Autor: S.. 
   La política exterior, según Reforma Democrática  :   
 Ceuta y Melilla no son negociables porque son tan españolas como Sevilla y Barcelona. 
 Arriba.    20/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

La política exterior, según Reforma Democrática

"Ceuta y Melilla no son negociables porque son tan españolas como Sevilla y Barcelona»

Según Reforma Democrática —el partido que dirige Manuel Fraga—, una política exterior realista y

coherente debe pretender para nuestro país no sólo seguridad y prosperidad, sino también la elevación

desde un nivel "me dio" al puesto que nos corresponde, a través de la inserción en los grandes conjuntos

que nos son afines: Europa Occidental y el mundo atlántico. «Eso, ni más ni menos, constituye el reto

que, hoy por hoy, debemos recoger."

La opinión oficial del partido se contiene en el opúsculo titulado Diseño de una política exterior para

España*, editado por Godsa y que tiene un prólogo del propio Fraga en el que se reitera que el «Libro

Blanco para la Reforma Democrática» era tan sólo un análisis global de la realidad española realizado

por las Comisiones de Estudio de Godsa, pero no necesariamente coincidente en todos sus punios con la

línea oficial de Reforma Democrática. Este «Diseño... ", sin embargo, si constituye un punto de vista

oficial del partido y ha sido elaborado por miembros del mismo, constituidos en comisión de expertos.

El «Diseño...» sale al paso de la polémica desatada respecto eI destino de Ceuta y Melilla y pretende

cerrarla. En la página 35 —y en visibles y excepcionales caracteres en negrita— se afirma textualmente:

«Ceuta y MeMla no son negociables porque son tan españolas como Sevilla y (Barcelona—. to cual es

suficiente—. pero también porque constituyen dos bazas de las que serta suicida prescindir.» La

afirmación se hace en el contexto de la necesaria garantid del control y defensa del Estrecho y de la

salvaguardia del archipiélago canario y sus comunicaciones con la Península.

Reforma Democrática mantiene lo que llama «una concepción centrista de la política exterior", partiendo

de la base de que el centrismo consiste, esencialmente, en una actitud a la vez sintética y superadora del

pensamiento político conservador y revolucionario, y propugna: atención, en primer lugar, a las

necesidades del pafs en el ámbito de lo exterior, pero en fundón de los deseos de la población y del coste

social. «Una política exterior reformista —se afirma textualmente— es incapaz de sacrificar los

intereses nacionales considerados sagrados, aI mantenimiento o a la extensión de una situación de poder

por parte de una clase dirigente." Se califica a España como país perteneciente a la «clase media»

internacional, y se concluye: «nada, pues, de imponerle, ni por la fuerza ni por cualquier tipo de artilu

gio, un destino histórico que rebase su capacidad en un momento concreto».

Y vayamos precisamente al campo de lo concreto, en el que Reforma Democrática se muestra partidaria

de una incorporación plena a Europa, en cuyo contexto debe solucionarse el contencioso sobre Gibraltar

«que no tiene sentido en una Europa unida"; las relaciones con Portugal deben estimularse y

desarrollarse en un nuevo clima de equilibrio una vez que ambos países se incorporen a las Comunidades

Europeas. El Diseño ... se muestra claramente partidario de una incorporación plena de España al sistema

defensivo occidental y concretamente a la OTAN; dentro de este marco militar, podrían potenciarse los

Ejércitos espanoles. Se

considera que los pactos con Estados Unidos son una solución insuficiente para los intereses españoles y

que la posición geográfica de España, los últimos acontecimientos en África y la importancia estratégica

del Atlántico Sur, son bazas a nuestro favor a la hora del ingreso en Ia OTAN, También se señala la

necesidad de potenciar las relaciones con Estados Unidos en un plano de verdadera igualdad.

En cuanto a Hispanoamérica, se considera que las relaciones han sido hasta ahora poco intensas y poco

satisfactorias. «Sobra lenguaje retórico y falta práctica de intercambios», se afirma, al tiempo que se

apunta la posibilidad de que España constituya un apoyo para contrarrestar «influencias muy directas o

intensas de algún Estado próximo». El opúsculo considera al mundo árabe como otro de los puntos cardi

nales de la política exterior y estima que hay que completar los contactos con un intercambio industrial y

tecnológico, la opinión sobre Israel se refleja en las siguientes palabras: «Nuestra posición con respecto

al caso palestino nos ha prestigiado lo suficiente como para no hacer un reconocimiento del Estado de Israel sin antes medir los pros de esta operación y sin consultar previamente algunos dirigentes árabes, aun cuando quepa estimar que ya no existen obstáculos insuperables en la normalización de relaciones entre Madrid y TelAviv.» Por último el Diseno... considera que hace falta mejorar las relaciones comerciales con los países africanos y asiáticos y que hay que mantener buenas

relaciones con el mundo socialista, en plano de absoluta igualdad, así como que la rivalidad URSSChina

pueda explotarse en beneficio de los intereses españoles. Se concede una especial importancia a la

adecuada convivencia con Argelia y Marruecos, países que comparten con España las llaves del Estrecho.

La publicación, de 50 páginas, tiene cinco capítulos: «El actual sistema «la las relaciones internacionales,

«España en el actual sistema de relaciones Internacionales, «Una concepción centrista de la política

exterior», «Una política exterior para España* y «La política exterior como medio y los medios de la

política anterior".

 

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