España ante la conferencia cumbre de Helsinki     
 
 ABC.    22/07/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ESPAÑA ANTE LA CONFERENCIA «CUMBRE» DE HELSINKI

Al cabo de un sinfín de dificultades —proporcionales todas ellas a la magnitud del propósito y a la

complejidad del tema—, se reunirá el próximo día 30, en Helsinki, la «cumbre» de la Conferencia

Europea de Seguridad y Cooperación. Excepto Albania, todas las naciones de Europa, más la Unión

Soviética, Estados Unidos y Canadá, tendrán allí a sus jefes de Gobierno, e incluso algunas, a sus jefes de

Estado. Y todos los convocados, a título de partícipes iguales en el más importante comicio diplomático

desde la celebración, en 1814. del Congreso de Viena.

Determinó tal Congreso la reordenación del equilibrio europeo al cabo de las guerras napoleónicas. Este

de Helsinki, por el contrario, está llamado a consagrar algo determinado ya —por la fuerza ds las armas y

por la escasa virtud de la diplomacia— por la segunda guerra mundial.

El Congreso de Viena tuvo una índole constituyente de los equilibrios europeos postnapoleónicos. La

Conferencia Europea de Seguridad y Cooperación tendrá el valor de un reconocimiento y cristalización

jurídica de lo constituido en los desenlaces últimos de la contienda.

Lo que resulte, sin embargo, de la instancia final —en Helsinki— de la Conferencia será algo más que lo

querido y previsto en principio por el Pacto de Varsovia, cuando en Budapest lanzó la idea, en la

primavera de 1969, de que este comicio se celebrara. En la iniciativa aquella planteábase sólo el tema de

«seguridad» en Europa. El sustancial aditivo de la «cooperación» sobrevino después, por iniciativas de

algunos países, entre ellos España.

Advertido que la condición necesaria para que la Conferencia pudiera celebrarse era el que se produjese

un relajamiento importante de las tensiones que impe raban en el centro del Viejo Continente, la

posibilidad del comicio quedó firmemente establecida con la aplicación de la «Ostpolitik» alemana de la

República de Bonn. Era por esa línea y ese campo por donde más dificultades se presentaban a la hora de

convertir en irreversibles, seguras, las realidades surgidas de la guerra.

El segundo enunciado de la Conferencia, la cooperación, pensamos que debí entenderse como

contrapartida —del Este— al primero, a la seguridad. Y de la misma suerte que la seguridad precisaba

como condición necesaria los compromisos previos de la República Federal Alemana en la «Ostpolitik»,

postula la idea de cooperación un requisito previo también, aunque esta vez a cuenta del Este el

reconocimiento formal e institucionalizado de un común y mínimo patrimonio jurídico —de un Código

cuyas vigencias abarquen, en el espacio, desde los Urales al Canal de la Mancha— sobre los derechos de

la persona.

Habida cuenta el gran efecto multiplicador —sociológica y políticamente— de la información, nada tiene

de extraño, por tanto, que los más importantes énfasis en lo tocante a la discusión de tales garantías y

derechos se hayan puesto en esta materia.

El próximo día 30, en Helsinki, la representación española estará encabezada por el presidente del

Gobierno, don Carlos Arias Navarro. Nuestro país ha desempeñado un importante papel en los debates

que tendrán como desenlace final la «cumbre». A la participación seguirá la presencia. Y como corolario,

el hecho de que si nada de lo que afecte a Europa puede sernos ajeno, tampoco a Europa puede serle ajeno

o irrelevante aquello que afecte a intereses españoles. Helsinki va a cer desenlace jurídico de una guerra

que nosotros ni perdimos ni ganamos. Y, sobre todo, el principio de tina nueva. etapa histórica continental

en que, acr.so, tengamos mucho que cañar y nada que perder.

 

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