Autor: Barra, Alfonso. 
 Gira europea de Areilza. ABC en Londres. 
 El Foreign Office tratará sobre Gibraltar si Areilza plantea el problema  :   
 Las líneas de la reforma constitucional y el acercamiento a la CEE, serán asuntos preferentes. 
 ABC.    18/02/1976.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ABC EN LONDRES

EL FOREIGN OFFICE TRATARA SOBRE GIBRALTAR SI AREILZA PLANTEA EL TEMA

Las lineas de la reforma constitucional y el acercamiento a la C.E.E., serán asuntos preferentes

LONDRES, 17. (Crónica de nuestro corresponsal, por télex.) El Foreign Office confirma la visita del

señor Areilza a Londres el 2 de marzo, etapa del camino de Copenhague. Los temas de las conversaciones

con Mr. Callaghan serán los asuntos de interés mutuo y las relaciones de nuestro país con la C. E. E. El

viaje es parte dei plan del ministro español para exponer a los Gobiernos europeos las líneas de la reforma

constitucional.

Según el Foreign Office no queda descartada la posibilidad de plantear el tema de Gibraltar, Se aclara, sin

embargo, que Londres está dispuesto a tratar del asunto, pero no lo hará a iniciativa británica. La

aclaración tiene dos significados importantes. Primero, el Foreign Office repetirá en la O. N. U. que el

Reino Unido habla de Gibraltar cuando España lo desea. La segunda consecuencia es tranquilizar a los

vecinos de la Colonia, recalcando que la iniciativa es de España.

En el campo político, Londres no pretende ser el ángel de la guarda de España. Antes esgrimía el pretexto

poco litera i de recetarnos la cuarentena porque no teníamos un régimen demoliberal al gusto inglés. La

tesis británica actual es que será preciso analizar, calcular, contrastar y sopesar los quilates de nuestra

democracia. La balanza y el rasero serán, por supuesto, «made in britain».

Mr. Callaghan ha sido, posiblemente, ei ministro europeo que ha tratado a España con mayor aspereza en

los cenáculos merca distas. Hay un argumento para justificar el castigo: el titular del Foreign Office ha de

contrarrestar los tirones de la izquierda con tiradas contra nuestro país. La consecuencia práctica es que

España es transformada en el «judas» de la fiesta europeísta.

INMOVILISMO. — Londres es el gran sacerdote del culto al inmovilismo en política exterior. Lo que

era meta en los días nelsonianos sigue siendo aspiración en la era de la televisión en color. Una España

dividida sería una invitación a Inglaterra para redondear su influencia en la Península Ibérica.

Para descifrar una de las claves de las pretensiones británicas conviene recordar que España ha sido la

cenicienta barata de Europa. No imponía ninguna carea a las potencias democráticas, casi sin

compensación lo daba casi todo a la defensa occidental y gracias a la paz y al trabajo de los nativos, los

demócratas nórdicos o insulares atezaban su epidermis en nues-tros polos recreativos multinacionales.

Aquella situación dejaba muy satisfechos a los puritanos y no hay indicios claros de un propósito de

enmienda para sacar a España de aquella relación entre magistrados y acusado. No había problemas no

costaba dinero y, además, el resentimiento del negocio no era malo.

DEFENSA. — Queda la cuestión de la defensa occidental. Es la máxima inquietud, sentida por todos los

dirigentes europeos, mientras casi todos ellos se encojen de hombros a la hora de castigar la cartera.

España ya es pieza enquistada en el aparato defensivo y poco se ganaría ofreciendo credenciales para

hablar y protestar en los cuarteles generales.

Una de las primeras plumas militares de Inglaterra el general de brigada W. F. K. Thomson, describe la

vulnerabilidad del flanco Sur fiel Pacto del Atlántico, Afir ma —tradición nelsoniana— que la llave des

Estrecho de Gibraltar está en manos británicas. Ni una mención a la Península ni a la garita

norteamericana en Rota.

Agrega el general: «La O. T. A.N. ha sufrido siempre una escisión Norte-Sur. Los aliados septentrionales,

amparados en conceptos puritanos de la democracia, no valoran las limitaciones del proceso democrático

que la Historia y el carácter imponen a los pueblos del Mediterráneo. Se han mostrado indiferentes ante

esas dificultades y dejan a los norteamericanos que se entiendan a solas con aquellos Gobiernos.»

Hay muchos intereses creados para que la cenicienta siga sin ser invitada a la fiesta. Sin otras opciones, el

postulante de la opción única suele ser invitado a purgar todas sus penas en plena calle. ¿Qué país queda

en el mundo que ponga en exclusiva todas sus velas en el altas del Occidente, mientras de éste reciba el

documento de identidad para seguir en el purgatorio?

Con inteligencia, el señor Areilza ha apuntado que España buscará amigos entre todos los grapos. La

sorpresa de Londres y de otras mecas políticas empezarán cuando nuuestro ministro realice su propósito.

Hasta entonces, Londres pensará más en Aljubarrota que en salvar a un náufrago en la C. E. E. —

Alfonso BARRA.

 

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