Autor: Barra, Alfonso. 
   Macmillan se identifica en los Comunes con las declaraciones de Butler en España  :   
 La gran ofensiva laborista ha queda prácticamente anulada. 
 ABC.    31/05/1960.  Página: 49. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

MACMILLAN SE IDENTIFICA EN LOS COMUNES CON LAS DECLARACIONES DE BUTLER

EN ESPAÑA

La gran ofensiva laborista ha quedado prácticamente anulada

CON CARCAJADAS SE ACOGIERON LAS PROTESTAS DE LA OPOSICIÓN A LAS

MANIFESTACIONES DE AMISTAD ANGLO-ESPAÑOLA

Londres 30. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) Marimorena en los Có-munes al discutir las

relaciones anglo-españolas, nos venía prometiendo la Prensa del país. Hay viva indignación y alarma

entre los diputados laboristas por los discursos de Mr. Butler y lord Home, era el diagnóstico de los

corresponsales parlamentarios especializados en auscultar esos corazones inflamados de fervores

socialistas. La trifulca parecía garantizada con tan documentados augurios. Doce preguntas, doce,

figuraban en el "Order pa-per", todas ellas sabiamente concebidas. El plan de los pesquisidores con

aquellas interrogantes de gran calibre político buscaba acorralar al primer ministro y atacarle después

hasta obligarle a enarbolar pabellón blanco. La ofensiva, tal y como fue concebida, pertenecía al tipo de

maniobra con. persecución, cerco y estocada linal, todo incluido.

Este interesante programa elaborado por las mentes más despejadas del laborismo, con la preciosa

colaboración de un diputado liberal, que también aportó su granito de arena formulando una pregunta,

atrajo hoy un número extraordinario de representantes al Parlamento. Bebido a ser la primera sesión

después de las vacaciones de Pentecostés, la mayoría llegaba con colores saludables, y algunos, incluso,

hasta con un atractivo tronceado, conseguido en las playas del sur de la Isla. Estos eran la envidia de

todos, y las felicitaciones por su buena fortuna con el tiempo inglés, poco propicio generalmente a tos

baños dt> sol. constituían tema básico de las conversaciones por los pasillos, minutos antes de iniciarse la

refriega.

Macmillan entró en la sala para ocupar su puesto en el banco que seria muy pronto el de los acusados. Su

habitual actitud de -primer ministro, abstraído por hondos pensamientos que parecen transportarle muy

lejos del lugar donde se encuentra físicamente, era en ese instante más acentuada. A su. vera tomaba

asiento Mr. Butler, sonriente y tranquilo. Al otro lado de la sala ocuparon bases estratégicas Mr. Gaitskell

y Mr. Healey, auténticos jefes de operaciones, asistidos por un estado mayor de "back-benchers".

En contra de todas las previsiones, a poco de abrirse el fuego con las primeras preguntas, el aburrimiento

empezó a cundir por la sala. Lánguidamente y luchando contra el bostezo, Macmillan iba contestando. En

efecto, como se temían los distinguidos representantes de la oposi--ción, la política del Gobierno británico

es mantener y mejorar las relaciones amistosas con España. Todo cuanto dijo en Madrid Mr. Butler

refleja con exactitud el sentir de las autoridades inglesas. Al hacer el "premier" estas afirmaciones, de los

bancos conservadores salió una salva de aplausos que ayudó .un^.poco a despejar Cl tedio.

¿Por qué el Reino Unido no va a ser amigo de un país como España con una gran tradición cristiana?,

presunto Mac-millan deseoso de pasar a otro tema. El ministro de Asuntos Exteriores español nunca ha

pedido directa o indirectairente el ingreso de su país en la O. T. A. N. (Pacto del Atlántico), añadía el

"premier". La gran ofensiva laborista quedaba así reducida a una tempestad en un vaso de agua.

Antes de darse por vencidos quisieron salvar la tarde a la desesperada. Las explicaciones no son

suficientes, vociferaban los de la oposición. Pero en lugar de más aclaraciones recibieron las carcajadas

de la sala. Fue en vano el despliegue de "slogans", manoseados a lo largo de veinticinco años. Los

argumentos aquellos sin. un destello de razón se perdieron, ante la indiferencia o la hilaridad de la

mayoría de los presentes.

Cuando una polémica provoca el hastío puede considerarse moribunda. Si el hastío va alternado con

chanzas, lo sabio sería dar sepultura perpetua al tema. Esta tarde el grupo laborista ha proporcionado

otro de los grandes chascos que tanto enriquecen su historial; El programa de arremetida contra España

quedó reducido a im soporífero desfile de tópicos consumidos por su ancianidad. Más que satisfacción ,

por haber prevalecido la verdad se sintió lástima, por el ridículo en que caían nuestros viejos

adversarios.— Alfonso BARRA.

 

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