Autor: Massip Izábal, José María. 
   El grupo soviético representa hoy la única amenaza  :   
 El delegado español tuvo frases de defensa para la O.N.U. y recordó la tragedia de Hungría. 
 ABC.    05/10/1960.  Página: 35-36. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

ABC. MIERCOLES 5 DE OCTUBRE DE 1960. EDICION DE LA MAÑANA. PAG. 35

«EL GRUPO SOVIETICO REPRESENTA HOY LA UNICA AMENAZA PARA LA PAZ», DICE

LEQUERICA EN LA ASAMBLEA GENERAL

ES PRECISO "DEFINIRSE" EN VEZ DE CAER EN LA "IMPOTENCIA NEUTRALISTA"

EL DELEGADO ESPAÑOL TUVO FRASES DE DEFENSA PARA LA O, N, U, Y RECORDÓ LA

TRAGEDIA DE HUNGRIA

Nueva York (Naciones Unidas) 4. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) "El mundo como

política—no como cultura—se ha deseuropeizado y recaba su papel; países de vieja civilización, los

asiáticos, antes alejados de este conjunto director, han pasado a primer término; los Estados de América,

la mayor parte del siglo XIX, estaban tan sólo en los principios de su juego y con más deseos de

aislamiento que de sumarse a la vida conjunta, y ahora nos encontramos con ellos, con los asiáticos y con

estos pueblos de África; hechos elemento predominante en el transcurrir de la Historia", declaró esta tarde

el jefe delegado español, embajador José Félix de Lequerica, en su intervención en el debate general de la

XV Asamblea, al saludar a los nuevos pueblos que acaban de ingresar en la Organización Internacional.

"Qué mayor consuelo para quienes, como los españoles—añadió el orador-, tienen un concepto

providencial del desarrolla humano y una creencia firme, y decidida en la igualdad de los hombres y su

capacidad de desarrollar las mismas facultades y alcanzar idénticas metas en su vida, que esta aparición

de tantos pueblos, hoy sentados en la gran deliberación universal que son las Naciones Unidas."

Después de referirse a la obra de España en las Américas, el Sr.Lequerica dijo que sería inútil negar que

esta aparición de pueblos nuevos preocupa y quizá asusta. En cada período histórico —dijo—nos

acostumbramos a una dirección política, y cuando la evolución aporta nuevos elementos, es explicable la

sorpresa."

Lequerica subrayó que esos pueblos nuevos, recién llegados, se verán sometidos a las tentaciones de la

demagogia organizada, y se refirió a la necesidad de la asistencia económica de las naciones más

poderosas. "Ese sentido de la responsabilidad universal de quienes alcanzaron por su propio esfuerzo las

cumbres económicas y un vivir elevado y honorable ha de marchar por los cauces de los organismos

internacionales y constituir una de sus mayores funciones."

"España—-continuó—, un término medio de desarrollo económico entre los países de vida industrial y

los de relativo retraso, ha conocido también ese auxilio y tiene empeño, en reconocerlo, agradecida.

Personalmente, como embajador que era de España en Estados Unidos, no puedo olvidar aquellos sesenta

y dos millones y medio de dólares votados hace diez años por el Congreso de Washington dentro del

régimen de la E. C. A., la. Ley Mac Carran, con destino a la ayuda a España para resolver sus problemas

económicos. Después se nos aplicaron nuevas cantidades de considerable cuantía., al igual que a otros

países del mundo, sobre todo en Europa, y hoy podemos ofrecer un cuadro de realizaciones progresivas

visiblemente satisfactorio. Que el ejemplo concreto de este caso, con mucha mayor proyección en otros

países, sea visible para todos y anticipe resultados parecidos."

Refiriéndose al conflicto entre Occidente y el comunismo el Sr. Lequerica declaró el apoyo y la

cooperación de España a Occidente. "Nuestra Delegación estima, que nada puede contribuir mejor a

evitar la guerra como el fortalecimiento con todos los apoyos y cooperaciones a aquel de los grupos

contendientes animado de deseos de paz, y cuya resistencia, ya probada, ha impedido hasta ahora la

lucha, y hay que confiar en. que será capaz de imposibilitarla también en el futuro. Al decirlo pensamos

en el grupo occidental, extendido por varios continentes y armado, gracias a Dios, de todos los elementos

de lucha capaces de hacer respetar y prevalecer sus propósitos de paz. Vacilar entre uno y otro grupo,

mostrar remisión o duda, es para esta Delegación mala política. El único medio de cooperar, cuando se

carece de fuerza. decisiva propia, es una tarea que evite riesgos, tal vez definitivos, para la suerte humana,

mostrando plena confianza en quien sirve nuestra causa y ayudándole con nuestros medios, llámense ba-

ses, llámense con otros nombres prácticos. Cedemos mejor al llamamiento de las potencias beligerantes

para el bien que al de las impotencias neutralistas. El grupo opuesto, el soviético, representa hoy la

amenaza única para la paz del mundo."

