Declaraciones del ministro de Hacienda. 
 El destino histórico de España pasa por las comunidades europeas  :   
 Hay que renunciar, por imposible, a una convertibilidad inmediata y total del dólar. 
 ABC.    27/09/1972.  Página: 31-33. Páginas: 3. Párrafos: 23. 

EL DESTINO HISTÓRICO DE ESPAÑA PASA POR LAS COMUNIDADES EUROPEAS

"Hay que renunciar, por imposible, a una convertibilidad inmediata y total del dólar"

Washington 26. El ministro español de Hacienda, don Alberto Monreal Luque, que asiste en esta capital

con su colega cspañol de Comercio, don Enrique Fontana Codina, a las reuniones de la Asamblea anual

del Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional, presidirá el jueves la Delegación española en la

primera reunión que celebrará el «Grupo de los Veinte», que quedará constituido el miércoles y que se

encargará de estudiar la futura reforma monetaria.

El señor Monreal Luque hizo hoy las siguientes declaraciones a la agencia Efe sobre la reforma

monetaria:

—Señor ministro, después de la crisis monetaria de agosto de 1971, ¿ha habido algún avance entre estas

dos reuniones en la preparación de ese nuevo orden monetario internacional del que se habla desde en-

tonces ?

—Aparte del reajuste de las paridades, de finales del pasado año. se ha avanzado en la elaboración de

documentos técnicos de trabajo, y se ha discutido ampliameníe sobre la definición del foro y el

procedimiento pura abordar la reforma.

En, esta reunión de Washington, como usted sabe, va a quedar constituido mi Comité especialmente

dedicado al estudio de las opciones ´¡¡tndainciitales —«Comité de los Veintes— sobre la reforma del

sistema, monetario internacional.

—¿ Cuál es la causa de que en los últimos años se haya mantenido una situación de crisis monetaria

internacional? Ahora parece que a nadie satisface el mecanismo de Bretton Woods.

—Lo- que ocurre es que la problemática monetaria internacional ha cambiado desde 1945 hasta nuestros

días. «No es posible sacar un atún con liilo de trucha.» Las operaciones monetarias se lian incrementado

desde ¡a década de Bretton Woods a la nuestra de manera extraordinaria. Consecuencia de ello lia sido

que el oro existente en el mundo occidental ha resultado insuficiente para cubrir las necesidades de reser-

va. Los derechos especiales de f/iro han licuado tarde y tímidamente a la escena económica internacional.

El dólar ha sido entonces el instrumento de reserva empleado.

Su suficiencia en la economía mundial en crecimiento tenia que ser casi obligadamente el resultado de un

persistente déficit de la balanza de pagos de los Estados Unidos, lo que resulta incompatible con la

estabilidad que exige una moneda de reserva. El orden monetario no podía subsistir indefinidamente

apoyado sobre una contradic-

—¿ Son sólo las modificaciones de orden cuantitativo, es decir, del incremento en «J volumen de las

transacciones, las que han ´dificultado el funcionamiento del sistema monetario ?

—En modo alguno. Los cambios cualitativos son tanto o más importantes. Si he hecho mención en primer

lugar a las modificaciones cuantitativas es porque este factor se olvida, con frecuencia y creo que dele ser

también tenido en cuenta y valorado. Por otra parte, en el panorama económico inter-nacional se ha

operado un interesantísimo fenómeno, consistente en el espectacular crecimiento de las operaciones

financieras internacionales.

Las empresas no sólo tratan de exportar, sino que pretenden establecerse en países distintos de los de

origen y producir directamente sus productos en ellos, creando filiales o participando financieramente en

sociedades extranjeras. Esto origina importantísimos movimientos de capitales. La misma existencia de

empresas o grupos -financieros multinacionales puede favorecer la especulación monetaria, al ser capaces

de transformar en pocos segundos sus activos líquidos en cualquier moneda.

—¿ Son suficientes los acuerdos del Grupo de los «Diez» en Washington en diciembre último para

asegurarnos contra nuevas crisis?

—No se puede negar la importancia de los acuerdos de la Smithsonian Institution, pero en dicha reunión

se limitaron fundamentalmente a fijar una nueva estructura de los tipos de cambio y a ampliar el margen

de fluctuación de las cotizaciones. Pero continúan abiertas la-s interrogantes fundamentales: por ejemplo,

¿cuál va a ser el papel del oro?, ¿qué ocurre con respecto a las

nuevas fórmulas e instrumentos de reserva, capaces de hacer marchar correctamente al sistema monetario

internacional en las nuevas circunstancias económicas?

—¿ Cómo respondería usted a estas preguntas que considera que quedaron sin resolver en aquella reunión

de Washington ?

—Como usted bien sabe no son fáciles de contestar. Respecto al dólar, creo que hay que renunciar, por

imposible, a una convertibilidad inmediata y tolal del mismo, los antiguos activos en dólares tendrán que

ser convertidos paulatinamente, según lo permita la- balanza de pagos americana. Probablemente la

solución consiste en internacionalizarlos a través del Fondo Monetario Internacional, que acreditará a

cada detentador actual de dólares el importe de los mismos.

—Y la nueva ordenación monetaria internacional?

—El nuevo orden internacional deberá perseguir los mismos objetivos del instaurado en Bretton Woods:

estabilidad de cambios y flexibilidad de políticas nacionales. Pero en cuanto a la creación de liquideces

internado-tales deberá substituirse la situación actual ´¿or un sistema que obedezca- a criterios más

racionales y objetivos... El nuevo orden económico internacional tiene que ser lo que llaman- los técnicos

más simétrico, -menos unilateral en el sentido de ampliar y diversificar los activos de reserva. El nuevo

sistema exigirá tina internacionalisación de los objetivos de los instrumentos y de las decisiones.

—Se habla mucho de la división del mundo occidental en dos blociues o áreas mone tarias la americana v

la de las Comunidades Europeas: en cuál de ellas se situará España?

—Mire, yo no creo que esa división sea el camino de llerjar a un concertado y armonioso orden monetario

internacional. Una separación de este tipo acarrearía perjuicios al comercio y a toda ía economía in-

ternacional que no conviene a nadie.

—Pero Europa está empeñada en conseguir su unión monetaria.

Esto no supone que el mundo occidental se divida, en dos bloques monetarios, sino tjtte las países

miembros de las Comunidades Europeas constituirán una zona diferenciada y, eventualmente, podrán

disponer en el futuro de una moneda única que participará, como lo hace el dólar, el yen, el franco miso, o

la peseta en las transacciones internacionales. Estamos, por otra parte, siguiendo de cerca la evolución de

esa, unión económica y monetaria porque tenemos el convencimiento que el destino histórico de España,

pasa por las Comunidades Europeas, pero eso es un asunto diferente a la adscripción a un bando Que no

debe existir como tal.

—En resumen, señor ministro ¿ cree usted aue esta reunión del Fondo es más importante eme la del año

pasado para Ja constitución de un nuevo orden monetario internacional ?

—Evidentemente, la creación del Comité Especial de los «Veinte» a que antes me he referido, que va a

quedar constituido en este, reunión, supone un paso fundamental para la realización de aquel objetivo. En

este fon-van a quedar suficientemente representado-los intereses de los distintos países con di-rerentes

niveles de desarrollo, lo cual supon, una superación del planteamiento de Bretton Woods y la garantía de

que la futura refor ma, al tener en cuenta todos los intereses en juego, va a recibir un arado de consenso

mucho más amplio__Efe.

 

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