Relaciones económicas hispano-alemanas     
 
 ABC.    12/11/1959.  Página: 53-54. Páginas: 2. Párrafos: 5. 

2 DE NOVIEMBRE DE 1959.

RELACIONES ECONÓMICAS HISPANO-ALEMANAS

La entrevista con el señor Castiella ante las cámaras de TV alemana ha sido justamente celebrada por la

enorme sinceridad y gran contenido político y económico de la misma. Diríase que al conjuro de la

extraordinaria voluntad de entendimiento que desarrolla el ministro ds Asuntos Exteriores español, el

lenguaje diplomático, hecho las más de las veces para ocultar intenciones y arropar reticencias—

Napoleón dijo que la diplomacia es la policía en traje de etiqueta— aparece en su más elegante sencillez y

claridad. Pero este lujo sólo pueden permitírselo los diplomáticos cuando saben que ninguno de los

interlocutores oculta un "arriere-pensé". Es el caso de España y de Alemania, por ejemplo, en la historia

de cuyas relaciones amistosas no se conoce ningún fallo desagradable.

Desde muchos ángulos pueden ser vistas y analizadas las agudas respuestas del señor Castiella a las

sagaces preguntas del señor Barth. Pero, o mucho nos equivocamos, o los problemas de mayor entidad

que España y Alemania tienen que discutir son pura y simplemente problemas económicos. Y el señor

Castiella, sin eufemismos ni circunloquios, ha puesto desde el primer momento las cartas de la realidad

sobre la mesa: "El actual panorama comercial hispano-alemán no es muy halagüeño."" ¿Por qué?

Es, en efecto un poco sorprendente que dos países que no tienen ningún capítulo de agravios que

liquidar—en algunos aspectos de la postguerra España no se ha comportado por su propia voluntad ni

mejor ni peor que otros países con Alemania—puedan ver cómo se desvanecen y reducen sus

intercambios comerciales. Concretamente, en dos corrientes comerciales de la exportación española—las

frutas y los vinos—la disminución de las compras alemanas ha sido tan patente que han´ llegado a llamar

la atención a los españoles y a. los alemanes. El pretexto, per parte alemana, sé ha repetido en los últimos

tiempos como un "ritornello": "Precios demasiado elevados".

Estarnos seguros, sin embargo, de que los propios alemanes rio ponían gran convicción en el argumento.

En lo que se refiere a la fruta—hablamos casi exclusivamente a los agrios—los precios tienen, en cierto

modo, un carácter ´internacional, y es bien seguro que los alemanes no han pagado nunca las naranjas más

caras de cómo las han pagado, por ejemplo, los suecos, los noruegos o los ingleses. En .cuanto a los

vinos, el argumento no sólo no es válido sino que se les vuelve en contra. Porque precisamente los

viticultores alemanes han fundado su oposición—hasta ahora triunfante—a que se aumentaran los cupos

de importación española de vino, justamente en que los precios del vino español eran peligrosamente

bajos, y el vino alemán quedaba sin la debida protección. Cosa que también se presta a discusión, dado

que si la protección estatal debe basarse sobre la rigurosa homogeneidad de las mercancías en

competencia, nada hay más dispar que el gusto, el cuerpo, el grado alcohólico, el "bouquet", etc. del vino

alemán y el vino español.

Es muy posible que estos pretendidos obstáculos sean mínimos para poder alcanzar definitivamente .un

acuerdo comercial de verdadera envergadura entre Alemania y España. Es muy posible que nosotros

tengamos también que cargar con nuestra parte de culpa—pecado tan extendido de rutina y de desidia en

lo que al comercio exterior se refiere—porque en el justo "suum cuique" los mismos alemanes nos han

reprochado la escasa o nula propaganda de nuestros productos típicos de exportación. Un gran alemán, el

doctor Beyer, consejero delegado de la Dieta Federal de Industria y Comercio de Alemania, que no hace

mucho tiempo nos-visitó y pronunció una conferencia, intercaló un suave palmetazo: "Ustedes tienen

abandonada la propaganda de sus productos más estimables y apetecidos. ¿Qué sería del "jerez"

inimitable si de él se ´hubiera hecho una propaganda parecida a la que se hace de algunos vermuts,

perfectamente imitables y hasta falsificables?" Todo hasta ahora ha sido puro azar y estricta casualidad.

¿Son muchos los que saben, por ejemplo, que los guantes fabricados en España por nuestra impar

artesanía tienen una excelente, acogida en Alemania?. ¿ Sa;ben otros que el óalzado de señora fabricado

en España hace furor de moda en aquel país? Y como estos botones de muestra pueden, encontrarre

muchos más sobre los que edificar el más provechoso intercambio comercial hispano-alemán.

 

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