Autor: Calvo, Luis. 
   Dos intervenciones españolas en la CIV Sesión del Consejo Interparlamentario en Viena  :   
 García Valdecasas y Aranegui intervinieron en las Comisiones de problemas parlamentarios y jurídicos y cultural, respectivamente. 
 ABC.    15/04/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

DOS INTERVENCIONES ESPAÑOLAS EN LA CIV SESIÓN DEL CONSEJO

INTERPARLAMENTARIO EN VIENA

Garcia Valdecasas y Aranegui intervinieron en las Comisiones de problemas parlamentarios y jurídicos y

cultural, respectivamente

Viena 14. (Crónica de nuestro enviado especial, recibida por "telex"J Ha correspondido a Viena, ciudad

de Congresos y Conferencias, la CIV sesión del Consejo Interparlamentario, y España ha mandado una

Delegación muy conspicua. La presidía don Manuel Aranegui, que forma parte leí Comité ejecutivo de la

unión Interparlamentaria, a quien acompañaban el gobernador militar de Madrid, ¿eneral de División, don

Carlos Iniesta Cano; el abogado del Estado Luis Gómez Aranda, y el catedrático y académico de la

Española, don Alfonso García Valdecasas. Se inauguraron los coloquios en presencia del canciller

austríaco José Klaus y del presidente de la Asamblea Nacional austríaca, Alfred Maleta. Hubo 360

delegados de 55 países y observadores de varias organizaciones internacionales. Ya es sabido que la

Unión. Interparlamentaria se fundó en 1889, con motivo de la Exposición universal, y que es una

Asociación oficiosa de parlamentarios de 70 países, del Este y del Oeste, cuya finalidad es—dicen los

Estatutos—¡-"promover el desarrollo de las instituciones democráticas por medio de contactos personales

entre individuos de todos los Parlamentos, y trabajar por la paz mundial y la cooperación".

Ha habido muchas intervenciones interesantes en las varias Comisiones que trabajan en la Unión

Parlamentaria. Pero nos limitaremos a las nuestras, que fueron del señor Aranegui y del señor Valdecasas.

El primero, que había presentado un memorándum en la Comisión cultural sobre el tema "El estudiante en

la Universidad, en la sociedad de hoy", amplió su tesis de palabra, y fijó su atención, no tanto en las

causas materiales provenientes de la "masiíicación" estudiantil.´ cuanto en las causas espirituales y

morales, derivadas también de esa "maslficación". Dijo que la falta de contacto, es decir, de relación

humana entre el profesor y sus alumnos, es uno de los orígenes más .directos del mal. El joven de hoy

está insatisfecho en una sociedad que no cuenta con él. No quiere ser un número en un computador.

Quiere que se reconozcan sus cualidades y su personalidad, que hay que fomentar. Es preciso llegar a una

selección. Es equivocada la idea de que todos sirven para todo. Es imprescindible buscar las aptitudes del

joven para mejor utilizarlas en la sociedad. Dar a todos una enseñanza para la que no todos sirven es

demasiado costoso. Hablar con los jóvenes, exaltar su personalidad, hacer que el desarrollo espiritual

acompañe al científico: he ahí la tarea. Los jóvenes que no aceptan el dogmatismo quieren analizar todo

por sí mismos, y juzgarlo todo, incluso a sus padres. Pero hay que aprovechar sus impulsos y rebe!cl".is

?n bien de la sociedad.

Don Alfonso García Valdecasas habló en la Comisión que trata de los problemas parlamentarios y

jurídicos. Se había presentado, entre otras, una ponencia acerca de la relación entre los organismos

representativos locales y el Parlamento; el Par-lamsnto como representación nacional. Había una

Memoria francesa, otra húngara, otra de ¡a Unión Soviética y otra búlgara. Los orientales hacían el

reproche a los Parlamentos de muchos países tíe tener relegados los organismos locaíes, mientras que

olios decían que hermanaban los p´o-deres locales con el Foder general. Los franceses objetaban que la

círtica era difícil cuando se dirigía a países que, como Francia e Inglaterra, aceptan la pluralidad política,

en tíinto que los otros—ei Este europeo—estaban centralizados en una unidad de partido. Esto demuestra

que existe un problema de representación. En Francia se había llegado a ciertas representaciones de

municipios a través del Senado, mientras que España lleva la representación de consejeros municipales al

Parlamento mismo. Y Valdecasas-explicó que el peligro de que esos representantes se guiaran

únicamente por el interés local está atenuado por dos circunstancias: primera, la conciencia de servir,

preferentemente, al interés común, conciencia nacional donde se funden los intereses individuales, y

segunda, que la representación de origen local entra; en concurrencia con otras de origen electivo, y el

resultado práctico es que, en esta amalgama, es el interés común el que prevalece. Se distingue entre la

representación de ideas y la representación local, sin disociarlas, porque hay también una confluencia de

intereses. Existe en España una unidad verdadera de poderes locales y generales, y también de poderes

provinciales. En ´os Parlamentos que eran producto de las ideas del siglo XIX quedaba eliminada la

representación de organismos locales. La tradición de España es distinta, pues siempre ha habido en

nuestro país la representación de los municipios, tradición tan sólo interrumpida bajo el sistema

parlamentario del siglo XIX, pero que ahora, cuando se busca una forma de enlazar con nuestras

verdaderas tradiciones democráticas, la representación local transmite una fisonomía propia a nuestras

Cortes. La quinta parte de nuestros diputados representa a organismos locales, municipales o provinciales,

pero son representantes de la nación, diputados de la nación y no ya exclusivamente representantes del

interés local.—Luis CALVO.

 

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