Autor: Barra, Alfonso. 
 ABC en Londres. 
 Mañana estudiará la OTAN su relación con España  :   
 Wilson rechazó la sugerencia de Ford de vincular más estrechamente nuestro país con la defensa occidental. 
 ABC.    21/05/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

MAÑANA ESTUDIARA LA O.T.A.N. SU RELACIÓN CON ESPAÑA

Wilson rechazó la sugerencia de Ford de vincular más estrechamente nuestro país con la defensa

ccidental

LONDRES, 20. (Crónica de nuestro corresponsal, recibida por télex.) Este jueves se reúne en Bruselas el

Comité de defensa de la O. T. A. N. y el tema principal es la vinculación de España a la defensa del

Occidente. Más claro: el futuro de las bases hispano-norteamericanas.

El planteamiento de Washington entra dentro del apartado pragmático. Antes se empleaba el término

realista, menos barroco, para indicar un criterio ceñido a las exigencias de la vida actual. Estados Unidos

sabe que el «no» de España significaría e) adiós a Rota, con muchos pañuelos en el puerto, pero sin

grandes lágrimas que derramar.

Esa salida, con las dotaciones formadas en cubierta para certificar la existencia de una amistad perpetua,

supondría que los submarinos atómicos «Poseidon» habrían de buscar otros atracaderos. Y sin esos navios

con la cohetería de reglamento, el flanco meridional de la O. T. A. N. se queda sin su arma disuasiva de

alcance estratégico.

También habría que sacar los pañuelos para despedir a las dos unidades con material de combate F-4,

aviones que estarían bajo el mando de . la O. T. A. N. si llega e) momento de disparar con munición de

verdad. Y más agitación de pañuelos para despedir a las unidades encargadas del reconocimiento

marítimo, de los servicios de aprovisionamiento y de otras labores al servicio de una O. T. A. N. que ya

alcanza e! grado de desintegración.

Ese realismo norteamericano ha tropezado, según se admite en Washington, con el veto wilsoniano. El

«premier», a su paso por la Casa Blanca, contestó a las recomendaciones de Ford, a favor de estrechar los

vínculos defensivos entre la O. T. A. N. y España, con un «no» tan sonoro como el viejo «niel» de los

soviéticos. En situación diplomática más comprometida, Londres recomendaría a algún miembro

septentrional de la O. T..A. N. que esgrimiera e! «niet» en nombre de Londres.

La conclusión, según el «Financial Times», es sencilla: ¿Para qué complicar las cosas si, en último

extremo, los españoles firmarán en blanco sobre la linea que marque Washington? Gracias a esa firma en

barbecho, el llamado mundo democrático occidental seguiría sirviéndose de nuestra aportación castrense,

sin renunciar por ello a lanzar «la ofensiva del niet».

Para Londres, el objetivo de la segunda mitad del siglo XX es el mismo que en la primera mitad del siglo

XVIII. Como la colonia de Gibratar vive de la debilidad, timidez y vulnerabilidad de la posición española,

hay que tener al país en régimen perpetuo de cuarentena. Por ser blanco, colorado o azul, que en cuestión

de colores todo depende del cristal que se empuñe.

El secretario de Defensa, Dr. James Sch-lensiguer, asistirá a la reunión del jueves en Bruselas. Al parecer

no todo el mando está tan seguro de las transparentes visiones wil-sonianas. Se duda muy en serio de que

Madrid vuelva a tirar de pluma sin más trámites.

Se baraja ¡a fórmula de un arreglo a base de ejercicios conjuntos de las Fuerzas españolas y de las

unidades de la O. T. A. N. También habría maniobras combinadas y otros calculados para interpretar los

himnos nacionales al izar la bandera de los países participantes. La versión del Congreso de Viena a la

hora del sarao, pero con banda de trompetas y tambores.

Algunos miembros de la O. T. A. N. recibirían a España sin más pantomimas. Otros, sin embargo, con

Inglaterra entre ellos, vuelven a interpretar la partitura de la heterodoxia de Madrid. Más sencillo: los

españoles son muy malos a la hora de ser recibidos en el cuartel general y son una tropa útil para prestar

siempre servicio de guardia a precio político de saldo.

Dice hoy el «Financial Times» que la conclusión de los Acuerdos vigentes entre Madrid y Washington y

«la ansiedad lógica dentro de España y fuera de ella sobre la con-veniencia de iniciar el desarrollo de los

vínculos del país con el resto de Europa occidental, en vida del Jefe del Estado» son factores que

conceden a Madrid un poder negociador que antes no tercia.

Hay más razones: pocos españoles piensan ya que un Acuerdo firmado en blanco, o en el claroscuro,

garantiza el orden en el interior. Véanse capítulos con el nombre de Cuba, .Chile, Vietnam, Portugal, por

recordar sólo las perlas gruesas del collar de las esperanzas fracasadas.

El país que no se defiende a sí mismo no suele encontrar por el Occidente un ángel custodio. En las

relaciones bilaterales, la parte más poderosa suele promover con el mismo celo la defensa de sus intereses

con todos los grupos y banderías capaces de ofrecer aquellas seguridades.

El jueves, en Bruselas, se vuelve a hablar de España a sabiendas, sin duda, de que las palabras definitivas

las dirán en Madrid el presidente Ford y nuestro Jefe del Estado.— Alfonso BARRA.

 

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