Autor: Sánchez-Gijón, Antonio. 
   Cambios que afectan a la política exterior española     
 
 Madrid.    04/10/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Cambios que afectan a la política exterior española

Por Antonio Sánchez-Gijon

Durante las últimas semanas han tenido lugar cambios muy rápidos en el entorno físico y político de

España, que, unidos a otros cambios profundos en los últimos dos o tres años, están transformando los

presupuestos sobre los que se han construido treinta años de política exterior y de doctrina de la defensa

nacional.

Pocos días después de que se desembarcase en España el primer petróleo extraído de una concesión de

cierta importancia en Libia, por parte de una empresa española, el régimen tradicional de ese país, con el

que España mantenía buenas relaciones, fus derrocado, instaurándose un régimen revolucionario que

tiene el dictum sobre las riquezas naturales que en pequeña parte habían sido aseguradas para España.

Durante la conferencia islámica de Rabat se ha llegado, en conversaciones aparte, a un entendimiento

entre los países que aspiraban a la soberanía sobre el Sabara español (Mauritania, Argelia y Muruecos, del

que parece va a resultar la retirada de las aspiraciones argelina y mauritana, y el reconocimiento de esa

reivindicación como un asunto marroquí, lo que quiere decir que el panto muerto, que favorecía la

posición de España, ha sido vencido.

A finales de septiembre se ha dado como seguro que España y la Comunidad Económica Europea

firmarán el primer acuerdo preferencial de comercio, en el primer semestre de 1970, paso inicial de lo que

será posteriormente asociación o integración.

TRANSFERENCIA DE LAS BASES

En marzo pasado se anunció que España y Estados Unidos no renovarían los acuerdos sobre las bases,

sino que buscarían nuevos medios de cooperación en varios terrenos, incluido el militar. Ello entraña,

naturalmente, la transferencia de las bases a las fuerzas armadas españolas, con lo que desaparecerán las

penalti mas bases americanas arren dadas (esto es, no entregadas en virtud de un tratado formal de

defensa mutua) en el área del Mediterráneo. Dos de las últimas bases arrendadas en el Mediterráneo, la

norteamericana de Wheelus y la británica de Al Adem, ambas en Libia, deberán cerrarse cuando los

acuerdos caduquen en el futuro próximo. Para entonces, probablemente, sólo quedarán dos

bases de potencias ajenas al área, la de Gibralíar y la de Malta, ambas británicas.

Pero es que los cambios se remontan a varios años atrás: a la oferta de Kruschev al Jefe del Estado

español y otros Jefes de Estado para la desnuclearización del Mediterráneo; al aumento do la presencia

soviética en ese mar, a raíz de la guerra de ´os Seis Días.

Este último hecho es de inmenso alcance político y significado para España, porque la afirmación de la U.

R. S. S. como potencia mediterránea está instaurando un equilibrio de poder que anres no podía existir,

por la sencilla razón de que el único peso sobre la balanza era la fuerza abrumadora de la O. T. A. N.,

especialmente de la VI flota norteamericana. Se comprende que haya gente que considere esta

transformación como un desarrollo nefasto, pero hay una corriente cada vez más poderosa de

pensamiento político y estratégico que considera las condiciones de equilibrio entre las grandes potencias

como una condición necesaria para que las pequeñas potencias recuperen su iniciativa exterior, reducida o

perdida cuando es sólo una la su-perpotencia que ejerce su influencia en el área.

Paralelo al despliegue naval ha sido el crecimiento de las visitas de pesqueros y barcos soviéticos a

puertos españoles, de tal modo que pasan a ser un importante capítulo de la actividad de algunos puertos.

La proyección de estos desarrollos sobre el futuro puede ser muy importante; la flota mercante soviética

lleva camino de convertirse en la primera y más moderna del mundo, y la parte de esa flota que navegue

por el Mediterráneo contribuirá a enjugar la reducción de tráfico observada con el cierre del canal de

Suez; huelga señalar So necesario que es el incremento del tráfico marítimo para convertir la bahía de

Algeciras en el principal puerto del Sur de Europa.

DOCTRINA Y POLÍTICA

Los cambios son tan rápidos (y tan profundos en algunos casos), que es necesario hacer un alto y

preguntarse: ¿Qué va a ser de la política exterior española, extremadamente cautelosa y conservadora,

tanto en sus alineamientos doctrina 1 e s como en su conducción y estilo? ¿Qué va a ser de la doctrina de

la defensa nacional, que en sí misma es una parte de la política exterior? ¿Cómo está entendiendo España

los cambios que tienen lugar en su rededor? ¿Existe el suficiente niveí de debate y opinión para hacer

claras las opciones que se abren?

 

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