Autor: Gozalo de Apellániz, Juan Antonio. 
 ABC en París. 
 Giscard, en Varsovia  :   
 Polonia es la primera estapa ostpolitik del presidente francés. 
 ABC.    18/06/1975.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC EN PARÍS

GISCARD, EN VARSOVIA

Polonia es la primera etapa de la «ostpolitik» del presidente francés

PARIS, 17. (Crónica de nuestro corresponsal, por télex.) «La amistad franco-polaca explica la

importancia de esta visita. Polonia está haciendo un gran esfuerzo de desarrollo. Francia está haciendo un

gran esfuerzo de modernización. Existen, pues, motivos para trabajar juntos en esta nueva etapa», ha

dicho el presidente francés, Valery Giscard d´Estaing, nada más llegar esta tarde al aeropuerto de

Varsovia, donde una multitud cordial, apiñada entre banderas y pancartas, le ha saludado con la misma

simpatía con que recibió hace ocho años al presidente De Gaulle.

Pierre Salinger, el que fue jefe de Prensa de John Kennedy, ha recordado recientemente a los franceses, a

través de la televisión, la frase halagadora del presidente Thomas Jefferson, que decía que todo el mundo

tiene dos patrias: la suya y Francia. Es algo que siempre da buenos resultados cuando se le dice a un

francés. Los polacos, que sentían devoción por De Gaulle, al que consideraban un irreductible luchador

contra el nazismo, se han volcado estos días en elogios hacia Francia. Así, la revista «La vida económica»

ha escrito una frase que se diría exclusiva del descendiente de polacos Michael Poniaiowski: «En este

mundo, donde desde hace muchos años se vive en la violencia y en la inseguridad política, la Francia de

Giscard recuerda a un oasis de quietud y de paz». Una revista católica polaca ha afirmado del presidente

francés que «brila por su encanto, su facilidad para establecer contactos, su discreción y su realismo». Y

el semanario «Politika» ha escrito por su parte que «las relaciones de Francia con los países socialistas

pueden servir de ejemplo de coexistencia pacífica».

LA NUEVA POLONIA.—Giscard d´Estaing se encuentra en este viaje de cuatro días que, como él dice,

es algo más que una visita de amistad, una Polonia muy distinta que la que recorrió el fundador de la

Quinta República. Al frente del país no está Gomulka, sino Edward Gierek, un ex minero de sesenta y un

años, que trabajó varios en las minas de carbón francesas y está metido desde hace cuatro y medio en una

encarnizada batalla por hacer de su patria un país «a la occidental». En esta operación de cambio hacia

adelante, de progreso y de logro de un bienestar nuevo —después de los graves incidentes provocados por

la cólera que estalló en Gdansk, en diciembre de 1970—. Glerek, que un día dijo que la clave de la

política exterior polaca es «la alianza con la URSS y la amistad con Francia», cuenta activamente con la

posibilidad de aumentar los intercambios con occidente, diversificando sus abastecedores.

«Por numerosas razones —ha dicho Gierek— Polonia ve en Francia su más próximo partenaire de Europa

occidental y ello es conforme a las ricas y amplias tradiciones de amistad y simpatías mutuas, y también a

los intereses actuales y futuros de nuestros dos Estados y naciones». La apertura hacia el oeste de Gierek,

que pasa también por Bonn, e! privilegiado interlocutor en materia económica de Varsovia, coincide con

la «Ostpolitik» personal de Giscard, que sigue en esto muy fielmente la tradición gaullista: No hay que

olvidar que De Gaulle fue quien primero sancionó como frontera polaca, después de los avalares

históricos que habían sacudido a este país secularmente comprimido entre rusos y alemanes, la línea

Oder-Neisse.

ACUERDOS COMERCIALES.—Dos objetivos fundamentales tiene la primera visita da Giscard a un

país del este de Europa, desde que es presidente de la República francesa: Por un lado, se van a firmar

cinco acuerdos de cooperación económica, que abren un crédito de cuatro mil millones de francos a los

polacos y garantizar un aumento en las compras de carbón por parte de Francia, pero, sobre todo, que

consagrarán con una declaración a la que en Varsovia se le concede una gran importancia, las relaciones

de amistad y cooperación entre los dos países, y un reforzamiento de los lazos humanos y culturales, por

otro, se va a seguir avanzando por la ruta de la distensión.

Según el secretario del Partido Comunista polaco, «no hay ningún obstáculo para que Francia y Polonia

vayan más allá de lo que se ha conseguido hasta ahora en esta materia en la conferencia de Ginebra».

Gierek quiere ayudar a Breznef a que la Conferencia Europea de Seguridad y Cooperación termine este

verano al más alto nivel, superando los escollos que existen todavía en materia de intercambio de

hombres y de ideas. El hábil dirigente polaco ha declarado que lo esencial es que «sean respetados los

derechos y las costumbres de cada país y que los intercambios no sean aprovechados para la injerencia en

los asuntos internos de otros países»—Miguel Ángel GÓZALO.

 

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