Fernánddez-Cuesta-Márquez Horillo     
 
 Triunfo.    17/05/1975.  Página: 91. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

FERNANDEZ-CUESTA-MARQUEZ HORRILLO

En una rueda de prensa convocada en Barcelona por don Diego Márquez Morrillo el día anterior a la celebración de un mitin falangista, e! presidente de los Circuios José Antonio afirmó que «Jos falangistas no apoyarían ningún tipo de Monarquía ni aceptarían cargo político bajo esa forma de Estado, ni tan siquiera bajo et Régimen político actual. "A nosotros —dijo— nos atrae más e! sistema republicano porque creemos que es más representativo". Don Diego Márquez se definió como partidario del pluripartidismo de una sociedad democrática, admitiendo incluso hasta el partido comunista.

Estas declaraciones —facilitadas por la agencia Europa Press el día 5— fueron replicadas por don Raimundo Femandez-Cuesta en los siguientes términos:

»(...) Tales manifestaciones —de ser ciertas, y hasta ahora no han sido desmentidas— es inconcebible hayan sido formuladas por quien se estime falangista. Será una opinión personal, que no es título bastante para hacerla extensiva a todos los identificados con la doctrina de la Falange, pues constituye la más rotunda contradicción con ella.

En efecto, entre las lineas fundamentales de esa doctrina existen, como es sabido, dos claramente definidas: la oposición al comunismo y a los partidos políticos.

Decir que los falangistas no apoyan ningún tipo de monarquía ni aceptarán cargo político de esa forma de Estado, ni tampoco en el Régimen actual, tras suponer atribuirse un poder definitorio y de comportamiento que carece de realidad, no responde tampoco a la teoría ni a la praxis.

La Monarquía hoy instituida en España sobre los Principios del Movimiento Nacional, es diferente de la que José Antonio aludiera y juzgara y en la que se había convertido "la antigua y gloriosa Monarquía española, instrumento histórico para ia realización de uno de los más grandes destinos universales", como José Antonio dijera también.

Todos los falangistas que formaban parte de las Cortes en la sesión solemne del 22 de julio, de 1969 dieron su voto favorable a la designación del Príncipe don Juan Carlos como sucesor del Jefe del Estado a título de Rey, y desde ese día son constantes y múltiples las manifestaciones de adhesión a él y a lo que representa por parte de personas y organizaciones falangistas, como son innumerables los auténticos falangistas que han desempeñado y desempeñan cargos políticos en el Régimen actual, que han traído y sostenido con su esfuerzo y que están dispuestos a seguir defendiendo contra todo intento de destrucción (...)».

Lo que provocó esta contrarréplica de don Diego Márquez:

«(...) Que me perdone Raimundo, pero la Falange no es monárquica», afirmación que apoya también en un texto de José Antonio. Para continuar:

«Que me perdone Raimundo, pero siendo él ministro secretario general del Movimiento, a los jóvenes españoles que andábamos por los campamentos del Frente de Juventudes y por las centurias de las Falanges Juveniles de Franco, se nos inculcó, machaconamente, la repulsa total no sólo a la forma de gobierno monárquica, sino a la propia Institución.

Que me siga perdonando Raimundo, pero muchísimos falangistas, los de filas, ¡os que hemos sido siempre carne de cañón para la guerra, para morir en Rusia, para defender el Régimen de los cercos y los "boicots" exteriores, para hacer cientos Je manifestaciones de adhesión y para tantas otras cosas, estamos en nuestro perfecto derecho de no querer aceptar ningún cargo político "de dedo" en ningún Régimen, sea éste o sea otro. Pero quede clara que sí que iremos a competir con cualquiera en la consecución de los cargos electivos, en este Régimen o en el que sea. (...)

Nos parece muy bien que los falangistas que estaban en las Cortes el día 22 de julio de 1969 dieran su voto favorable a la designación del sucesor de la Jefatura del Estado a título de Rey. Pero que no se olvide Raimundo que algunos falangistas no estábamos en las Cortes ese día. (...)

Es el propio Régimen el que empezó la historia de la apertura y el que anuncia la historia de la evolución. Y la evolución, lo quieras o no, querido Raimundo, va a ser hacia un sistema liberal y democrático, al estilo occidental y europeo, con partidos políticos, no hacía un sistema de partido único.

Pues bien, si se va a eso, que sea con todas las consecuencias, y estas consecuencias exigen, en la más pura ortodoxia demoliberal, que se permita la constitución de "todos" los partidos políticos, desde la extrema derecha a la extrema izquierda.

Y termino; los falangistas de filas no interpretamos caprichosamente la doctrina nacionalsindicalista. Quizá algunos falangistas de los que se atribuyen la representación histórica y pública de la Falange sí que lo hagan así, y quieran hacernos comulgar con las fabulosas ruedas de molino de que la Falange es monárquica o que está dispuesta a defender un sistema político capitalista (...)».

Don José María Ruiz Gallardón ha terciado en la polémica, asegurando que manifestaciones como las de don Diego Márquez son «propias, por presuntamente delictivas, de ser presentadas ante el Juzgado de Guardia», y sustentando el argumento de que «la afirmación de que el régimen republicano es más representativo que el monárquico, (...) desde un punto de vista de política concreta española, es signo inequívoco de que quien así se pronuncia debe acudir, y rápidamente, al psiquiatra».

 

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