Autor: Crespo García, Pedro. 
   La política real y la política ideal     
 
 ABC.    21/05/1975.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

21 DE MAYO DE 1975. PAG. 13.

LA POLÍTICA REAL Y LA POLÍTICA IDEAL

* DIFERENCIAS.—Se habla tanto de la España oficial y de la España real que parece innecesario aportar nuevos conceptos o consideraciones sobre el tema. Pero sí podemos intentar alumbrarlo en una cierta faceta política. Porque en España se está jugando al futuro —y debemos acertar en ese juego— mientras se intenta, con las dificultades propias de cada caso, resolver los problemas del presente.

Polarizado el Gobierno en el tema del País Vasco —en el interior— y del Sahara y las bases americanas —en el exterior—; angustiado con los temas de la recesión —que aún no ha tocado fondo por lo que parece—, de la inflación —que continúa su marcha— y del regreso anticipado de emigrantes, no es extraño que problemas de menor cuantía, en el ánimo de los más, encuentren respuestas agrias.

El país, que ha de prepararse para la evolución, habría de disponer de una atmósfera más favorable, menos asfixiada de urgencias graves. Al no tener tal oportunidad, se está produciendo un desfase entre la política real —del momento— y la ideal —la que habrá de hacerse a partir de noviembre, si no se prorroga la legislatura.

* HASTA JULIO. — Asi, mientras los problemas capitales llevan su propio cauce de solución, a niveles en los que la información sólo puede penetrar a duras penas, abundan los temas anecdóticos y ¡os aplazamientos. Porque todo el andamiaje político del «12 de febrero» parece ordenado para alzarse de un golpe, y el pie derecho de las Asociaciones debe esperar —para convertirse, si llega, en algo absolutamente operante— a que los otros dos apoyos —la ley de Incompatibilidades de las Cortes y la de Régimen Local— lleguen a buen puerto y desembarquen.

Cantarero del Castillo —con la única Asociación aprobada, hasta ahora, por el Consejo Nacional, hasta el momento— amenaza con abandonar. Secretaria General aplaza, según todos los indicios, sin fecha, su subterráneamente anunciada reestructuración, pendiente —a lo que parece— de las atribuciones que configuren el papel a desempeñar en el futuro por los Consejos locales y provinciales. Y mientras se anuncian nuevos intentos asociativos y se suceden las conferencias en el dieciochesco Club Siglo XXI —hay que recordar que el XVIII fue, según se dice, el «siglo de las luces»— se retrasa, sin tazón aparente, el nombramiento de nuevos gobernadores civiles, incluso después de que algún presunto cesado tuviera conocimiento, más o menos oficioso, del asunto.

* EQUILIBRIO.—El país oficial, en suma, procurará por todos los medios conciliar las necesidades de la política ideal. El equilibrio es imprescindible y su dificultad no se le oculta a nadie, por mucho que algunos ejecutantes de la política real proclamen su optimismo. La supuesta crisis sobrevendría sí algunos de los miembros del Gobierno sintiesen la fatiga derivada del esfuerzo de muchos meses atrás; un esfuerzo que se ha acentuado especialmente en las últimas semanas. — Pedro CRESPO.

 

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