Regulación del derecho de huelga y elecciones sindicales     
 
 Triunfo.    17/05/1975.  Página: 90. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

REGULACION DEL DERECHO DE HUELGA Y ELECCIONES SINDICALES

Refiriéndose a otro de tas acuerdos del citada Consejo de Ministros, «Informaciones» del sábado 10 resume así su contenido:

«En lo que concierne a! importante tema de la huelga (bajo la denominación de conflictos colectivos de trabajo), el decreto-ley establece que tales conflictos sólo procederán cuando no haya convenios colectivos. Deberán formalizarse en el seno de la Organización Sindical y para su declaración hará falta votación favorable del 60 por ciento de los trabajadores de las empresas. El Gobierno se reserva e| derecha de poner termino a tas huelgas ilimitadas y no consentirá ninguna huelga que afecte a los servicios públicos o al sector relacionada con la defensa nacional. No serán procedentes tampoco las llamadas "huelgas de solidaridad". Durante las huelgas "procedentes", los trabajadores no percibirán salario ni prestación de desempleo, pero no causarán baja en las atenciones de la Seguridad Social. A la Organización Sindical corresponderá decidir si se arbitran fondos de socorro para el sostenimiento de la postura reivindicativa de los trabajadores en conflicto.

Los cierres patronales no respetuosos con la norma legal serán sancionados con multas que pueden alcanzar la cuantía de quince millones de pesetas. Para las huelgas "no procedentes" se prevé el funcionamiento de la ley de Orden Público.,

En una rápida encuesta llevada a cabo por el mismo rotativo, las cinco personas consultadas «parecen coincidir en considerar al decreto-ley como un paso adelante, aunque con un exceso de cautelas».

Entre las preguntados, el que analiza más detenidamente la reseña del decreto es el «escritor político especializado en temas sindicales» losé Manuel Arija, quien —entre otras cosas— señala que:

— «La presente legislación pondrá de inmediato sobre el tapete un punto clave sin resolver: el apoyo económico a los huelguistas».

— «Según la nueva normativa, la tramitación resulta larga y complicada. Exige un proceso lleno de papeleo, con plazos de días de una a otra fase. En concreto y para entendernos, significa que si hoy los trabajadores toman la decisión de ir a la huelga, hasta dentro de dieciocho días, como mínimo, no podrán comenzar el paro».

— «Resulta también muy controvertido, e incluso en ciertos casos supone un paso atrás respecto a la situación actual, el hecho de que sea causa de despido procedente (a participación en una huelga que no reúna todos los requisitos exigidos en el decreto. Destaca también la potestad de la autoridad gubernativa para acabar con la huelga en el terreno legal cuando lo considere conveniente, pudiendo ser despedidos legalmente los trabajadores que no obedezcan».

Días antes del decreto regularizador del derecho de huelga, se convocaban oficialmente las elecciones sindicales. Unas elecciones ante las que, según el presidente del Consejo Nacional de Empresarios, don Manuel Conde Bandrés (en declaración a «Nuevo Diario» del viernes 9), «conviene desmitificar el ambiente que se viene creando en torno a ellas, que se presentan (las elecciones) por algunos como trascendentes o llamadas a producir profundos choques en la evolución de la sociedad española». Por su parte, el ministro de Relaciones Sindicales ha dicho —«Ya» del miércoles 7 lo sacaba en titulares de su primera Dogma de topografía— que «el sindicalismo español no teme a las comisiones obreras».

Dentro del mismo matutino, aunque veinticuatro horas más tarde. Cirineo de Vicente señalaba que «se ha restada autenticidad y representatividad a las elecciones de vocales jurados» y que «el que no puedan presentarse como candidatos quienes hayan renunciado a algún cargo sindical en el actual mandato parece una norma jurídicamente insostenible», añadiendo que «la colocación de estos cerrojos complementarios al bien guardado bunker sindical evidencia el temor de que los cientos de trabajadores despedidos en las luchas obreras de los dos últimos años (...) puedan vencer en las elecciones de enlaces y vocales, de presentarse. Exigir dos años —de antigüedad en la empresa, una de las nuevas normas de las elecciones— supone cerrarles el paso al cargo sindical en las nuevas empresas en que hayan encontrado trabajo».

 

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