Autor: Crespo García, Pedro. 
   Operación verano     
 
 ABC.    03/08/1975.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

3 DE A G O S T O DE 1975. PAG. 7.

Operación verano

* EVOLUCIÓN.—El Régimen de Franco no se ha cuidado especialmente de evolucionar en lo político. Lo cual no quiere decir que, en alguna proporción, no haya ido produciéndose un cambio formal. El franquismo ha sido, más que otra cosa, una acción, un modo de gobernar desde la autoridad de un auténtico caudillo, con energía que fue haciéndose menos evidente conforme necesitaba menores exteriorizaciones.

Quizá por ello, al camino de la evolución hacia otras formas, tomando como base la herencia de los últimos treinta y nueve años de España, al, posfranquismo, se te han buscado matices y «slogans» diversos, cuya acentuación y virulencia han alcanzado niveles apreciables en la más reciente actualidad, dando por hecho que el propio Franco consentiría en la transformación, más como el atento vigilante, que siempre ha sido, que como el impasible general de decisiones indiscutibles, que también es.

* RUMOR.—Crece paliativamente en intensidad el rumor, adornado con las especias de distintos datos, por supuestos anecdóticos, de que estamos en los inicios de una gran operación política. Esta consistiría en lograr la verdadera aglutinación de las fuerzas del Régimen, de sus hombres más significativos, con una firmeza no exenta de cobertura, cuando menos apárenle, de democratización, de participación masiva del pueblo.

La operación enlazaría con las líneas maestras del llamado «espíritu del 12 de febrero», para muchos hoy seriamente deteriorado en sus dieciocho meses de singladura política, pero que en esencia se mantiene, apoyado en sus tres propósitos fundamentales: las Asociaciones, la ley de Incompatibilidades parlamentarias y el proyecto, ya avanzado, de la ley. de Régimen Local. Su muñidor, bajo la supervisión directa del Jefe del Estado, sería el enlace directo, en cuanto a la doctrina y personalidad política, del Gobierno con Franco: el ministro secretario general, que es el segundo hombre del Movimiento, como vicepresidente del Consejo Nacional: Solís. Franco, en suma, vendría a poner de relieve, una vez más, su condición de Jefe Nacional del Movimiento con carácter vitalicio.

* ARIAS.—El presidente Arlas preconizaba hace año y medio te evolución exponiendo al país lo injusto de que todos y cada uno de los treinta y cinco millones de españoles descargaran el peso de su propia responsabilidad política, y de su proyección, sobre las nobles y ancianas espaldas del Jefe del Estado.

Quizá no completamente satisfecho de los logros de los últimos meses, parece que Franco, que indudablemente tiene reloj, ha vuelto a sorprender a los más asumiendo en plenitud la capitanía de la nave de la nación y de su evolución política, no para cambiar el rumbo que con él mismo se había acordado, sino para potenciarlo con su indiscutible autoridad.

En este sentido cabe entender la «operación verano». Una operación que se extenderá más allá del tiempo canicular, y de cuyas´ incidencias será protagonista el señor Solís, quien está a punto de conseguir —hay ya indicios inequívocos— la participación —lo que significa, la aglutinación— en el bloque asociativo, de una serie de nombres importantes pertenecientes a las distintas familias del Régimen, como el del propio Fraga, cuyo abandono, hace unos meses, fue muy subrayado.

* GIJON.—La Feria de Muestras de Gijón ha sido escenario conveniente para que un político pragmático, como es el ministro de Industria, Alfonso Alvarez Miranda, manifestase públicamente la preocupación que afecta a una parte considerable del país. «Porque se está dando el hecho —ha dicho— de que, en nuestro país y en esta hora, el relanzamiento necesario de nuestra actividad industrial puede estar siendo perturbado, más o menos conscientemente, por consideraciones de orden político, precisamente.» Y ha añadido que «la cobardía inversora o [a actitud expectante por una consideración de futuro político incierto, es una de las peores formas de hacer futuro y de hacer patria».

Una de las misiones fundamentales de esta «operaciónd verano» ha de ser, sin duda, lograr la necesaria clarificación, evitando el fantasma —o la realidad— de enfrentamientos entre los hombres del Régimen, en orden a la evolución de éste.— Pedro CRESPO.

 

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