Autor: Liman, Adrián Mac. 
   OIT: La delegación obrera española abandonó la sala de reuniones     
 
 Informaciones.    16/01/1974.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 28. 

O.I.T.: La delegación obrera española abandonó la sala de reuniones

Por Adrián Mac LIMAN

GINEBRA, 16. — Don Noel Zapico, delegado sindical de España en la segunda Conferencia Europea de

la O.l.T. (Organización Internacional del Trabajo), que se celebra estos días en Ginebra, abandonó ayer la

sala de reuniones en señal de protesta por el duro ataque lanzado por el representante soviético contra el

sindicalismo español. Se llegó a solicitar en la sala —y la solicitud fue aprobada— que en el grupo de

trabajadores se sustituyera la representación española de la Organización Sindical por las llamadas

Comisiones Obreras y la U.G.T. La delegación española calificó inmediatamente la moción de acto

anticonstitucional y requirió su inmediata anulación. La representación de España continúa hoy en la

conferencia, y en ningún momento se ha pensado en expulsarla ni ella en abandonar. Fue un incidente

más (en otras ocasiones había ocurrido algo parecido), que ha provocado una cierta tensión; pero la cosa

no pasará a mayores, según todos los indicios. La impresión que existe hoy en esta segunda, conferencia

es que si se propone la expulsión de alguna delegación, no será precisamente la española. En efecto, en

medios de la O.l.T. se señala que la delegación española lo es con todos los derechos y que los ataques

proferidos contra ella no afectan a su legitimidad.

Las delegaciones que participan en las conferencias de la O. I. T. son tripartitas: están formadas por

representantes del Gobierno, de los empresarios y de los trabajadores. Cada una de estas representaciones

constituye, a su vez, un grupo dentro de la correspondiente conferencia.

El señor Zapico, antes de abandonar la sala de reunión del grupo representativo de los trabajadores, hizo

unas . declaraciones en las que puso de manifiesto la existencia en este grupo de una actitud sectaria,

claramente politizada, absolutamente discriminatoria y de todo punto ilegal contra España y sus tra-

bajadores.

DECLARACIÓN DE ZAPICO

"Ante las manifestaciones que se han producida —comenzó diciendo el señor Zapico—, yo me veo

obligado a hacer la siguiente declaración:

Nosotros, la delegación trabajadora española, veníamos y seguíamos dispuestos a colaborar lealmente en

las tareas de esta conferencia en orden a la solución de los problemas reales que afectan, que hieren y que

tienen planteados todos los trabajadores europeos, entre los que se encuentran los programados de la

seguridad en los ingresos y del empleo y la emigración, este último tan vivo en la propia carne de tantos

trabajadores españoles.

Con esta voluntad de trabajo positivo y de eficacia, no hacíamos ni hacemos otra cosa que corresponder a

las insistentes peticiones del señor presidente de esta conferencia que ayer mismo interesaba de todos la

exclusión de cualquier sectarismo ideológico y el pensar sólo en los problemas generales que afectan a la

mejora de las. condiciones de vida y de tra- bajo y de las relaciones entre todos los hombres de todos los

países.

ACTITUD SECTARIA

Pero, por desgracia, en este grupo se ha producido una actitud sectaria, claramente politizada,

absolutamente discriminatoria y de todo punto ilegal contra mi país y contra los trabajadores de mi país.

Esa actitud consiste en la admisión de un supuesto representante d e trabajadores españoles que

evidentemente a nadie representa ni puede representar y cuya inclusión, sólo fantasmagórica, es ofensiva

e inaceptable para todos los auténticos representantes sindicales españoles que han obtenido su

representación-por el camino de las urnas y que se esfuerzan día tras día por la Justicia y el progreso de

sus compañeros a todo lo largo, y lo ancho de la geografía española.

Esa actitud me obliga a recordar la frase popular española que afirma que ´no ofende el que quiere, sino el

que puede´, morque la actitud aquí adoptada a lo que efectivamente lesiona es a la seriedad y

responsabilidad de los que la han tomado.

Y tengo que decir una vez más que lamento la torpeza y mediocridad de ciertos sectores de la O. I. T. —

que no constituyen, por supuesto, toda la O. I. T.—, que no aciertan a comprender . a España ni, a los

españoles, que han parado su reloj en el año 1936 y que quieren empujar a los españoles hacia las trágicas

experiencias que éstos en modo alguno quieren repetir.

