Sulzberger, del New York Times, lanzó la bomba periodística  :   
 Al parecer, obtuvo la información del secretario del OTAN, Spaak, viejo socialista. 
 ABC.    25/02/1960.  Página: 31-32. Páginas: 2. Párrafos: 8. 

SULZBERGER, DEL «NEW YORK TIMES», LANZO LA «BOMBA» PERIODÍSTICA

Al carecer, obtuvo la información del secretario del O. T. A. N., Spaak, viejo socialista

Washington 24. (De un corresponsal especial de la Agencia Efe.) Vecina ya la anunciada conferencia en

la cumbre, el diario "New York Times" ha lanzado una auténtica "bomba" periodística, destinada a poner

en agitado movimiento a las Cancillerías de las principales potencias y, sobre todo, al complejo

mecanismo de las informaciones de Prensa—ávidas de ´sensa-cionalismo—, pero que; ha dejado ´bastante

indiferente a la opinión pública norteamericana.

£1 importante columnista de] diario neoyorquino C. L. Sulzberger envió desde París un artículo, que el

"New York Times" publicó en su página de editoriales, denunw ciando unas supuestas negociaciones

militares ´secretas entre España y Alemania occidental para obtener "instalaciones especiales" para

aviación y cohetes dirigidos sobre él suelo español, junto con depósitos para sil apoyo estratégico,

arguyendo que, debido a lo limitado de la extensión de la República Federal, que linda con el bloque

comunista, sus unidades defensivas necesitan un mayor espacio para su´ desenvolvimiento.

Como era de esperar; Sulzberger., cuya personalidad—llena de prejuicios raciales— es tan conocida

como su sistemática oposición al Régimen español, se extiende en consideraciones reprobatorias fie este

supuesto entendimiento germano-español, y termina con una frase significativa que quizás encierra Jaj

clave del porqué de esta maniobra tan inesperada como inoportuna: "Al acercarse la conferencia de alto

nivel —dice—, cuyo tema principal es Alemania jr en donde la unidad occidental es esencial, no estaría

de más abandona cualquier proyecto que minara ésta unidad y el enfoque de atención hacia recuerdos

cnan-do menos de mal gusto."

Efectivamente, aquí se está extendiendo la convicción de qne e_ste pequeño escándalo, iniciado por un

periódico campeón del apaciguamiento con Rusia, y presen*-tado en forma que pueda dañar el prestigio

del Gobierno de Bonn—tras la reciente campaña de las cruces gamadas—, está encaminado, a contentar a

los rusos a cuenta fle los alemanes. Nada tiene de extraño que quienes están interesados en llegar a un

apaciguamiento con la U. R. S. S., al precio que sea, pretendan abrir camino a posibles claudicaciones

ante el problema alemán—número ano de la agenda de la próxima reunión de los cuatro grandes—

minando el prestigio de la persona que, por razones comprensibles, se ^mantiene más irreductible: el

doctor Adenauer.

No se comprende de otro modo el que se hayan podido sacar conclusiones tan sorprendentes y tan

intencionadamente exagerabas de unos supuestos propósitos de diálogo entre España y Alemania, para

conceder unas facilidades de mero tipo lo-gístico que nada tienen que ver con unas auténticas bases

militares.

Tampoco este pretendido proyecto aler man tiene el carácter de conversaciones sectarias, que con tanta

truculencia le aplica el "New York Times", puesto que, según informaciones´de Prensa, confirmadas por

las Cancillerías, !as autoridades de Bonn se lo habían anunciado a sus aliados los Gobiernos de

Washington, Londres y París y al secretario general fiel O.T.A.N, Paul Spaak.

Se señala, además, que este proyecto" encajaba perfectamente en el criterio del Gobierno de Bonn de,

solicitar facilidades logísticas de los países amigos, vecinos y no vecinos, para contrarrestar las

dificultades derivadas de Ja estrechez del territorio federal. Y era del público dominio qae negociaciones

de este tipo se habían celebrado, ya con.Francia, Bélgica, Holanda y Dinamarca. El hecho de qué la voz

de alarma se haya dado precisamente con el rumor de que los alemanas buscaban también un en-

tendimiento de este tipo con España, da un nuevo e interesante perfil a la campaña.

En efecto, según rumores que, por no confirmados, hay :g«e acoger con toda clase de ´reservas, la

información &sl "New York Times" se la facilitó a Sulzberger el propio secretario general del O. T. A.

N., Paul Spaak, socialista y viejo enemigo del Régimen español. Si-ello fuese cierto, quedaría demostrarlo

una vez más cómo ciertos personíjes y agrupaciones políticas anteponen sus antipatías sectarias á _las

conveniencias áe la ttcfensa de Occidente y no dKíJan r.n intentar provocar inconscientemente

situaciones confnsas y delicadas en 5mrmentr5 c;i f»ue Resulta más ind5sp?n-saTHe li "anidas}, Los

prejuicios contra Es-paña sicracn Kiant!;ni´´nrto abierto un oeli-.gToso flaneo por la falta de lógica de la

estrategia occidental.

 

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