Autor: Casariego y Fernández-Noriega, Jesús Evaristo. 
   Fascismo hispanoamericano de izquierdas, en Cuba  :   
 El llamado fidelismo dista tanto del comunismo marxista como de la democracia liberal burguesa. 
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FASCISMO HISPANOAMERICANO DE IZQUIERDAS, EN CUBA

El llamado fidelismo dista tanto del comunismo marxista como de la democracia liberal burguesa

Muchas de sus características coinciden con las del fascio europeo, principalmente mussoliniano

MÉJICO. (Crónica postal de nuestro enviado especial.) Al llegar a Méjico, procedente de La Habana,

mucho» me han pedido que les defina el régimen cubano. Toda América está pendiente de las cosas de

Cuba, pero las ideas generales que se tienen de lo que allí está pasando son bastante confusas, ya que,

además, casi todas las noticias son trasmitidas por agencias más o menos interesadas. En general, e1 gran

público hispanoamericano, alimentado por los tópicos prefabricados que les vienen sirviendo desde la

posguerra, juzga con simplismo cándido, y casi nadie sabe salirse de este dilema: ¿es comunismo?, ¿es

democracia?, como si en el mundo no hubiera habido para los pueblos otras soluciones que éstas, que no

son más que dos de tantas como concibieron los hombres para organizarse y gobernarse. Pues bien,

cuando me hacen esa ¡pregunta, yo, con toda sinceridad e imparcialidad, no tengo más remedio que

respondertes: "Ní lo uno ni lo otro. Lo de Cuba es algo que podríamos llamar fascismo a la cubana." Y

ante la cara de asombro de mis interlocutores, tengo que añadir: "Sí, señores. En Cuba se está

desarrollando un movimiento típicamente fascista e igual carácter se advierte en otros movimientos

juveniles de carácter nacionalista y socialista que se están iniciando en Hispanoamérica."

Efectivamente, se nota en Hispanoamérica una honda reacción antiplutocrática, nacionalista, patriótica y

socializante, que está muy cerca y presenta muchas características comunes con aquella reacción que, con

esos mismos signos, se desarrolló en Europa de los años 1820 al 1840. Naturalmente, hay todas las

diferencias lógicas de época, lugar, ambiente, ingrediente humano, etc., que se quiera, pero al impulso o

motor ideológico de lo nacionalista y lo social es semejante. También hay que anotar el común

denominador de lo antidemocrático, en cuanto significa pérdida de respeto por el fetiche-democrático-

liberal-burgués-capitalista, que desaparece ante lo que ellos definen como superiores intereses del Estado

Nuevo, órgano de la revolución y creador de la nueva sociedad. A esto suele llamársele comunismo, pero

no lo es. Nada tiene que ver con la concepción marxista internacionalista. Puede ser que en estos

momentos la gran potencia imperialista rusa, por razones de estrategia política, vea con simpatía estos

movimientos, que vienen a crear un tercer frente y debilitan a sus enemigos. Pero eso es harina de otro

costal, que nada tiene que ver con lo que estoy señalando en cuanto a posiciones ideológicas y

sentimentales.

Por todo ello, yo definiría e1 régimen cubano como un fascismo hispanoamericano de izquierda. El

llamado fidelismo dista bastante del comunismo marxista (aunque en él figuran comunistas y

comunistoides) y distan tanto o más de ser una democracia liberal burguesa (aunque en el figuren y haya

recibido importantes apoyos de liberales y demócratas). Y ahora voy a señalar algunas de sus

características coincidentes con el fascismo europeo y principalmente mussolliniano:

1º Nacionalismo exaltado. 2º Aspiración a la máxima autarquía económica. 3º Sentido social

revolucionario para cambiar la función de la propiedad. 4º Auto-justificarse con una base popular

plebiscitaria, que se manifiesta periódicamente en concentraciones multitudinarias con uniformes, gritos,

ritual, etc. 5º Desprecio de las recetas electorales de la democracia liberal-burguesa por considerar

corrompidos sus partidos y el uso del voto, 6º Creación y organización de un partido único como

instrumento del Estado revolucionario. 7º Auto-instauración de una Constitución y leyes fundamentales

sin intervención parlamentaria efectiva, que sirvan a los fines revolucionarios. 8º Poco respeto por las

formalidades Jurídicas tradicionales, Tribunales revolucionarlos, rectificación de sentencias, etc. 9.°

