Autor: Crespo García, Pedro. 
   Las temperaturas de la oposición     
 
 ABC.    12/08/1975.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

12 DE AGOSTO DE 1975. PAG 9.

Las temperaturas de la oposición

* CALOR.—La oposición al Régimen revistió, dentro del país, virulencia extrema y temperatura de rojo blanca —en relación con el acero de fundición, se entiende— en su fase inicial. De los tiempos del «maquis» se pasó, al desaparecer los focos de contrarios y disminuir correlativamente su calor, a una oposición sin temperatura, más o menos fantasmal. Luego liego la oposición nacida de entre los que habían ganado la guerra o, cuando menos, se habían sentido identificados con los vencedores. De los jirones de los años cincuenta y tantos se derivaron algunos tejidos resistentes que adoptaron la temperatura de la reticencia. Y sólo coexistía, mientras la oposición ideológica adoptó la fórmula de la esporulación durante años, la infiltración terrorista.

Pero hete aquí que hoy en el país deben distinguirse, con meridiana claridad, las zonas diferenciadas, por sus grados, de las varias parcelas de la oposición, si no se pretende sobrevolar el conjunto, globalizándolo.

* TIBIEZA.—Sin llegar a los extremos de alguna publicación que ha identificado, por medio de la pluma de un colaborador, como oposición, sin más, incluso a todo intento asociativo dentro del Estatuto, cabe definir, dejando a un lado el terrorismo, que no es sino la paranoia de los descontentos, una zona templada y otra caliente.

Integran la «zona templada» hombres que, en su mayoría, proceden de las filas de la propia Administración, y que querrían la evolución a la cual estamos abocados por cauces distintos a los establecidos hoy. A estos hombres «tibios» no cabe situarlos, en justicia, junto a la oposición «caliente» de los que, con subterfugios o sin ellos, buscan el camino del cambio por el atajo en apariencia más rápido el que lleva a socavar, con la urgencia de la voladura, los cimientos del Régimen.

* CONFLUENCIA.—La zona templada está, mal que pese a algunos, más cerca del sistema que de quienes pretenden su erradicación. Sus miembros, esos demócratas fronterizos, situados en las inmediaciones de la ve lija, son objeto de las tentaciones junteras de quienes desearían, sin perder temperatura, aumentar la plataforma de su influencia, hoy por hoy muy reducida.

Asi se especula con alguna reunión, en este sentido, entre grupos ilegales, junta de equívoco apellido y agrupación con reminiscencias de lección de óptica del Bachillerato, para ver de allanar diferencias y presentar una especie de coalición. Los supuestos principios de la reunión exigen, al parecer, un absoluto rompimiento con lo establecido y con lo admitido por una inmensa mayoría de españoles respecto a la sucesión.

Agosto está siendo mes de reuniones, de pactos y de proyectos de cara a la próxima temporada, al curso que viene. Tanto de tipo asociacionista como de lado lo contrario. La olla política tiene ya algunos compartimentos.

* CLARIFICACIÓN.—Proclamar la existencia de proyectos más o menos quiméricos podrá parecer escandaloso. Callar, sin embargo, pudiera interpretarse tanto por asentimiento como por ignorancia.

Precisa resulta la clarificación. Distinguir tas intenciones y propósitos da los que desean que los cauces se ensanchen, estableciendo su diferencia con quienes sólo piensan en dinamitar esos mismos cauces, es tarea que aguarda, con carácter prioritario, a quien ansia integrar en vez ele ayudar a la separación.

Entre el catarro y la pulmonía hay una una serie de grados que no pueden ignorarse. Como existe algo más que matices entre un oriental y un afectado de hepatitis. La oposición «caliente» no admite el agua del pacto, del acercamiento. Si puede admitirla la oposición «templada». Y no parece que haya que esperar a marzo para comprobar la capacidad integradora del señor Solís como representante del Régimen y del Gobierno.—Pedro CRESPO.

 

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