Autor: García Díaz, José Ramón. 
 Adenauer subraya que el Gobierno de Bonn sólo negociará, en asuntos político-militares, de acuerdo con el OTAN. 
 ABC en Bonn: Strauss ha obrado necesaria, lógica y correctamente     
 
 ABC.    28/02/1960.  Página: 53. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ABC. DOMINGO 28 DE FEBRERO DE 1930.

«NO SE FABRICARAN EN ESPAÑA PROYECTILES DIRIGIDOS ALEMANES»

UN PORTAVOZ DEL MINISTERIO ESPAÑOL DE ASUNTOS EXTERIORES DESMIENTE EL

RUMOR

Adenauer subraya que e! Gobierno de Bonn sólo negociará, en asuntos político-militares, de acuerdo

con el O. T. A. N.

ABC EN BONN: STRAUSS HA OBRADO NECESARIA, LÓGICA Y CORRECTAMENTE

Londres 27. De Madrid comunican´a la, Agencia Reuter: "Un represen-tante del Ministerio español de

Asuntos Exteriores ha declarado que no tienen fundamento las informaciones en el sentido de que se

piensa fabricar en España proyectiles dirigidos alemanes."-—Efe.

Bonn 27. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) Cuanto más profundiza el alemán en este conflicto

que ha planteado la República Federal a sus aliados—menos Francia, en esta ocasión—y a otros países

que no lo son, menos lo comprende. En un principio creyó que se trataba de una acción aisíada del

ministro de la Defensa. Después se ha visto que detrás del ministro estaba Adenauer. Que se había

informado al Ministerio federal de Asuntos Exteriores. Que se había, hablado con el general en jefe del

O. T. A. N. Que—según ha dicho hoy Adenauer—en las reuniones del O. T. A. N. se lia planteado el

problema de la infraestructura y de los depósitos. Que estaba informado Herter. Que estaba informada la

Gran Bretaña. Es decir, que se jugaba a cartas destapadas y dentro del O. T. A. N. Que no se trataba, ni

mucho menos, de una acción unilateral de Alemania, para lo cual, por otra parte—según se comunica de

Londres—, un periódico liberal, "News Chronicle", carga de razón a Strauss porque (y aquí reproduzco lo

que se transcribe del periódico inglés) "quizá pensase que otros Estados del O. T. A. N., s\n el

consentimiento de éste, actuaron en una forma que hace parecer insignificante su delegación de tres

personas cii España. Francia, Gran Bretaña y América han cometido ya el mismo delito, y no se les ha

pedido cuentas."

Luego, si militarmente era, imperioso preocuparse de buscar bases que los vecinos no pueden darle, o no

quieren darle, y era, natural que pensase en el país en que sus aliados del O. T. A. N. habían pensado; si

políticamente se actuó conforme a todas las normas de una alianza y de una democracia; si sabiendo la

dependencia absoluta en que la República Federal está respecto al Occidente (si la palabra es muy fuerte,

podemos decir interdependencia, que atenúa un poco el concepto, aunque la dependencia no desaparece),

no disuadieron a Strauss con la fuerza que podían dar a la disuasión; si piensan todo esto, el alemán no

puede explicarse que ante la próxima conferencia se haya desatado esta campaña.

El alemán oye que se mezcla en la campaña el nombre de España, y sabe eme si se hubiese tratado de otro

país sería lo mismo. España es un argumento nada más para que la oposición proclame su idea de

libertad. Lo que ve es que Strauss ha obrado necesaria, lógica y correctamente, y no entiende que se

ataque a un ministro, y con él a un país, que hace una consecuente política de integración en la

O. T. A. N.

Pero donde el alemán pierde ya la brújula por completo es cuando ve que esa campaña se hace en un

momento rn que Occidente debía estar unido ante la próxima) conferencia. Es indudable que con esta

campaña se ha echado asna en el molino de Kruschef. No va dando motivos Moscú estos últimos tiempos

para creer que en el problema alemán se dejase inspirar por lo que se ha llamado el "espíritu de Camp

David". Pero que precisamente ahora se haya dado a la idea perseguida por Strauss la interpretación de un

"sueño de grandeza militar" y de "arrogancia en ¡a acción", hace pensar al ale-má.n que no está en el

secreto de los designios de las potencias amigas, si no se pretendería precisamente hacerla sospechosa dé

nuevas aventuras. Y forzoso es reconocer que toda la aventiira de Strauss ha sido la de querer, con el

instrumento que Adenauer ofreció al Occidente, y del cual se ufana el Canciller, un instrumento

eficaz. El alemán hace las cosas a conciencia. Si tiene un Ejército es uara que sirva. Preferible quizás

hubiese sido no tenerlo y confiar en sus aliados, ya que también el destino de ellos se juega en Alemania.

Pero ante el resurgir militar de Rusia se recordó que el soldado alemán es un elemento útil, y se militarizó

a Alemania, pero encuadrándola en él, marco de la defensa atlántica. Strauss no lo ha roto, ni hay un

alemán que piense que en la constelación militar del mundo haya un Estado que pueda romperla.

Entonces—se pregunta desconcertado el alemán—, ¿es que se quiere buscar una coartada para desligarse

un poco de los compromisos que Alemania impone al Occidente en la próxima conferencia? ¿Se siente a

Alemania como remora para una inteligencia Este-Oeste? No es la primera vez que se ha expresado este

temor. Pero ahora ha cobrado más fuerza__GARCÍA DÍAZ.

 

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