Cuando llegue el momento. 
 No habrá dificultades para el establecimiento de relaciones entre España y la URSS (Arias)  :   
 Sin embargo, el presidente pospone esa posibilidad a la constitución de la nueva legislatura. 
 ABC.    02/08/1975.  Página: 1-64. Páginas: 2. Párrafos: 12. 

«CUANDO LLEGUE EL MOMENTO "NO HABRÁ DIFICULTADES PARA EL

ESTABLECIMIENTO DE RELACIONES ENTEE ESPAÑAY LA U.R.S.S." (Arias)

Sin embargo, el presidente pospone esa posibilidad a la constitución de la nueva Legislatura

HELSINKI, 1. (Crónica de nuestro enviado especial, recibida por télex.) Acaba de firmarse —solemne y

casi majestuosamente— el Acta Final voluminosa de la Conferencia de Seguridad y Cooperación. Parece

que un clarín ha sonado el «rompan filas». Vuelven a encenderse los semáforos, se franquea la

circulación, fila* de mirones de ambos sexos —y ambos semicoritos— cubren la carrera para echan una

miradilla sobre los coches bien escoltados de las Delegaciones. Han salido, con un sol encarnizado,

algunas mariposas somnolientas, y se despabilan también las bandas exiguas de palomas tristes que

rodean a las estatuas. El so! es aquí una fiesta, y si pica, una borrachera. En este pais de las caudalosas

borracheras nocturnas. Ya no oiremos las sirenas como latigazos, la ciudad será de todos. ¡Qué ceremonia

la de la fir ma! Hora y media de protocolo y un desfile inacabable de los personajes políticos más

importantes de Europa, Estados Unidos y Canadá. Los televisores plantados en todos los ángulos del

Finlandia Talo nos aliviaban el lento espectáculo, amaneándonos de» inmenso salón de sesiones, sin que

nos perdiésemos ripio.

Ello es que ha terminado la función, y nos rondan el cerebro treinta y cinco discursos y un solo diapasón:

la coexistencia pacífica, el mutuo respeto, el «no más guerras», la fraternidad universal. Hubo alguna

flauta que pifió, o desafinó, y ya lo veremos más despacio. La cortesía pide que despidamos al infatigable

presidente del Consejo de España y a la Delegación diplomática española, que salen en avión, a las ocho

y media, con los periodistas, y rumbo a Madrid.

HABLA DE NUEVO EL SEÑOR ARIAS NAVARRO. — Rindamos al primer ministro de España esta

justicia: es hombre excepcio-nalmente sencillo, abierto al diálogo, buen humorista, de trato afable y

sonriente. Deja entre las Delegaciones un buen recuerdo de persona efusiva, inteligente y muy versada en

los temas internacionales. Esta mañana, estando él dentro del salón de sesiones le notificaron que los

periodistas desearían hacerle unas preguntas, y salió en seguida, i con ellos estuvo charlando, a pie firme,

junto a la barra del café v de los «sandwiches». Se le preguntó por su entrevista con Giscard d´Estaing y

acerca de sus contactos con los orientales: Hungría, Checoslovaquia, Rumania y acaso la Unión Soviética.

Había sido ayer muy extensa su conversación con el presidente de la República Francesa, pero la

implacable policía no autorizaba el paso por las cercanías de la Embajada de Francia. (Ni de cualquier

otra.) El seño; Arias estuvo locuaz. Se habló del Sahara, y Giscard d´Estaing que conoce a rondo el

problema, no sólo comprende, sino que simpatiza también con la posición impecable de España. Son muy

sólidas las relaciones franco-españolas, y tienden a ampliarse en los terrenos de la economía, la política

internacional, la cultura y, si se nos permite decirio, la seguridad mutua. No está Francia dispuesta a

permitir que su territorio sea empleado por las partidas de terroristas que alcanzan a la propia tranquilidad

de sus ciudades. Si no fue muy expansiva la política de Francia en el problema de la defensa y

neutralización del Mediterráneo, no ha de inferirse de ello que sea ajena a la cuestión. Lo contrario es la

verdad. Francia es ´potencia mediterránea, y velará siempre por la paz en esa zona.

EL PRINCIPE DON JUAN CARLOS.—El presidente francés hizo un elogio espontáneo de la

personalidad del Príncipe de España y de su esposa la Princesa Sofía. Recordaba con vehemencia !a visita

que le hicieron en el mes de mayo. «Será un ex-celente Rey —dijo a Arias—, eslá perfectamente

preparado para dirigir ios, desfinos de su Patria, a la que adora. Es inteligente, discreto, culto y bien

informado de :os quintos que a España y al mundo plantean tes circunstancias apremiantes de los mo-

Bienios actuales.» Y el presidente de la Re-pública rogó al presidente del Consejo de España que

transmitiera sus buenos recuerdos a ios Principes. Dejaron en París muy grata memoria.

