Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   Una conferencia muy valiente     
 
 ABC.    26/02/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 1. 

EN POCAS LINEAS

UNA CONFERENCIA «MUY VALIENTE»

Expectación en grande la tarde del lunes. La figura de Francisco Fernández Ordóñez lo justificaba. Por eso no cabía un alfiler en el Club Siglo XXI para oírle. De otra pane, el tema y el título eran políticamente muy atractivos. Nada menos, como rótulo, «La hora de la decisión». Y para que na hubiera dudas dijo, de entrada, que la conferencia la había titulado así «porque creo que la realidad española de hoy reclama no sólo la honestidad y la decencia intelectual de llamar a las cosas por su nombre, tino que plantea, además, el compromiso de una acción responsable». Inmediatamente abordó la «cuestión», considerando que tatos encontramos en la víspera de un importante proceso de cambia histórico, en que los hechos van a ir por delante de las palabras y en que viviremos mucho en poco tiempo. Este proceso es inevitable y necesario. Subrayo desde ahora estas dos palabras: inevitable y necesario. De nosotros, de nuestra lucidez política, depende que sea ordenado y pacífico». Conferencia, o discurso, a alegato, muy valiente. Este fue el adjetivo que le aplicaron a Fernández Ordóñez una gran parte de los muchos oradores que hablaron después, en la cena que siguió al acto oratorio, y donde tuvieron lucidas intervenciones muchos jóvenes, entre otros, Gregorio Marañan y Bertrán de Lis, Ignacio Camuñas, Juan Antonio Ortega y Días Ambrona, Juan Luis Cebrián, el duque de Aliaga, etcétera. El orador, al hacer un detenido examen de los textos jurídicos básicos del sistema español, concluyó diciendo que «la transformación del régimen español en un Estado democrático no puede hacerse con simples adaptaciones de la situación vigente, sino que requiere un profundo cambio de nuestras instituciones políticas, con modificaciones legislativas de rango constitucional. Creo que este cambio —añadió— sólo es posible a través de un proceso constituyente al que sean convocadas todas las fuerzas políticas del país. Éste proceso debe ser ordenado y pacífico y todos tenemos la obligación gravísima de colaborar a que lo sea». Hubo mucho entusiasmo de una gran parte de la concurrencia. Pero hubo también alguna preocupación en ciertos sectores por la valentía del orador, que subrayó, como final, su esperanza de un futuro en el orden, en la paz, en el trabajo y en la difícil y merecida libertad. Previamente el presidente del Club, don Antonia Guerrero Burgos, exaltó la figura de Fernández Ordóñez y precisó, de nuevo, los fines y objetivos del Siglo XXI para que no existan equívocos de ningún género.—ARGOS.

 

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