Autor: Sentís, Carlos. 
   Debré ha formado gobierno     
 
 ABC.    09/01/1959.  Página: 25-26. Páginas: 2. Párrafos: 12. 

Debré ha formado Gobierno

París 8. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) El nuevo Gobierno no se ha hecho esperar.

Designado oficialmente esta misma tarde Michel Debré como presidente del Consejo, la noche todavía no

se ha cerrado y ya tenemos la lista completa del primer Gobierno de la V República.

El Gobierno de De Gaulle, que ha presidido los destinos de Francia, desde junio pasado hasta hoy, no

pertenecía a la IV ni a la V República. Era el nexo entre ambos. El presidente Michel Debré decidirá, a

través de sus persona, las características del nuevo Gobierno. ¿Quién es Debré, tan desconocido—

excepción hacha de los círculos políticos—en Francia como en el extranjero?

El ser desconocido para el gran público no quiere decir que un político deba ser forzosamente inepto.

Michel Deliré, que tiene cuarenta y seis años y que es nieto de un rabino, también de París, fué tocado por

la varita mágica del destino en dos ocasiones precisas que le han llevado como consecuencia de la

presidencia del Consejo.

En la primera de esas contingencias, Debré, todavía muy joven, formaba parte del Gabinete de Paul

Reynaud—nodriza de tantos hombres públicos—, y allí, en el antedespacho, conoció a un capitán, luego

comandante, que visitaba frecuentemente al patrón para hablarle de su "manía": los Jaques y la guerra de

movimiento.

En los últimos meses de la pasada contienda universal, Reynaud, encargado de la Presidencia del

Gobierno, daba la subsecretaría de Guerra a su visitante, De Gaulle, quien, desconocedor del personal

político, recordaba muy bien al joven colaborador de Paul Reynaud. Con la posguerra, Michel Debré

recibió un importante encargo de De Gaulle; la reforma y tamiz del Cuerpo de Prefectos. Luego vino el

retiro del general y Debré, al cual, según parece, ningún partido político había querido acoger,

permaneció en el Senado como solitaria de la IV República. Jacques Orengó, de la Editorial Blan, le

publicó un pequeño libro de ataque contra el llamado "sistema", titulado "Los príncipes que nos

gobiernan".

Poco podía sospechar él mismo, que algunos años más tarde él presidiría un Gobierno integrado por

algunos de esos mismos príncipes.

En el constituido hoy salen los socialistas Mollet, Lejeune y Thomas. Pero se redoblan las huestes del

MRP. Sin embargo, el número de técnicos, más o menos apolíticos, mantiene su paridad con el gobierno

saliente.

En cambio, el Ministerio del Interior, que se había arrancado de los partidos políticos--el ministro

saliente, Pelletier, era un prefecto y en calidad más o menos de tal irá, según parece, a Mónaco—, vuelva

a las manos del radical Berthoin, quien deja la cartera de Educación Nacional en beneficio del técnico

Boulloche.

No deberíamos seguir hablando de carteras sin consignar primero el hecho sobresaliente del nuevo

Gobierno: en él tiene Jacques Soustelle una delegación cerca de la Presidencia, lo que, en realidad, le

convierte en vicepresidente.

Al rasonar los motivos de tal designación, enlazamos otra vez con la biografía de Mi-chel Debré. De él

dijimos que por dos veces le empujó el destino para ser hoy presidente del Consejo. La primera vez fué su

conocimiento con De Gaulle, en el antedespacho de Paul Reynaud. La segunda, vino cuando decidió no ir

a Argel—donde, en un principio, quería acudir para adelantarse a Soustelle— y quedarse en París muy

cerca del general De Gaulle, al que habla visitado durante los años de su retiro con más frecuencia y

dedicación que nadie. El mismo día en que De Gaulle subió al Poder fué tomada su decisión de hacer de

Debré un presidente de su Gobierno.¿Por qué? Entonces, más que ahora, De Gaulle—que, en realidad,

debió su promoción al movimiento de Argel—hizo y quiere marcar una diferencia entre él y toda clase de

Comités de Salvación Pública, Por ello no podía dar su investidura plena a Soustelle. Necesitaba un

hombre archidevoto de su persona y limpio de todo polvo y paja.

Tampoco podía prescindir del todo de Soustelle, hombre que pasa por ser el abogado o procurador

político del Ejército. Al darle un puesto clave en el nuevo Gobierno, le confiere un vicepresidencia de

derecho que puede, de hecho, ultrapasar esa función.

En Información sucede a Soustelle otro degaullista. de fuste: Roger Frey. Un Ministerio—el de

Ultramar—desaparece, pero no su titular, Cornut-Gentille. Entre los desaparecidos del cuadro del

Gobierno anterior deba señalarse a Pflimlin, cuyo puesto entre los ministros de Estado—completado por

Malraux, Jacquinot y Houphouet— es ocupado por Lecourt, también del MRP Pinay continúa en

Economía y Finanzas, como se preveía, así como Couve de Murville sigue en Asuntos Exteriores y

Guillaumet en Defensa. Buron va a Transportes y Bacon a Trabajo.

Debré, que ha escrito y pronunciado muchos conceptos contra la unión europea e incluso adversos a la

colaboración con Norteamérica, no es fácil que haga prevalecer sus viejas ideas desde el Gobierno. Todos

sus conceptos su someten siempre al criterio de De Gaulle, y éste, aunque la República sea

semipresidencialista, ejercerá un influjo y poder que no conocen los propios presidentes de repúblicas

plenamente presidencialistas, aunque radiquen cu Washingtón.— C. S.

 

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