Autor: Gómez Santos, Marino. 
   Parlamentarios españoles en El Cairo     
 
    Páginas: 2. Párrafos: 25. 

PARLAMENTARIOS ESPAÑOLES EN EL CAIRO

En el verano de 1969, la Asamblea Nacional de la República Árabe Unida preparó con otros

Parlamentos de la Liga Árabe una conferencia internacional de parlamentarios para tratar de la crisis del

Oriente Medio. Se nombró un Comité organizador que presidió el presidente de la Asamblea Nacional de

Mauritania y se invitó a casi todos los Parlamentos.

No se invitó al de los Estados Unidos, y en cuanto a la China de Mao parece que declinó la invitación. En

resumen: de todos estos Parlamentos acudieron a la asamblea celebrada en El Cairo, del 2 al 5 del mes de

febrero corriente, representantes de unos cincuenta países, en su mayor parte de signo antioccidental.

Figuraban Corea del Norte, la República Democrática del Vietnam, la República Democrática Alemana y

una preponderancia del Tercer-Mundo y del telón de acero. Naturalmente, también la Unión Soviética.

De los paises occidentales asistieron importantes representaciones: francesa, italiana; de k>s países

nórdicos: Holanda. Canadá... Salvo alguna excepción, estas representaciones estaban constituidas por

diputados del partido comunista o de los partidos socialistas de izquierda.

El "leimotiv" principal de la conferencia fue, por consiguiente, un canto contra el imperialismo que se

centraba en los Estados Unidos y en Inglaterra; a ésta, esencialmente, por la declaración Balfour de 1917.

Fueron designados por la Presidencia de las Cortes Españolas para asistir en representación del

Parlamento español: el profesor Jesús Fueyo, el general Carlos Iniesta, los procuradores sindicales

Eugenio Los-táu y Zapico, el marqués de Valdeiglesias, Juan Manuel Fanjul, Alfonso García Valdecasas

y el alcalde de Granada, Pérez Se-rrabona. Como secretario de la Comisión, el consejero de Embajada y

letrado de las Cortes Juan Ignacio Tena.

Hemos visitado a Juan Manuel Fanjul, procurador en Cortes por Madrid y abogado. Sobre su mesa de

trabajo tiene aún la carpeta con los apuntes que tomó en este interesante viaje.

—La conferencia se inició—comienza diciendo Fanjul—con una sesión preparatoria, y después la de

inauguración, que presidió Nasser pronunciando un importante discurso. Los trabajos de 1a conferencia,

se dividieron en dos grupos: una Comisión Política y una Comisión de Derecho Internacional y Derechos

del Hombre, Comisión Jurídica, podríamos decir.

Por España participaron en la política: Fueyo, el general (Iniesta, el marqués de Valdeiglesias y Zapico.

En la Jurídica: García Valdecasas, Pérez Serrabona, Eugenio Lostáu y Fanjul.

—¿Cuáles fueron Jos problemas que se trataron en las dos Comisiones?

—En la Política, la agresión de Israel, las consecuencias de la agresión, la ocupación de los territorios, las

posibilidades de la paz, la responsabilidad del imperialismo norteamericano... En I» Jurídica, además de

estas ideas generales hubo un tema más concreto y de mayor humanidad: el problema de los desplazados

de Palestina, que se trató a la lúe del Derecho Internacional y de los Derechos Humanos.

Para referirse más concretamente a este punto, Juan Manuel Fanjul no necesita consultar los apuntes que

ha tomado durante su estancia en El Cairo.

—El problema es dramático y tremendo. Hay expulsados de Palestina, de sus hogares y de sus tierras,

más de 1.750.000 personas, distribuidas en campos de residencia en Líbano, Siria, Jordania, y el propio

Egipto. Estas gentes están en situaciones infrahumanas, recibiendo par parte de las Naciones Unidas una

asistencia que no llega a las 1.500 calorías diarias.

—¿Qué solución puede tener este problema?