De ahí la politización de unas presiones que pretenden convertir e n organizaciones supuestamente

sindicales, lo que no son otra cosa que agrupaciones políticas clara mente subversivas. Ello no es acorde

con la responsabilidad que las organizaciones internacionales sindicales deben mantener en un organismo

de las características de la O. I. T.

Pero hay otro aspecto que no puedo eludir, porque es . el que da al sectarismo demostrado su mayor

carácter de absurdo, contradictorio y escandaloso.

Este aspecto es el de que aquí estamos en la conferencia regional europea, es decir, en una conferencia re-

gional de la O. I. T. que abarca a toda Europa, a este continente nuestro absolutamente dividido en

bloques com-p 1 e t a mente antagónicos en sus .concepciones ideológicas, políticas y sociales.

LAS INTERNACIONALES SINDICALES

Refiriéndome a las internacionales sindicales, ahí tenemos las afirmaciones del Comité Ejecutivo de la

Confederación Internacional d e Organizaciones Sindicales Libres (C. I. O. S. L.), que en su reunión de

julio pasado en Viena decía cosas como éstas: que en los países comunistas las organizaciones de

trabajadores siguen siendo parte integrante del Estado y están bajo el control del partido dirigente, que ´la

mayoría de las actividades de la P. S. M. no tiene relación con los problemas que se plantean a los

trabajadores en los países comunistas en donde cuenta con un 95 por 100 de sus miembros, sino con los

problemas del mundo no comunista donde ella tiene solamente el 5 por 100 de sus efectivos, que ´la

Federación Sindical Mundial desea establecer lazos con la C. I. O. S. L. con vista a ejercer una Influencia

mayor enfocada a servir principalmente la política extranjera comunista´, y que los principios

fundamentales de al C. I. O. S. L. no permiten ninguna relación con organismos internacionales cuyas

políticas son diametralmente opuestas a los objetivos de un sindicalismo libre y democrático.

Ahora bien, ¿qué espectáculo es el que hemos presenciado en este grupo?

Sencillamente, señores, un espectáculo que sería cómico si no fuera trágico.

Hemos visto al señor Pi-menof, delegado trabajador de la U. R. S. S., llenarse la boca con las palabras de

libertad sindical en España cuando todos saben de qué forma en su país no sólo falta esa libertad, sino

otras muchas libertades de todo tipo, como las que describe el autor de ´El archipiélago Gulag´, y eso

durante generaciones.

Y hemos visto a los miembros de las otras internacionales no decir la verdad sobre la U. R. S. S., sino

acompañar al señor Pimenof o callar vergonzosamente a´nte esas afirmaciones de mala conciencia.

¿Es que las gravísimas diferencias entre ambos bloques ideológicos quieren cubrirse aquí con la falsa

comedia de unirse para atacar a terceros países que a nadie ofenden y que sólo atacan si se les ataca?

Nuestras espaldas son anchas, señores, ´pero también es ancha y grande nuestra dignidad.

ENÉRGICA PROTESTA

Con esas maniobras, lo repito, no se nos ofende a nosotros, sino que se ofenden a si mismos quienes las

hacen, y hasta pensamos que si la estatura de un país no sólo se mide por la categoría de sus amigos, sino

también por la de sus enemigos, hasta podemos sentirnos satisfechos con lo que aquí hemos presenciado.

Lamentamos profundamente que en lugar de atender a esa gran síntesis de futuro a la que Europa debería

contribuir como protagonista, tengamos que asistir a ma-niobras tan pobres y mediocres como la que

hemos presenciado. Por este camino sólo puede aumentarse la ceremonia de la confusión y la

arbitrariedad.

Finalmente, el mínimo respeto que debo a los trabajadores que represento me hace absolutamente

imposible compartir las tareas de este grupo con una persona a quien falsamente se le quiere conferir

ronocimiento, carácter y representación de los que está absolutamente desprovisto.

Por ello me veo obligado a abandonar, con mi más enérgica protesta, esta reunión, quedando en pleno uso

de mis facultades y atribuciones como delegado en esta conferencia, y especialmente, con reserva de

cuantas acciones estime pertinente emprender."

 

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