diciendo: «Porque la Monarquía española siempre aceptó y luchó por la

igualdad de derecho natural de todos los hombres y porque los más excelsos de sus mandatarios en aque-

llas tierras nuevas de América así lo practicaron, es por lo que un anglosajón protestante —Arnold

Toynbee— ha podido escribir, según recordé hace algún tiempo: "Si alguna vez la Humanidad llega a ser

una grande y única familia se deberá a ellos, católicos lusos y españoles."

El diplomático español señaló la presencia del «ilustre miembro de la Real Academia de la Lengua

Española Torcuato Luca de Tena» y le felicitó por su valentía periodística al lanzar el semanario «ABC

de las Américas», al que auguró grandes éxitos.

También elogió la «labor brillante, eficaz y leal del consejero de Prensa de la Misión española en

Naciones Unidas, Pedro de Aristegui, quien cesó hoy por haber sido trasladado a Hamburgo como cónsul

general».

En nombre de los invitados respondió al discurso del anfitrión el ministro Rómulo, quien propuso un

brindis «a la generosa madre española, a la que agradecemos el legado de la religión y el idioma».— A.

MARÍN.

 

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