Autor: Barra, Alfonso. 
   Wilson ha malogrado un excelente negocio para Inglaterra     
 
 ABC.    02/07/1964.  Página: 31-32. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

Wilson ha malogrado um excelente negocio para Inglaterra

Londres 1. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) La negativa de las autoridades españolas a seguir

negociando la adquisición de patentes de equipos navales británicos, ha causado gran reacción en

Londres. Un grupo de diputados conservadores presentaron hoy una moción para protestar contra la

política irresponsable y sectaria de Mr. Wilson, jefe del partido socialista. En medios próximos al

Gobierno se lamenta la actitud del laborismo, contraria al fomento de relaciones amistosas con países

como´ España, con los que el Reino Unido mantiene importantes vínculos comerciales y de orden cultural.

La Prensa, en general, ataca con términos enérgicos las "boutades" de Mr. Wiíson, que ha malogrado un

excelente negocio para Inglaterra.

El asunto de las fragatas es de más interés para el Reino Unido que_ para España; Inglaterra tiene una

importante industria de fabricación de armamento. A pesar de que los ingleses exportaron

tradicionalmente pertrechos y equipos durante los últimos años, apenas consiguen vender a nadie sus

productos. El O. T. A. N. cierra por sistema las puertas al material de guerra inglés. España no se dejó

influir por aquella mala racha comercial y con sus apetitosas pesetas por delante, fiada en el prestigio

histórico de la fabricación inglesa, entabló una serie de consultas para adquirir las patentes de las fragatas

"Leander" y material complementario. No se intentó nunca adquirir armamento.

Mr. Wiíson, movido por ciertos vientos del ala izquierda de su partido, estimó oportuno hablar en el

Parlamento para oponerse a ese negocio, empleando expresiones impropias de un país situado detrás del

mostrador con necesidades de vender. Ocurrió lo que era de esperar: nuestras autoridades, muy

eportunamente, recomendaron a Mr. Wiíson que tomara algún sedativo, y se fueron con sus pesetas a

otros vendedores, que, por cierto, viven en el año 1964, y no hacen incompatible la cortesía y el negocio.

Las famosas fragatas "Leander" no surcarán las aguas con pabellón español; sus piezas artilleras, sin

embargo, han hecho fuego ya y el tiro salió por la culata. La desgracia de la Inglaterra contemporánea es

que siempre produce un Mr. Wiíson en el momento crítico. Así se explica que muchos intentos del país

para conservar su importancia en el campo internacional queden frustrados. El Reino Unido no sólo

perdió su rango de potencia rectora, sino que con la ayuda del Mr. Wiíson de turno está perdiendo

también su puesto de primera "domestique" de las grandes potencias modernas.

Dice el "Evening Standard": "La decisión de España es un mensaje para el resto del mundo, tan claro y

urgente como un manifiesto." Dice, en resumidas cuentas, que ninguna nación, con un sistema político o

una política interior que desagrade a Mr. Wiíson, puede correr el riesgo de entablar negocios a largo plazo

con el Gobierno británico. "No hay nada capaz de hacer cundir más la alarma entre nuestros clientes

extranjeros que esa política."

La alarma que según el "Evening Standard" ha hecho cundir la negativa de España dejará contentos como

unas pascuas a las potencias industriales rivales de Inglaterra. Lo importante también es quo el mundo se

va dando cuenta de que ¡a cizaña internacional sembrada por los socialistas ingleses es una reacción ante

el balance negativo de la política apadrina da por ese partido. Con otras palabras: el laborismo es uno de

los principales responsables de la postración de íngíaícrra en la esfera internacional, tanto en lo político

como en lo económico; priíenae luego cubrir sus entuertos con esas pantallas de rencor y de querella. El

laborismo pretende, por ejemplo, poner una zancadilla a los alemanes, irritado por el auge económico del

país que, por cierto, trabaja bien y no gasta energí_a intentando olfatear las esencias del socialismo, I´ara

los laboristas la forma de hacer frente a la competencia germana y de otros países es parar el reloj en el

año 1939 y seguir citando a Hitler y al nazismo. Gracias, en parte, a ese tipo de enemistad teledirigida el

mundo sufrió dos guerras mundiales en lo que va de siglo. La tercera vez nadie se va a dejar conmover

por los fermentos ingleses y los pueblos no empuñarán las armas para defender unos mercados que

Inglaterra no parece dispuesta a conservar, haciendo juego limpio y trabajando.

