Autor: Sentís, Carlos. 
   Posible arreglo entre De Gaulle y Pinay  :   
 El ministro de hacienda tiene en su país y en todo el mundo un gran prestigio. 
 ABC.    13/01/1960.  Página: 25. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ABC. MIERCOLES 13 DE ENERO DE 1960. EDICION DE LA MAÑANA. PAG. 25

POSIBLE ARREGLO ENTRE DE GAULLE Y PINAY

EL MINISTRO DE HACIENDA TIENE EN SU PAIS Y EN TODO EL MUNDO UN GRAN

PRESTIGIO

No quiere abandonar voluntariamente el cargo que ocupa

París 12. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) La última impresión de esta noche indica que la

posibilidad de arreglo entre el presidente de la República y su ministro de Hacienda no debe desecharse.

Después de una entrevista que alguien muy allegado al Elíseo acaba de calificar de auténticamente

cordial, ha quedado para otro día la decisión de zanjar de una vez las diferencias que median entre De

Gaulle y el hombre más importante: que hay en su Gobierno después del presidente del Consejo. El

mismo aludido informador ha indicado: "La Prensa de esta, tarde dramatiza exageradamente la situación."

Nuestro oficioso comunicante puede tener rozón en lo que se refiero al tono de ciertos periódicos,

demasiado ávidos de sensacionalismo. Pero, ¿cómo se podría disimular la importancia del antagonismo

que poco a poco ha ido engrosando entre el prestigioso Pinay—cuyo rostro podría ir grabado en una cara

del franco fuerte—y el todopoderoso- De Gaulle?

Pinay, detrás del cual figuran 150 diputados que caso de alejarse del Gobierno se sumarían a una

oposición parlamentaria que ya presenció la llegada de todos los socialistas tan pronta Bouloche dimitió

de la cartera de Educación en diciembre pasado, goza en Francia, en el extranjero, y, sobre todo,

concretamente en Norteamérica, de un formidable crédito. Es un hombre íntegro, y no sólo pertenece o

dirige el partido llamado "independiente", sino que él mismo es, personalmente, independiente e incapaz

de adular a nadie. El nunca ha escamoteado los desacuerdos: que en política económica y extranjera le

separaban de De Gaulle. Ahora, debido a la, preparación de tres proyectos de ley, la disconformidad

latente de Pinay ha estallado en mitad de la calle y su irreductibilidad ha irritado notoriamente al

presidente De Gaulle. Pero Pinay, que no es como otros un ministro exclusivamente designado, sino el

representante de una, auténtica fuersa política y parlamentaria, la ha querido dar la facilidad de presentar

su dimisión—su sucesor estaba ya presentido: Baumgartner, gobernador del Banco de Francia—, sino,

que quiere que sea el propio De Gaulle el que le eche. "Si De Gaulle quiere prescindir de mí no tiene mes

que hacer funcionar el. artículo 8 de la Constitución, poniendo así fin a mis funciones", ha dicho esta

misma mañana.

Europeísta acérrimo e integracionista en lo que se refiere al OTAN y a la colaboración militar con

Norteamérica, Pinay siempre ha, desaprobado el aislamiento francés que llevó al Gobierno a retirar su

Flota y su Aviación del OTAN, al mismo tiempo que se rechazaba la hospitalidad táctica y atómica a los

aviones norteamericanos. En lo económico, Pinay, en líneas generales, quiere proseguir una austeridad

reñida en gran parte con la política de grandeza que practica y quiere practicar De Gaulle. En lo único que

coinciden casi plenamente es en la política, argelina.

El semanario "France Independence", órgano del llamado Centro Nacional de los Independientes, acaba

de publicar un editorial sin firma, donde todas las quejas que puede tener Pinay se agrandan guisa,

desmesuradamente. Júzguese su tono a través de este pequeño extracto: "Existe en el fondo una

incompatibilidad total entre De Gaulle y la democracia parlamentaria, incluso contenida como ésta, en un

rígido corsé. Sus actitudes, voluntariamente demagógicas, y su lenguaje, algunas veces republicano, son

para la galería. El Estado y el ejercicio del poder es el propio de Luis XIV... el de Napoleón I..., el Estado

soy yo."—Carlos SENTÍS.

 

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