LAS RELACIONES CON LA UNION SOVIÉTICA.—He oído decir, por vía indirecta, qu« el presidente

Anas Navarro protestaba que fío tenía inlención alguna de solicitar una entrevista con el jefe de la

Delegación soviética. Leónidas Breznef, pero que acogería con buena voluntad cualquier deseo que

Breznef manifestara de entrevistarse con él. No parece que haya ocurrido así. Breznef es hombre enfermo

u adolorido. A nadie como a. é) acompaña tan ruidoso y veloz golpe de motos, automóviles y latigazos de

sire.ia cuando se traslada d> su barco al Finiandia Talo, o a cualquier otro lugar, como por ejemplo, el

palacio del presidente Kekkonen. Ayer, cuando hablaba el presidente del Consejo español, siguió muy

aten-lamente, con los auriculares puestos, la traducción simultánea de! discurso. Kissinger. en cambio, los

dejó a un lado, y trataba de interrumpir la atención del presidente Ford, que estuvo pendiente de la joz que

le llegaba de España. Ford ha visto sn la tarde de hoy a Arias Navarro, media hora antes de emprender

este último su vuelo de retorno a Barajas.

- ¿Qué piensa usted de las relaciones diplomáticas de España con la Unión Sovie tica? —preguntaron los

periodistas españo-tes al señor Arias.

—No habrá para ello --contestó— mayores dificultades cuando se acerque el momento oportuno, que será

cuando Esparn haya resuelto sus asuntos internos y orde-nado el reparto de papeles políticos y se haya

cumplido la normalización política prevista. Seria precipitado que el Gobierno, in-medianamente antes de

constituirse la nueva legislatura, y antes de que se deje oír a opinión de cada grupo interesado, adoptase

una decisión de ese tipo. No es problema de grandes dificultades.

Así dijo el presidente Arias. Lo que significa que no existen impedimentos. Si tenemos relaciones

diplomáticas y recíprocos embajadores con la Alemania oriental y si preparamos la normalización

diplomática con Varsovia. realmente no deben de retenerse mucho tiempo el cambio de embajadores

entre la Unión Soviética y España. Es la conclusión que sacamos de las palabras de Arias Navarro.

Todo ha terminado. Hoy hablaron el presidente Ford y el presidente de la República portuguesa, general

Francisco da Costa Gomes. Débese apuntar que e! tema político portugués ha sido uno de los más

discutidos en privado por todas las Delegaciones, y hay muchos jefes de ellas que han manifestado la

opinión de que Portugal podría ser la piedra de toque que contrastara la buena fe de la Unión Soviética

como firmante del Acta Final (nada menos que 105 folios) de la Conferencia de Seguridad y

Cooperación. Preocupa Portugal por muchas razones, unas políticas, otras estratégicas otras económicas.

Mr. Wilson el primer ministro británico, ha sido una de las pocas personas que se han entrevistado a solas

con el presidente Da Costa Gomes, el cual sale también esta tarde para Lisboa. Reunió nes colaterales ha

habido muchas, y secretas y enjundiosas. entre bambalinas. Una. de los «Nueve» de la Comunidad

Económica Europea, los cuales nueve acordaron insinuarse de algún modo a la nación portu guesa. El

primer ministro belga, Leo Tinde mans (uno de los delegados que, con eí da Luxemburgo, estuvierors

ayer en la residencia del embajador de España, don Guillermo Cebrián. para conversar detenidamente con

Arias Navarro y Pedro Cortina), ha dicho en aquella reunión de los «Nueve»: «Se trata de saber quién

maneja a quién en Portugal y qué potencia extranjera está desempeñando allí un papel.»

Una recensión de los más importantes discursos de la Conferencia es imprescindible para guiar el buen

juicio del lector, tarea que acometeremos mañana. Limitémonos ahora a traducir las últimas palabras del

interesante discurso de Mr. Ford: «La Historia juzgará a esta Conferencia, no por ´.o que aquí decimos

hoy, sino por lo que hagamos mañana. No por las promesas que ofrecemos, sino por las promesas que

cumplimos.»

Discursos de importancia han sido los de Breznef, Wilson, Giscard d´Estaing, Helmut Schmidt, Erich

Honecker (primer secretario del Comité Central de la Unidad Socialista de Alemania y jefe de la

Delegación de la Repúbica Democrática Alemana), entre otros. Luis CALVO.

 

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