Añade el "Evening Standard": "El pueblo británico es bastante sensible para comprobar que nuestro

comercio exterior constituye un asunto de vida o musríe. Sabe que organizarlo de acuerdo con los

caprichos políticos de cualquier Gobierno inglés supondrá el colapso de nuestra economía, el declive de

nuestra prosperidad y un grave revés para el poder y la influencia gue Inglaterra pueda ejercer en ios

asuntos internacionales. En cuanto nuestros clientes extranjeros pierdan la fe en la imparcialidad de los

negocios británicos nos hundiremos."

Las fragatas "Leander", que no fueron botadas al agua, contribuirán en gran medida al hundimiento

pronosticado por el "Evening Standard". La Feria de Barcelona, que se celebró recientemente, es una de

las tentativas comerciales torpedeadas por Mr. Wilson and Company. ¿Qué empresario español se

atreverá a firmar contratos a largo plazo para instalar, p»r ejemplo una central de energía nuclear de

fabricacíón inglesa? Mr. Wilson puede ganar las próximas elecciones y pedir luego a sus clientes el carnet

de afiliado al socialismo antes fíe repudiar el contrato o cumplirlo estilo laborista.

Las anadanadas de las fragatas han hecho blanco ya en empresas británicas, como Vickers, Marconi,

Decca, Short and Harland, Vospers and Westland Aircraft. Por obra y gracia del socialismo, los millones

de pesetas destinados a esas fábricas serán espléndidamente recibidos por las industrias da Estados

Unidos, de Francia o fie eBsIgiííer país de la competencia. El negocio laborista es redondo y cea muchos

como é! "Inglaterra se transformará pronto en el almacén cíe productos de mundos en vez de ser el taller

del mundo", según pronostica hoy el "Daily Express" comentando ia visión comercial de Mr. Wilson.

"¿Quién sufrirá por esa cancelación?, pregunta ese diario. No ios españoles: nuestros competidores los

atenderán encantados. Los que pierden son la industria británica y los obreros británicos. Eílos tienen que

pagar la actitud del laborismo bacía el Generalísimo Franco."

El partido de Mr. Wilson se ha apresurado a publicar un manifiesto para decir que el Gobierno inglés

nunca debió iniciar las negociaciones. Recuerda—sin mucha inteligencia, por cierto—que Inglaterra no

puede negarse a vender armas a Indonesia mientras se las venda a España. Mr. Wilson ignora tal vez que

Sukarno práctica ahora el deporte de correr a tiros al primer soldado británico que pesca en territorio de

Malasia. Los españoles, sin embargo, no tienen ningún plan quinquenal para hacer to mismo con los

ingleses. Otro de los argumentos es que el "record" de España durante ¡a última guerra no es lo bástente

potable para el pa-ladar socialista como para impulsar el poderío militar de nuestro país. Lo que

recomienda es que Inglaterra construya para sí las fragatas destinadas teóricamente para España. Lo que

no da, aparte de ideas, son las esterlinas necesarias para la construcción de las flamantes fragatas.

Parece que el destino no reserva a Mr. Wilson el talento para los negocios. En el capitulo de las fragatas

ha demostrado ser un tirador de segunda; una ca-tegoria, sin embargo, que parece apropiada para ponerse

al timón de la, Inglaterra, socialista. Si el elector no lo remedia, la Gran Bretaña tendrá al Mr. Wilson

indicado para hundir fragatas "Leander" a la industria y al país. Ante esa perspectiva artillería del

laborismo, lo más recomen dable para e! cliente español es huir de la quema, embarcarse en otro buque y

que ios Wilson de turno disfruten coa salud sos rencillas trasnochadas y sss buques sobre el plano.

Con pesetas no hay necesidad de templar gaitas a la Inglaterra socialista, ni cis arriesgarlas con un mal

vendedor o císn un cumplidor nada de fiar. Negociar con el Mr.Wilson de turno es exponerse a tener

fragatas sin cohetes o centrales nucleares sin esos átomos tan importan tes para la buena marcha del

negocio eléctrico. Lo bueno es levar anclas. Mr. Wilson ha hecho un gran servicio a España: disparar a

tiempo las salvas de aviso para que el cliente español no sufra otras descargas británicas mejor dirigidas.

Después de todo, esos tiros ingieses son de tradición histórica-.—Alfonso BARRA.

 

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