Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   Buen domingo con buen humor     
 
 ABC.    09/03/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 1. 

EN POCAS LINEAS

BUEN DOMINIO CON BUEN HUMOR

La semana se ha cerrado con un cierto optimismo político. Digamos que na está mal, como lema de buen gobierno, el últimamente expresado por el presidente Arias; «Fortaleza, prudencia e imaginación.» Procuren los ministros tenerle muy presente. Tierno Galván ha dicho: «Si la Monarquía ayuda a la democratización, prestaría un gran servicio al pueblo español.» Se puede responder que a eso aspira, y su deseo de ayuda no cabe que sea otro. ¿Por qué habrá cancelado su conferencia, tan anunciada en el Club Siglo XXI, don Laureano López Rodó? Misterio. La congelada postura concordataria de la Santa Sede parece que ha comenzado a descongelarse en una cena de los cuatro cardenales españoles, invitados a su mesa por un nuncio tan inteligente como monseñor Dadaglio. «El Rastrillo», capitaneado por la Infanta Pilar y Menchu Herrero, es un triunfal desfile que «parta mucho dinero a una cristiana obra de amor y de bondad. Que Dios se lo pague a los tángeles patrulleros» —que diría Isabel Pons—, transformados en vendedoras con gracia y donaire. Muy útil el libro titulado «El año Arias» para cuantos debemos escribir de «política» sin dar patinazos. La Renta Farida, que fue de Egipto y bellísima cuando se casó a los dieciséis años con el famoso Faruk, es noticia en Madrid, presentando como pintora una Exposición de interesantísimo» cuadros en La Rueda. Elegante y encantadora, su éxito es total. Deberían óiganos de los que dejan de ser ministros tener el valor de no torcer el gesto ni mostrarse malhumorados. A la postre algún importante Consejo de Administración les espera. Tomás Allende, impertérrito, se ha convertido en el ministro decano por excelencia y, a la manera de las salamandras, ha pasado por el fuego de otra crisis sin quemarse. Pilar Careaga, la alcaldesa de Bilbao, se encuentra en viva polémica con unos vecinos que han pedido su dimisión. Dejando aparte sus mayores o menores virtudes municipales, nadie puede negar que fue la primera mujer ingeniero industrial de España, inteligentísima señora y un ingenio de primer orden, que a propósito del matrimonio dijo: «Es una suma de obligaciones, resta de libertades, multiplicación de gastos .y división de opiniones.» Y, no obstante, se casó.—ARGOS.

 

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