Y una mirada al exterior     
 
 ABC.    08/03/1975.  Página: 23. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

...Y UNA MIRADA AL EXTERIOR

Ante cualquier mediano observador surgen, con una simple mirada al mundo que nos rodea, los

problemas punteros con que se enfrenta hoy nuestra diplomacia, tanto la oficial como la oficiosa, tanto la

que se resuelve a nivel de Embajadas como la ´.ue cristaliza en acuerdos industriales y económicos. Son

temas con honda raigambre en nuestro panorama político y cuestiones surgidas en los últimos tiempos

urgidas por la expansión de un cambio que ha venido a afectar, positiva o negativamente, al planeta todo,

sin dejar indiferente a ningún país.

1. BASES U.S.A.—Se encuentran en trance de negociación los Gobiernos español y norteamericano. El

Acuerdo entre ambos países respecto a la tolerancia de bases de utilización conjunta en territorio de

España finaliza en agosto próximo. La información del «Washington Post» sobre el deseo español de que

los Estados Unidos abandonaran las bases que ocupan en suelo nacional no fue suficientemente desmen-

tida —al menos no lo fue con el tono tajante que cabría esperar, dado el silencio de la parte española—

por el secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger. La llegada del nuevo embajador, por otra

parte, puede dar lugar a que las conversaciones, orientadas hacia la consecución de un auténtico acuerdo

por paite española, experimentaran una deseable activación. El señor Wells Sta-bler ha de jugar,

indudablemente, un papel de relieve en el ritmo de la negociación y, acaso, en su resutedo. Si la seguridad

es o no una «materia prima» de prmer orden, deberá desprenderse de la actitud de los Estados Unidos al

valorar el hecho innegable de la situación estratégica de nuestro país y, por ende, de las bases sobre ól

instaladas.

2. MARRUECOS.—Detenido el proceso de descolonización del Sahara, a la espera de la decisión del

Tribunal de la Haya, la postura del Subcomité de los Veinticuatro, de las Naciones Unidas, al no incluir

consideración alguna de los problemas planteados por Marruecos en torno a las plazas españolas en el

Norte de África, en la distribución de los temas de trabajo a tratar este año, ha venido a situar este

Espinoso problema en unos términos de serenidad y mesura. En la O. N. U. parece prevalecer, además, el

principio de la autodeterminación para los saharauis, y pronto viajará al Sahara una Comisión visitadora

del organismo internacional. Todo ello coloca las pretensiones marroquíes, más como gesto efectista de

cara a la propia situación interior del Gobierno d* S. M. Hassan II, que co^o maniobra eficaz con visos de

auténtica reivindicación.

3. MERCADO COMÚN.—La noticia del Acuerdo de principio —concluido sólo a título personal entre

los jefes de las Delegaciones negociadoras de España y de las Comunidades Europeas—para proseguir

nuestras negociaciones con el Mercado Común ha sido considerado «importante».

De España y su relación europea no es preciso hablar. Pero ahora se trata de un Tratado comercial en el

que no se debe, y menos aún por posibles efectismos de cara a la galería, ceder más de lo que obtenga. Si

es preciso hacer concesiones del lado español, ellas sólo podrán tener lugar en cuanto representan

mayores to-lerancias del lado comunitario en orden a la llamada cláusula de reexamen del Acuerdo,

plazos de desarme industrial y revisión de la lista de productos y mejoras en el aspecto agrícola.

4. CONCORDATO. — Desde hace meses este tema se encuentra, oficiosamente, en la «recta final»,

aunque no se vislumbre, de momento, término positivo para el mismo. La exquisita cautela que ha

seguido al eufórico momento que significó la visita de monseñor Ca-saroli a España, a instancias del

entonces titular de Asuntos Exteriores, señor López Rodó, no permite más que la formulación de hipótesis

tendentes, por parte vaticana, a una estudiada lentitud del proceso concordatario, a la espera de

acontecimientos de carácter interno en el rumbo de la política española. Tema especialmente delicado,

cabe resaltar, significativamente, el desenlace de las votaciones en la Conferencia Episcopal Española,

con la casi automática renovación de los cargos de la misma con votaciones de similar cuantía numérica a

las registradas hace ahora tres ´años, lo que equivale a asentar la postura, más inclinada hacia la revisión y

los acuerdos parciales que hacia un nuevo Concordato, de la Iglesia española.

5. PETRÓLEO Y MATERIAS PRIMAS.—El Acuerdo en la «cumbre» argelina de la Organización de

Países Exportadores de Petróleo (O. P. E. P.), de que el precio de los crudos debe vincularse a criterios

objetivos como son e1 índice de inflación y los precios de las manufacturas y la tecnología, así como las

ásperas discusiones habidas en el se-np de la Agencia Internacional de Energía, con vistas a su reunión en

París, sitúan a España en posición harto con-flictiva. De un lado, la amistad tradicional y bien probada

hacia los países, árabes; del otro, su condición de miembro de la Agencia Internacional, del «club de

consumidores». El equilibrio ha de surgir, sin embargo, con independencia del resultado de las

conversaciones de París. Al igual que han de continuarse los logros, más significativos que importantes

hasta el momento, de compromisos, por medio de empresas mixtas, a fin de que el país se asegure un

suministro suficiente de aquellas materias primas que nos son imprescindibles en nuestro proceso de

desarrollo.

6. FRANCIA. — Todo hace suponer que el Gobierno francés, tras la visita de los Príncipes de España y

las conversaciones de Don Juan Carlos Con el presidente Giscard, está más inclinado a la colaboración

con el español en muy diversos terrenos. De la limitación, cuando menos, de las actividades de la E.T.A.

al otro lado de la vecina frontera, a _Ia firma de Acuerdos varios de cooperación técnica e industrial.

7. GIBRALTAR.—No sería justo que en esta rápida mirada al exterior nos olvidásemos de ese problema

crónico que atenta contra nuestra soberanía nacional y que no ofrece hoy apariencias de reactivación,

aunque algunos gibralta-reños adviertan lo equívoco de la postura británica y miren a España con ojos de

futuro, viendo en ella la única posibilidad para salir del callejón sin salida de su ostracismo.

8. RELACIONES CON EL ESTE. Revestidas de practicidad, pasado el tiempo espectacular del

reconocimiert" to de China, nuestras relaciones con lo» países globalmente denominados «del Bate»

discurren por vías de rendimiento co mercial. Falta, y quizá no esté lejano A día de su logro, el

establecimiento de relaciones diplomáticas a nivel de Embalada con Rusia.

9. PORTUGAL.—No está claro el futuro del país hermano por más que así parezca en algunos círculos

extre madamente simplistas. Algunos roces son especialmente dolorosos cómo las recientes

manifestaciones antiespañolas en Lis boa y algunos intentos de infiltraciones ác armas. Todo ello ha

preocupado, no sin justificación, a ciertos sectores de la opinión nacional.

Por supuesto, no acaba aquí la relación puntual de los temas y compromisos con que España se enfrenta,

en la hora actual, de cara al exterior. Pero quiza baste esta somera enumeración, dictada más por un afán

expositivo que por un propósito analítico, para conformar de una forma válida nuestra postura ante ellos

 

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