Atacando la actitud soviética en la crisis, -dijo el delegado español: "El daño del imperialismo soviético

no se limita a África, sino que empieza en Europa misma. Habremos pecado los europeos por los caminos

coloniales; bien lo pagamos ahora con nuestra colonización soviética. No hay nada comparable como

ejemplo de violación de los derechos históricos de un país a la ocupación de la Alemania oriental. La

suerte de los Países Bálticos sigue clamando al cielo. ¿Y Hungría? No es posible levantarse a hablar en la

O. N. U. sin recordar este doloroso contratiempo húngaro, al cual no asistimos impasibles. Todavía no ha

conseguido penetrar en la nación húngara, ocupada por tropas soviéticas, el mandatario de las Naciones

Unidas. Y pensamos también en la oleada de violencias soviéticas en el Tibet, y ahora mismo acabamos

de hablar del Congo,..."

Después de manifestar, a efectos internacionales, el respeto por los regímenes internos de los países de la

O. N. U., el delegado español declaró que es la ansiosa actividad intervencionista, la ambición imperial, la

falta, de escrúpulos, el motivo de recelo frente a su acción pública. "Ello nos lleva—insistió-a agruparnos

con quienes defienden la causa occidental y a desconfiar de las sirenas neutralistas. Cuando pasamos

revista a la posición de nuestro país la encontramos irreprochable en este camino, y ningún deseo tenemos

de cambiarla o atenuarla. La conciliación fortifica a los agresores y nos humilla a los demás, que no

estamos dispuestos a lavarnos las manos. No se es neutro ante ningún problema."

Después de insistir en la necesidad de conseguir acuerdos internacionales sólidos y garantizables, y

refiriéndose al desarme, dijo el Sr. Lequerica: "Hablar de desarme sin vigilancia es escamotear el

problema y dar libre curso a los preparativos para la violencia de aquellos países a quienes conviene, evi-

tar la observación universal de sus movimientos."

"Tengo confianza—continuó el embajador—y creo que, después de muchas desilusiones y del aliento

confuso del descontento universal, los impulsos soviéticos, como otros de su mismo tipo amenazador, ya

archivados por la Historia, acabarán por renunciar a sus intentos de agresión, para hacer alegremente los

pucheros nacionales y mejorar la suerte de sus gentes, sin pensar eternamente en la violencia. Ahora se

sientan entre nosotros eminentes representantes suyos, a los que escuchamos con la debida atención y con

la ilusión de verlos ceder-que humanos son como todos nosotros—al contacto con los demás. Es de

notar—añadió, refiriéndose a un párrafo del discurso pronunciado ayer ante la Asamblea por el jefe del

Gobierno soviético—que la única cita evangélica ante esta Asamblea, incompleta., desde luego, y acaso

mal interpretada, fue la que hizo el señor Kruschef de la parábola del sembrador. Me pareció un excelente

síntoma que Kruschef, quizá empujado por el subconsciente cristiano de su pueblo, se acordara del

Evangelio de San Lucas y de la simiente que cae en tierra pedregosa, y otra entre espinos y la última en

suelo bueno y fértil, en el que crece el árbol de la vida.. ¿Habrá, tocado Dios su corazón?"

Reafirmando la posición de la O. N. U. y aplaudiendo al secretario general como instrumento de paz, el

embajador español declaró: "El huracán soviético intenta estos días barrer a la O. N. U. Nuestro deber es

apoyar y sostener a la Organización Internacional sin que quepan actitudes conciliantes en ello."

"Se ha ofrecido el presidente de Estados Unidos—dijo en otro punto de su discurso— a iniciar la

financiación del África nueva y auxiliar a las fuerzas de la O. N. U. a que mantengan la libertad de los

pueblos africanos. Ha denunciado en el espacio exterior a las soberanías nacionales, a las actividades

guerreras, a los recursos de destrucción, invitando a la cooperación internacional. Ha invitado a los

científicos de las potencias nucleares a acabar con la producción de dichas armas y trasladar a un depósito

internacional los materiales nucleares acumulados. Pide Eisenhower no un superestado, sino una

comunidad humana que utilice todos estos medios en beneficio general. Vayan nuestra aprobación y

votos fervientes a la iniciativa presidencial."

"Vivimos—declaró el delegado español— una hora sensible y despierta a la guerra contra la miseria, el

atraso y la degradación. Ello marca uno de los progresos de nuestra Era. Entremos todos en esta lucha

nobilísima, hagamos lo que sea preciso, los sacrificios necesarios. A los pueblos nuevos se les pueden

facilitar elementos económicos, elementos culturales y las burocracias especializadas que nosotros,

españoles, podemos obtener de nuestra Escuela de Expertos de Administración y Perfeccionamiento de

Fun-cionarios, sometida a los programas de Asistencia Técnica de la O. N. U., con la ventaja, respecto a

África, del conocimiento de aquel continente y de la adaptación a su temperamento. España tiene, por otra

parte, una tradición educadora añeja y gloriosa, que gustosamente brinda a todos los pueblos, en

particular a los fraternos de Hispanoamérica y a los del mundo árabe, ofreciéndose a colaborar

activamente en los programas de la O. N. U."

El delegado español intervendrá, asimismo, en el debate planteado por la Unión Soviética sobre el ingreso

de la China comunista en las Naciones Unidas.—José María MASSIP."

 

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