Autor: Massip Izábal, José María. 
   La política de inmigración en Estados Unidos  :   
 El problema de los refugiados y desplazados. 
 ABC.    19/03/1960.  Página: 25. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC. SÁBADO 19 DE MARZO DE 1960. EDICIÓN DE LA MAÑANA, PAG. 25

LA POLÍTICA DE INMIGRACIÓN EN ESTADOS UNIDOS

El problema de los refugiados y desplazados es cuestión esencial

Washington 18, (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) El presidente envió ayer un importante

mensaje al Congreso. En él pedía una política de inmigración más liberal, más razonable y más realista.

Una política, adaptada a las transformaciones y a la población de Estados Unidos en este año de 1960. El

punto de partida demográfico de las leyes de inmigración vigentes en Estados Unidos se basa en la

población de 1920— hace cuarenta años—, y se centra en un principio anticuado, reaccionario y

contraproducente, de raza y orígenes étnicos. En un momento de que la masa, de inmigración extranjera

venía principalmente del sur y centro de una Europa pobre y superpoblada, y de Asia. Estados Unidos

cerró de golpe las puertas y ofreció a países como Inglaterra o Alemania—."orígenes étnicos"—cuotas

que no han sido ni son ni parece que van a ser nunca cubiertas. Países de gran emigración natural, como

Italia, vieron su cuota, reducida a un poco más de 5.000 inmigrantes anuales: Grecia, a 308; Japón, a 185;

España, a 250.

La propuesta del presidente al Congreso — acorde con la población y las necesidades actuales de

Norteamérica—es que se doble la cuota total anual, pasándola de 154.000 a 308.000 en el caso de

inmigrantes ordinarios, y que se prescinda de la clasificación étnica para ajustaría a las realidades

presentes del mundo. Varias de las cuotas asignadas sobre dicha base, como digo, no han sido nunca

llenadas. Además de doblar el total general de inmigrantes a admitir, el presidente aboga, con razón, por

que las cuotas o cupos no utilizados por las citadas naciones y otras sean redistribuidos entre aquellos que

tienen sus cuotas hipotecadas por decenas de años por venir.

Hay en la propuesta del presidente al Congreso otro aspecto de la mayor trascendencia, directamente

vinculado al concepto de la política exterior, de ayuda y cooperación de Estados Unidos: el de los

refugiados. Estados Unidos, por la misma naturaleza de su misión política en el mundo moderno; por su

capacidad económica de absorción, por su volumen geográfico y por su riqueza, tiene que plantearse el

problema de los refugiados y desplazados como una cuestión esencial de su política.

La cuestión de los refugiados y desplazados tiene, en opinión del presidente, un doble aspecto: el

refugiado político, víctima directa de los trastornos militares, nacionales o sociales de nuestro tiempo, y el

refugiado económico, por clasificarlo de alguna manera, víctima indirecta, a su vez, de aquellos. Y la

cuestión no se plantea tan sólo en términos de refugiados de guerra—el caso judío, báltico, árabe, alemán,

etc.—ni de refugiados estrictamente políticos, como en Hungría, sino, además, en el caso de los

económicamente desplazados de países donde habían organizado su vida. Por ejemplo, los holandeses de

Indonesia, para los cuales se hizo un decreto especial en 1958, dando entrada en Estados Unidos a un

considerable número de familias procedentes de la colonia emancipada.

El proyecto de la Presidencia previene, con mucha amplitud de propósito, estas situaciones, y por el

momento el Congreso las ha acogido con mucha atención. La propuesta abarcaría una entrada anual

inicial de 10.000 refugiados, "personas que abandonaron sus países por temor a la persecución racial,

religiosa o política, o victimas del trastorno político del mundo o por causa de calamidad nacional, que les

imposibilita la vuelta a los que fueron sus hogares".

Estos concentos dan una excepcional amplitud a la propuesta del presidente. El Congreso los ha acogido

mejor que la ampliación de cuotas fijas, y pueden dar lugar en el próximo futuro a una transformación de

gran alcance en la política inmigratoria de Estados Unidos. El representante Walter, que formuló con el

difunto senador Mac Garran la ley inmigratoria que lleva el nombre de ambos—basada en un estrecho

criterio nacionalista, anticomunista y antifascista—, ha declarado que habría que dejar abierto el tipo de

diez mil propuesto por el presidente, significando, sin duda, que dicho tope se puede elevar.

José María MASSIP.

 

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