Autor: Barra, Alfonso. 
 Londres. 
 Duras críticas a los laboristas por el fracaso de la operación fragatas  :   
 El prejuicio económico inicial para Inglaterra se calcula en dos mil trecientos ochenta millones de pesetas. Los medios políticos, industriales y periodísticos del Reino Unido acusan de irresponsable a Mr. Wilson y sus correligionarios.. 
 ABC.    03/07/1964.  Página: 33. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

DURAS CRITICAS A LOS LABORISTAS POR EL FRACASO DE LA «OPERACIÓN FRAGATAS»

El perjuicio económico inicial para Inglaterra se calcula en dos mil trescientos ochenta millones de

pesetas

LOS MEDIOS POLÍTICOS, INDUSTRIALES Y PERIODÍSTICOS DEL REINO UNIDO ACUSAN DE

"IRRESPONSABLE" A MR. WILSON Y SUS CORRELIGIONARIOS

Londres 2. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) El tema de las fragatas que se quedarán

conservadas en los armarios burocráticos de Whitehall sigue de gran actualidad. Casi todos los diarios

dedican al tema las columnas de honor. El comentario general y desapasionado es que los socialistas han

cometido una pifia mayúscula, que los conservadores tratan de explotar al máximo en estas vísperas

electorales. Para España es un capítulo liquidado, que se anotará en la laxga cuenta de las relaciones

hispano-británicas.

Entre las empresas que han iniciado tratos comerciales con España cunde ahora el pesimismo. Mr. John

Guthrie, director gerente de una firma exportadora de vehículos, teme por la suerte de un pedido valorado

en cerca de veintiún millones de pesetas. Mr. Alan Shipley ha declarado que su empresa — fábrica de

máquinas y herramientas — ha perdido un importante contrato al cancelarse la "operación fragatas".

Ahora son remotas las posibilidades de que Inglaterra venda a España el cohete "Vigilant". Se ha dado

gran publicidad en Londres a la noticia de que nuestro país adquirirá, posiblemente, los cohetes antiaéreos

"Hawk", de producción norteamericana. Otros comentaristas añaden que del "symposium" anglo-español

sobre centrales nucleares que se celebrará en Madrid el mes de septiembre no saldrá ningún pedido

comercial en vista de la actitud del laborismo.

Según el "Daily Telegraph", algunos diputados laboristas consideran que Inglaterra paga un precio muy

alto por las inoportunas intervenciones de Mr. Wilson. Las "pérdidas" iniciales están calculadas en 2.380

millones de pesetas, precio del contrato para el suministro de equipos navales. Los técnicos estiman que

detrás de ese pedido vendrían nuevos convenios de índole comercial más importantes aún.

"Indudablemente — añade el "Daily Tele-graph" — , el país que consigue el pedido inicial tiene las

mejores posibilidades de asegurarse los contratos para suministros sucesivos."

Como es sabido, Mr. Wilson apoyó su zancadilla comercial en el argumento de que la renovación de

nuestra Escuadra resultaría muy peligrosa para Gibraltar. Esta idea descubre una faceta nueva que da gran

lustre al socialismo británico: su política colonialista. El elector inglés y otros admiradores de allende el

Canal de la Mancha tienen base ya para descubrir el espíritu moderno y progresista que nutre a ese

partido británico.

El mismo diario, el "Daily Telegraph", comenta acerca de los argumentos colonialistas de Mr. Wilson:

"El hecho de que el líder de la oposición haya mezclado a Gibraltar en la polémica es un acto

irresponsable. Los españoles están de acuerdo unánimemente al pedir la devolución de la plaza a España.

El Gobierno de Madrid venía planteando el problema dentro de los cauces de un diálogo amistoso con el

Reino Unido. Ahora, Mr. Wilson ha planteado el asunto para que se convierta en controversia apasionada.

La economía de Gibraltar depende, en gran medida, de la entrada libre de trabajadores españoles en la

plaza y del tránsito fronterizo, sin dificultadles para ´los turistas que utilizan aviones británicos. Si las

autoridades españolas se mostrasen intransigentes en la frontera sería muy difícil no cargar el tanto de

culpa al partido laborista."

En el Parlamento, laboristas y conservadores se dedican a presentar mociones de censura contra sus

adversarios, todas ellas relacionadas con las flamantes fragatas. Para los observadores extranjeros ese

fuego de contrabatería y de hostigamiento resulta pueril, y pone de relieve el riesgo de jugarse las pesetas

en Londres, que vive bajo la amenaza de un triunfo electoral del laborismo.

Dice el "Evening Standard": "Los 750.000 turistas británicos que se van a España cada año, entre los que

se encuentran muchos seguidores del laborismo, no entenderán con facilidad por qué la oposición se

acalora tanto con el régimen de Madrid. Algunos diputados laboristas dicen en privado que la fiebre

antiespañola pertenece a la Edad Media de la política y que, desde luego, no afecta a los electores

jóvenes."

En este pintoresco} asunto de las fragatas se ha dado el caso de que un cliente de buena fe y buen pagador

ha recibido una rociada de insolencias. Como suele ocurrir en política, las fuerzas que. pregonan su

progresismo y su espíritu liberal resultan ser siempre las más intransigentes, ancladas en posiciones

superadas por el tiempo. La virtud de aquellas insolencias es que contribuyen a consolidar lo que por

error pretenden combatir; una vez más, el laborismo ha facilitado una estupenda oportunidad a sus

adversarios ideológicos, que cometen el tremendo crimen antiliberal de no aceptar por la fuerza los

puntos de vista dictados por los socialistas británicos.

La moraleja de la pintoresca "operación fragatas" es que no vale la pena gastar pesetas con clientes que no

saben vender ni emplean un lenguaje de personas corteses.—Alfonso BARRA.

 

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