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 Manifestaciones del señor Castiella     
 
 ABC.    12/11/1959.  Página: 52-53. Páginas: 2. Párrafos: 18. 

ABC. JUEVES 12 DE NOVIEMBRE DE 1959.

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MANIFESTACIONES DEL SEÑOR CASTIELLA

Bonn.12 (4. madrugada). El ministro español de Asuntos Exteriores, D. Fernando María Castiella, que

trasladó hace dos meses al presidente Eisenhower la invitación del Gobierno español para que visitase

España, ha dicho esta noche a un grupo de periodistas que estaba extremadamente complacido con que el

jefe de Estado norteamericano haya decidido visitar Madrid el 21 de diciembre próximo. Añadió que

sabia ya antes de dejar Madrid, hace dos días, que el presidente Eisenhower había aceptado la invitación.

Refiriéndose a sus conversaciones en esta capital, dijo que se habían centrado en el desarrollo comercial y

económico, incluidas las relaciones de España con la Comunidad Económica Europea.

En la conferencia de Prensa hizo un resumen de la política española con respecto a la Comunidad

Económica Europea, y discutió brevemente la condiciones bajo las que España podría unirse a dicho

Cuerpo económico. El resumen dice así:

"El reciente ingreso de España en la O. E. C. E. y la profunda transformación económica que ha de

producir el plan de estabilización en marcha, plantean a nuestro país problemas particularmente difíciles,

que se añaden a aquellos derivados de su estructura económica.

Especial importancia tiene el esfuerzo que se está realizando en España para la liberalización del

comercio, esfuerzo que hasta la fecha cubre el 50 por 100 de las importaciones privadas.

Es propósito del Gobierno español extender esta liberalización a nuevos sectores con" la mayor rapidez.

El éxito de esto depende fundamentalmente de los resultados que S2 obtengan en los dos terrenos

prihcipalss del problema, que son, por un lado, la necesidad de que las exportaciones españoles se

incrementen en la medida necesaria para nivelar el volumen de pagos; y, por otro lado, la conveniencia de

que la demanda de importación no ss desorbite de forma quo provoque el fenómeno contrario.

El Tratado de la O. E. C. E., del Mercado Común, contiene a este respecto obligaciones difíciles de

conciliar con la situación económica de España. En efecto, prevé, entre otras medidas, las dos siguientes:

1. Reducción progresiva, hasta su desaparición, de las tarifas arancelarias nacionales para el comercio

exterior dentro del Mercado Común.

2. Una paralela rectificación de dichos aranceles nacionales hasta su unificación con el arancel común

que se crea para el comercio exterior con el resto del mundo.

Asimismo, estipula el Tratado del Mercado Común, a lo largo del período transitorio, la supresión de las

reducciones cuantitativas en los contingentes mediante elevación periódica del volumen de los mismos.

La entrada en España en la O. E. C. E. ha suscitado en algunos medios económicos europeos el

interesante tema de una eventual y futura adhesión española al Tratado de la O. E. C. E. (Mercado

Común). Frente a esta posibilidad que se sugiere, y dadas las condiciones previos que señalan dicho

Tratado y que más arriba se . enumeran, España necesitaría conocer:

1. En qué medida podría disponer de un plazo más amplio en la aplicación no sólo de las medidas

de unificación de aranceles previstos en el Tratado del Mercado Común, sino también en los que

respecta a la supresión de las reducciones cuantitativas en los contingentes.

2. Pero sobre todo importaría, asimismo, conocer qué trato de favor podría esperar la exportación

española para la Comunidad Europea, por encima de la que obtiene como miembro de la O. E. C. E. En

particular para los productos agrícolas españoles convendría saber qué garantías de compra mediante

contratos a largo plazo, precios mínimos en las otras modalidades adicionales para las ventajas

puramente arancelarias podría reservárseles.

3. Igualmente sería necesario puntualizar previamente el posible esquema de niveles de precios y

curvas de salaries tan ligados a los problemas de la política laboral.

4. El proceso de, industrialización de la economía española, todavía en curso de desarrollo, requiere que

el Estado español conceda a determinados sectores industriales un trato favorable. Por ello convendría

saber cómo se podría armonizar esta necesidad española con lo establecido al respecto en el Tratado del

Mercado Común.

Aun resueltas favorablemente las anteriores cuestiones, es, indudable que el proceso de una eventual

asociación, de España al Mercado. Común produciría un serio impacto en la economía española en pleno

período de reajuste.

Conviene, por ello, meditar sobre la forma de ayuda, la cuantía y condiciones —tipo de interés y plazo de

amortización—precisas para aliviar aquel efecto. Del mismo modo hay que estudiar el programa de

inversión que podría establecerse para apoyar el estímulo en el desarrollo de la economía española.

Una respuesta a estos interrogantes contribuiría eficazmente a aclarar la situación ayudaría a enjuiciar con

más exactitud este problema del Mercado Común que España, aunque entregada a la tarea importante de

su actual transformación económica, observa con toda atención e interés."—Efe.

 

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