—Muy difícil. Si Israel los mantiene dentro de sos fronteras crea un» quinta columna incontrolable,

porque el problema racial y religioso no se puede separar del problema humano. Ellos, por su parte, no

quieren que los asienten en ningún otro sitio, sino que les devuelvan sus hogares, sus huertos y, asimismo,

que les devuelvan a su patria. Para ellos Palestina es su patria y no hay razón para, que les hayan

expulsado de ella los qne consideran unos usurpadores. Creo que es un callejón sin salida. Si se obliga a

los israelitas a reponerlos en st» tierra, Israel sabe que tendrá dentro una bomba retardada; no dejarlos

entrar es un crimen, porque no se puede tampoco expulsar a un pueblo de su país.

En esta conferencia, al decir de Juan Manuel Fanjul, las delegaciones de lengua hispánica no fueron

tomadas en cuenta en la distribución de puestos en el Comité Central o Directivo. Había representantes de

los Parlamentos de Francia, Italia, Alemania, del Este, Unión Soviética, Yugoslavia, Líbano, India,

Cambodia, Tanzania, Brasil, Luxemburgo, la U. A. U. y Mauritania.

—La Comisión Política la presidió el indio Nour El Hassan y fue el relator el representante de Polonia,

Starewigz. La de Derecho Internacional ia presidió el diputado italiano Lelio Basso, qne pertenece al

partido socialista de izquierdas, y fue el relator Kekkonen, hijo del presidente de la República de

Finlandia.

—¿Qué conclusiones ha sacado usted de esta visita?

—Desde el punto de vista, político, el conflicto del Oriente Medio no tiene solución. Mi impresión muy

personal—yo no soy técnico—es que la fuerza militar de Israel es muy grande y está siendo apoyada por

los Estados Unidos. En este sentido, el aplastamiento de Israel por la superioridad numérica de los

Estados árabes se hace muy difícil por las diferentes preparaciones técnicas de cada pueblo. Pero, por otra

parte, Israel no tiene "escenario" para desarrollar su fuerza; los limites de su progresión militar están

agotados en sí mismos.

Panjul ha extendido un gran mapa sobre la mesa y con un lápiz señala:

—Por el Este, como usted ve, casi sólo está rodeado de desierto, y en cuanto a Egipto, aunque alcanzase

la línea del Nilo sólo se echaría encima una población de treinta y dos millones a la que tendría que

aumentar o aniquilar. El problema, desde el punto de vista político, está en manos de las grandes

potencias. La solución sería que los Estados Unidos y la Unión Soviética decidieran resolver el conflicto e

imponer a una y otra parte unas condiciones lo más dignas posibles dentro de la insoluble complejidad del

tema.

Preguntamos a Fanjul por las negociaciones directas entre árabes e israelitas.

—El discurso de Nasser, precisamente, planteó ese problema. Pero los israelitas no admiten siquiera

discusión sobre las colinas de Golán, en Siria; la parte Occidental del Jordán; la franja de Gaza, ni la

ciudad de Jerusalén. Decía Nasser que plantear asi una negociación directa, en la que una de las partes

impone condiciones fundamentales, equivale a la rendición sin condiciones. Y la presión sobre Israel en

este sentido no la pueden hacer más que los americanos, del mismo modo que los rusos tienen que hacerla

sobre los Estados árabes. El drama, mientras tanto, sobre los que pesa dramáticamente es sobre los

palestinos.

En todo momento de esta conversación con Juan Manuel Fanjul el mapa es un gran documento

orientador. Sin dejar de observarlo, añade:

—Él desarrollo económico de Egipto depende, en mucho, de la guerra. Se han quedado sin el Canal de

Suez y sin sus ingresos. Parece que" Egipto recibe de Kuwait, Arabia y Libia unos cientos de millones de

libras al año que le compensan los ingresos que ha perdido por el cierre del Canal de Suez. Pero el

esfuerzo bélico absorbe esos ingresos. Egipto está haciendo un gran esfuerzo de desarrollo, pero sin

medios económicos, aparte de que es tremendo el desgaste físico y moral que representa una guerra con

esta tensión. El Cairo está a 120 kilómetros del frente y aún a menos distancia las fábricas del Delta del

Nilo y los Altos Hornos de He-luán. Son dos minutos de vuelo de un avión de reacción moderno. La

tensión de la población ante el riesgo de un bombardeo es ya suficiente para desinteresarla de cualquier

posibilidad de desarrollo.

Continuaremos el tema en una segunda conversación con Juan Manuel Fanjul. Quedan aún pendientes de

comentario puntos importantes.

Marino GÓMEZ-SANTOS

 

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