Unidades no europeas     
 
 Pueblo.    09/03/1962.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

UNIDADES NO EUROPEAS

EN el mundo tenemos tres ejemplos bien distintos de unidades en el amorfismo, de lo que pasa cuando la

unidad es tan corrosivamente unificadora que borra los límites, las fronteras y hasta las costas.

Empezando por la más vieja, por la unidad ruso-asiática, soledad de estepas sin fin, cansancio milenario

de hombres que no ha podido asomarse más que a la puerta de sus isbas y que lo esperan todo de un

padrecito blanco o rojo que resuma sus ansias mesiánicas; unidad de corcho donde se embotan y

enquistan para siempre los viejos dardos-ttieas que llegan de Europa.

La unidad U. S. A. es una unidad prefabricada y acondicionada por la técnica, la riqueza y la publicidad,

con el maravilloso resultado de que un hombre en Oregón y otro en Connecticut coman, beban, lean, rían,

amen, odien, piensen y esperen exactamente las mismas cosas y en la misma forma.

Y la tercera unidad, la unidad oscura y caliente de la África enorme, con un perímetro de costas seis veces

menor que Europa en relación a su área, en donde quizá se haya cocido hace millones de años el agua

madre de la especie, pero donde el caldo, ya sin substancia, sigue hirviendo en vano. Unidad ésta más

antropológica que histórica, resulta incapaz por sí misma de alcanzar un plano político de entendimiento,

aunque se empeñe la O. N. U., porque de África, como de, la casa del hijo pródigo, marcharon hace

milenios los hijos mejores, los que sólo vuelven de ves en cuando a comerse el cordero de la bienvenida y

se vuelven a marchar.

El denominador común de las tres unidades, no europeas es la inmadurez. Inmadurez de cerebros—en la

metáfora, unamuniana—con escasas circunvoluciones.

 

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