Laboral. 
 El paro imparable     
 
 Gaceta Ilustrada.    26/01/1975.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

NACIONAL

LABORAL

EL PARO IMPARABLE

"DESDE las minas a los ministerios, desde ios comercios a los hospitales, desde las fábricas a las Universidades, la huelga, la manifestación y la protesta son los protagonistas de la vida del país. Cuando se sabe que en un sector «desciende la tensión», llega la noticia de que en otro aumenta. ¿Por qué se produce una huelga y cómo se soluciona? «Celebramos una asamblea para pedir mejoras salariales y unas condiciones de trabajo adecuadas —dicen a «G. i.» cuatro obreros despedidos en la empresa Nortron de la provincia de Madrid—, Nos despidieron alegando falta de puntualidad y 110 de los 200 trabajadores de !a plantilla fueron al paro.» ¿Acudieron los despedidos a Sindicatos o a Trabajo? «No. Fuimos a un abogado.»

CAMBIO. — «El país vive en estos momentos una situación problemática ante la necesidad de acomodar la forma de convivencia democrática sobre la que va a asentar su futuro, la cual debe tender hacia un estado democrático en el que la autoridad emane del pueblo, mediante la concurrencia de todos los ciudadanos, libremente agrupados.» Estas frases no se han publicado en un panfleto subversivo, sino en una carta que quinientos funcionarios han dirigido al Presidente del Gobierno. En los ministerios de Hacienda, Educación, Exteriores, Desarrollo, Obras Públicas, Trabajo e Industria se han producido paros laborales; los teatros de Madrid han cerrado porque los actores han ido a la huelga... Situaciones que hasta ahora se producían en sectores laborales muy localizados se dan en medios tradicional mente poco conflictivos. Las reacciones se producen en cadena y los escritos y actitudes de solidaridad son más abundantes que nunca. Un cambio manifiesto se ha producido en tas formas de comportarse de millones de españoles, y es difícil admitir que sólo se deba a «maniobras políticas de carácter subversivo*. El proyecto de Ley de Relaciones Laborales del ministro de Trabajo, y la anunciada regulación de la huelga por la Organización Sindical y la corrección del artículo 103 de despido libre, no sólo son soluciones parciales a los problemas típicos sino que parece que han llegado, por ia presión que una realidad nueva, vital, de ios españoles, ejerce en el Poder. Si se admite que «las cosas de palacio van despacio», parece que determinadas intenciones progresistas de algunos ministros se retrasan por circunstancias ajenas a ellos mismos. «Si para ajustar un poquito la maquinaria laboral —escribe Mundo Diario, de Barcelona— tan desfasada la pobre, ha ´habido entre bastidores alguna que otra zapatiesta, ¿qué habría sucedido si se hubiera pretendido algo mucho más osado?»

1OGROS. — Semana laboral de 44 horas; supresión del despido libre; cincuenta por ciento de aumento en la retribución de las horas extras; contrato laboral de duración indefinida; vacaciones mínimas de 21 días; salario mínimo revisado cada seis meses... El proyecto del ministro de Trabajo fue bien acogido. «Si aquí los pasos son cortos, paciencia—escribe Heraldo de Aragón, de Zaragoza—, porque el país, que es cosa de todos, no da para más y bien que debemos sentirlo y bien que debemos responsabilizarnos todos en cada caso...» La impresión de algunos comentaristas y expertos es que la responsabilización se está produciendo 6 pasos agigantados y algunos departamentos de la Administración y determinados medios informativos más o menos oficiales se ven precisados a reconocer que algunos sistemas deberían transformarse en cierta medida para que los conflictos laborales tuvieran otra solución que no fuera el desalojo o la detención por parte de la fuerza pública. Va tomando consistencia la idea de que si doce mil trabajadores asturianos van al paro y en Vizcaya más de siete mil, algunas razones poseerán y no todos serán maoístas. Las reformas de las leyes laborales y empresariales son para algunos expertos urgentes, sobre todo si se tiene en cuenta la posibilidad de un retorno masivo de emigrantes, que agudizaría el problema.

CONCIENCIA. — «Desde una perspectiva analítica y serena, el país, sembrado de puntos negros en forma de conflictos laborales —dice un editorial de Ya. de Madrid—, tiene un aspecto extraño. Da la impresión de que las clases empresariales y dirigentes —a todos los niveles— se ven desbordadas por una riada que no estaba prevista», y añade: «La observación directa nos hace ver tres elementos bastante diferenciados en esta novedad nacional: por una parte, los que buscan el conflicto por el conflicto, a sabiendas de que es un arma política; por otra, los que de buena fe lo secundan, viendo en la huelga un arma laboral; por último, los que están a merced de unos y otros sin saber de qué se trata.» No es disparatado pensar, seguramente, que el segundo grupo que cita Ya participe en la huelga como posibilidad de modificar ciertas leyes y entonces trabajar dentro de la legalidad, admitiendo unos deberes pero pudiendo exigir unos derechos.

 

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