Exaltación de los valores y virtudes guerreras y exaltación de lo militar-popular con desfiles y fórmulas

aparatosas. 10º Sentido agudo para la propaganda, lo espectacular y lo retórico (en este caso, barbas,

camisas, machetes chocantes, gritos, uniformes, bandera e himno de partido, "años" y "era" de la

revolución, etc.). Duce, Jefe, Conductor indiscutible y fanáticamente seguido (en este caso "Fidel", "líder

máximo de la revolución"). 11º Incorporación de mujeres y niño» uniformados y militarizados (como los

"balillas"), que desfilaron por La Habana. 12º Exaltación del Estado y la Revolución frente al individuo

aislado y por tanto, sentido socialista a favor del "pueblo", de la "Patria", es decir de la "sociedad" frente

al concepto individualista liberal del "ciudadano", del "elector", del "propietario". 13º Bandera de

moralidad frente al dacadentismo burgués demoliberal. Campañas contra la pornografía y el juego. 14º

Antimarxismo al exaltar la Patria, la tradición, y reconocer y aun en algunos casos practicar y apoyar la

fuerza espiritual de la religión frente al ateísmo dirigido y obligatorio de los marxistas.

Estos catorce puntos creo que, en líneas generales, constituyen un argumento digno de tenerse en cuenta.

Pero oigamos ahora lo qua dice uno de los portavoces más autorizados del régimen de Cuba, el escritor

fidelista don Agustín Tamargo, en un trabajo titulado nada menos que "El Nuevo Estado", publicado en

una muy leída revista de La Habana, el pasado día 17. He ahí algunos párrafos de tan revelar escrito, que

no tienen desperdicio:

"Algunos, invocando hermosos principios de orden político, que de ninguna manera pueden ser válidos

en una etapa revolucionaria, hablan de derechos de clase, títulos de propiedad, de ¡promesas y pactos y

mil cosas por «1 estilo. Es ganas de hablar por hablar. El régimen revolucionario que hoy rige nuestro

país tiene el derecho natural que tienen en todas partes los vencedores. Tiene, además, la representación

"tácita" de las mayorías "nacionales", como puede comprobarse en "las concentraciones públicas" que se

celebran... Tiene el derecho de establecer la política internacional que estime más conveniente, tiene el

derecho de establecer el régimen de producción..., la política educacional fiscal o laboral... Otros añoran

"las elecciones, los partidos políticos, la libertad irrestricta de la industria y el comercio, la extensa

tolerancia" que florece en toda etapa de paz social tradicional. "Me temo, sin embargo, que mucho de

esto no volverá..." Lo que importa, en cuanto al Gobierno, "no es cómo fué elegido ni quién lo integra,

sino lo que hace... Las chácharas sobre "democracia, derechos políticos", etcétera, etc., están muy bien

para después de la cena, pero en Cuba hay millones de hombres que se acuestan muchas noches sin

cenar..." Y termina esta revelador artículo del portavoz fidelista, afirmando: "Ojalá que los intereses

desplazados el primero de enero no se atrevan a lanzarse contra, Cuba... Pero si vienen, ya saben lo que

les espera: una lluvia de plomo. Sería una locura, una ceguera, "pero puede ocurrir..." Los que rigen a

Cuba saben autogobernarse. Tienen las riendas de su futuro en sus propias manos. "No las entregarán.

Para arrebatárselas tendrán que matarlos uno a uno," Sí este lenguaje, si esta dialéctica, no recuerda el

lenguaje y la dialéctica de Mussolini y Hítler, es que yo he perdido por completo la memoria. Y que me

perdonen mis lectores.

J. E. CASASARIEGO

 

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